03/23/2026
Así que, si alguien pregunta: “¿De qué trata el Salmo 119?”, solo obtienes crédito parcial si respondes: “Trata sobre la Biblia, es una meditación sobre la importancia de la Palabra de Dios”. En realidad, este salmo no trata sobre el tema de incorporar la Escritura a tu vida.
Más bien, escuchamos las palabras sinceras que brotan cuando lo que Dios dice realmente entra en ti. Oímos a alguien hablándole al Dios que habla, alguien que necesita al Dios que habla, alguien que ama al Dios que habla. No es una exhortación al estudio bíblico; es un clamor de fe.
El Salmo 119 brota de un hombre ya convencido. Simplemente habla, integrando su intelecto, su voluntad, sus emociones, sus circunstancias, sus deseos, sus temores, sus necesidades, su memoria y su anticipación. Es profundamente consciente del SEÑOR y de la relevancia de lo que el SEÑOR ve, dice y hace.
Esa conciencia lo hace muy directo y muy personal. El corazón vivo de este hombre se desborda en peticiones apasionadas y afirmaciones fervientes. Nos persuade no por medio de argumentos, sino por una fe expresada con fuerza y contagiosa.
Una persona con fe experimenta la verdad de Dios.
Dr. David Powlison, El Sufrimiento y el Salmo 119