12/31/2025
Queridas y queridos colegas, amigas y amigos del camino compartido:
Con mucho dolor quiero contarles que mi esposo Sergio Conti ha fallecido.
Para quienes lo conocieron de cerca, saben que fue una persona profundamente comprometida, coherente y sensible. El activismo no fue para él una causa abstracta, sino una forma concreta de vivir, de acompañar y de estar presente para otros, especialmente para las personas inmigrantes.
Su formación como médico —graduado a los 21 años— y su trayectoria como anestesiólogo en Salta, Argentina, médico en México y voluntario en cuidado paliativo y hospice en Estados Unidos, marcaron profundamente su manera de ver el mundo. Para él, la dignidad humana era innegociable. Esa misma convicción fue la que llevó al activismo: escuchar, defender, acompañar y actuar con respeto.
Amaba pensar, escribir, debatir y construir ideas. Defendía sus convicciones con firmeza, pero siempre desde la honestidad y el respeto. Nunca buscó reconocimiento personal; le importaba que las ideas caminaran, que se concretaran, que sirvieran. Muchos de ustedes caminaron a su lado, cuestionaron, aportaron, apoyaron y respetaron su manera de ser y de actuar en la comunidad, y eso fue muy valioso para él… y lo es profundamente para mí hoy.
Quiero agradecerles, de corazón, por darnos la oportunidad de trabajar juntos, por la confianza, por el respeto mutuo y por haber hecho del activismo un espacio humano, consciente y solidario. El trabajo compartido, los proyectos y las ideas sembradas forman parte de su legado.
Hoy duele su ausencia, pero quedan los lazos, el camino recorrido y el compromiso que nos unió. Gracias por estar, por acompañar y por honrar su memoria desde el lugar que cada uno ocupa.
Con gratitud y cariño.