06/21/2025
¿Sabías que no todos en la Iglesia son perfectos? De hecho, ninguno de nosotros lo es. Algunas personas sentadas tranquilamente en los bancos cada semana llevan historias pesadas: errores, arrepentimientos y capítulos que preferirían olvidar. Pero lo que los hace notables no es su pasado, sino su decisión de seguir intentándolo. Regresan cada domingo no porque nunca hayan caído, sino porque creen en volver a levantarse. 🥹
Estas personas saben lo que significa sentirse rotas, sin embargo, se presentan con humildad y esperanza. Toman el Sacramento no como una declaración de perfección, sino como una promesa silenciosa al Señor: "Todavía estoy intentándolo". Su viaje no se define por dónde han estado, sino por hacia dónde van. A través de la Expiación de Cristo, su pasado no tiene por qué determinar su futuro. Ese es el milagro de la gracia.
A veces miramos a nuestro alrededor y asumimos que todos los demás tienen todo resuelto. Pero escondidas detrás de las sonrisas hay historias de arrepentimiento, resiliencia y redención. Muchos en la Iglesia no son santos porque nunca hayan tenido problemas, son santos porque han elegido seguir caminando, incluso con heridas. Son prueba viviente de que Cristo puede cambiar corazones, reescribir vidas y ofrecer esperanza a cualquiera que esté dispuesto a venir a Él.
Así que, si has cometido errores —grandes o pequeños—, debes saber que no estás solo. No estás descalificado. Hay espacio para ti en la casa de Dios y en Su plan. Sigue viniendo. Sigue intentando. Sigue confiando en que, por muy oscuro que sea tu pasado, la luz de Cristo aún puede guiarte hacia adelante.
(Samuelthelamanite)