08/22/2026
El último fin de semana tuvimos la hermosa oportunidad, como familia de Esperanza de Vida, de apartarnos del ruido y las distracciones del mundo para acercarnos intencionalmente a la presencia de Dios.
Adoramos, oramos, compartimos, reímos, tuvimos comunión y, sobre todo, fuimos testigos de vidas rindiéndose a Cristo. También fuimos recordados de la importancia del evangelismo y de lo que significa vivir en el llamado que Dios ha puesto sobre cada una de nuestras vidas: salir, compartir el evangelio y llevar la esperanza de Cristo a aquellos que aún no le conocen. No podemos dejar que el miedo, la comodidad, el tiempo o nuestras circunstancias se conviertan en excusas. Hemos sido llamados a ir.
Estamos profundamente agradecidos por cada persona que fue parte de este retiro y por todo lo que el Señor hizo en medio de nosotros. No fue simplemente un fin de semana fuera de casa; fue un tiempo de renovación, comunión, adoración y desafío espiritual. Creemos que Dios sembró algo en cada corazón que continuará dando fruto.
El retiro terminó, pero el llamado continúa. Que lo que Dios comenzó en nosotros no se quede en ese lugar, sino que lo llevemos a nuestros hogares, nuestra iglesia y a las calles, viviendo como discípulos que anuncian las buenas nuevas de Jesús.
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” — Marcos 16:15