02/05/2025
El Poder del Mito
En un mundo saturado de tecnología, velocidad e información, el alma humana sigue buscando respuestas que no se hallan en buscadores ni algoritmos, sino en los antiguos relatos que han acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales: los mitos.
Joseph Campbell, mitógrafo e historiador de las religiones, nos recordó que los mitos no son simples fantasías del pasado, sino verdaderos mapas espirituales que reflejan las estructuras profundas de la psique humana. Lejos de ser meras historias, son lenguajes del alma.
Campbell sostenía que los mitos emergen de una fuente universal, enraizada en el inconsciente colectivo de todos los pueblos. Por ello, culturas separadas por siglos y continentes han creado relatos distintos pero de estructura similar: héroes que mueren y renacen, dioses que guían a los hombres, pruebas iniciáticas que transforman al ser. Estas historias no fueron concebidas para entretener, sino para despertar.
Pensemos en el relato de Osiris, asesinado y resucitado en el Egipto antiguo; en Jesús de Nazaret, Ormuz en la tradición persa, o Adonis en el mundo griego. Todos siguen un mismo arquetipo: el viaje del alma que, al atravesar una muerte simbólica, renace transformada y retorna para compartir sabiduría o redención. Este es también, simbólicamente, el viaje de todo Masón.
En el corazón del proceso iniciático masónico, las leyendas simbólicas no se presentan como verdades históricas, sino como espejos del alma. Invitan a una reflexión que no es racional ni dogmática, sino interior, personal y profunda. No son respuestas, sino llaves. No imponen caminos, sino que los revelan.
La Masonería no adoctrina: propone. No impone verdades: sugiere símbolos. En su sendero, el mito se transforma en vivencia, y la leyenda se vuelve experiencia. El iniciado no memoriza historias, sino que se convierte en protagonista de un relato mayor: el de su propia transformación.
Como advirtió Goethe en su obra Fausto, y como se intuye incluso en relatos contemporáneos como Star Wars, la técnica por sí sola no basta. Ni nuestras máquinas ni nuestras herramientas pueden sustituir la necesidad de un sentido profundo, de una Fuerza interior que guíe nuestras decisiones.
El poder del mito es, en definitiva, el poder de la transformación. Y esa es también la labor masónica: facilitar, a través del símbolo y el ritual, un proceso consciente de evolución del ser humano. Una obra íntima, silenciosa y luminosa, cuyo propósito último es formar mejores columnas en la construcción de una sociedad más justa.
Como dijo Campbell: “Debes abandonar la vida que habías planeado, para poder vivir la vida que te espera.” A veces, ese llamado a lo desconocido —ese eco del alma— se escucha en el silencio del Templo.
Gran Logia Simbólica Salvadoreña
Hombres libres y de buenas costumbres.