04/24/2026
Chelique Sarabia no es un músico desconocido; con más de 2000 canciones, su nombre resuena en Latinoamérica y el mundo, especialmente por "Ansiedad", ese himno compuesto en su adolescencia y versionado por figuras como Nat King Cole o Sara Montiel. Sin embargo, lo que pocos conocen es su faceta más audaz y experimental, plasmada en dos álbumes fundamentales de los años 70: Revolución Electrónica (1971) y La Garza Negra y de Hierro (1975).
Ambos trabajos se caracterizan por poner un pie en la vanguardia y otro en la tradición, logrando un sonido folklórico y moderno a la vez. Su innovación es equiparable a lo realizado por Vytas Brenner o Gerry Weil, con una distinción clave: Chelique no venía del rock ni del jazz. Era un músico popular incorporando sonoridades disruptivas a la raíz venezolana.
Mientras Revolución Electrónica es hoy un objeto de culto entre coleccionistas, La Garza Negra y de Hierro permanece a la sombra, quizá por ser menos radical, aunque no por ello convencional. El tema que da título al disco —editado curiosamente por la siderúrgica SIDOR— es una joya de folk progresivo que no envidia nada a referentes como Los Jaivas o Arcoiris. Aquí, la "progresividad" no reside en el virtuosismo, sino en el esmerado trabajo de composición y orquestación.
La pieza evoluciona mediante capas de sonido que fusionan lo electrónico con lo acústico, integrando el sintetizador ARP 2600 y el Mellotron —un hito en la discografía nacional— a una mezcla donde conviven el cuatro, la guitarra y las armonías vocales de Los Cuñaos, bajo los arreglos de Alí Agüero.
Su lírica describe poéticamente la industrialización petrolera: una Venezuela que dejaba atrás lo rural para volcarse a lo urbano, transformación que se siente en cada compás. El resto del álbum cuenta con una constelación de estrellas como el "Nene" Quintero, Alfredo Naranjo y Henry Stephen, consolidando un viaje donde lo folklórico experimental y el folk-rock progresivo se dan la mano de forma magistral.