01/09/2026
Con toda la tecnología que existe en el mundo, ¿cuánto tiempo tardaría el ser humano en fabricar una máquina capaz de hacer el trabajo de este árbol?
Una máquina que, ademas, no sea mas grande que un arbol:
-absorba y almacene carbono constantemente;
-nos regale oxígeno;
-durante los días de calor nos de sombra, extraiga grandes cantidades de agua del suelo y contribuya a refrescar el ambiente;
-como parte de un bosque, contribuya a generar lluvia;
-cuando llueva, con sus hojas amortigüe el golpe del agua para que llegue suavemente al suelo y reduzca la erosión;
-con sus raíces permita que el agua penetre en la tierra, se filtre, se limpie y se almacene;
-y durante los días de niebla del verano, utilizando los musgos y la vegetación que lo protege, capture enormes cantidades de agua de la lluvia horizontal.
-Sirva de hogar y refugio para otras especies;
-Nos de fruta;
-cuando muera, sea alimento de hongos e insectos y vuelva como carbono al suelo;
-Y tantos mas que se nos olvidan.
Con cada árbol, con cada planta que perdemos en los BOSQUES NATIVOS de Montecristo, perdemos una pieza de esta maravillosa máquina de hacer agua.
Ese ha sido nuestro trabajo durante los últimos 25 años: proteger un pedacito de ese bosque, conservar su biodiversidad y proteger, aunque sea, una pequeña parte de esta extraordinaria maquinaria natural que nos da agua y que la naturaleza ha tardado miles de anos en perfeccionar.
Lástima que durante tantos años hayamos estado prácticamente solos.
Pero quizás ahora, cuando abramos el chorro y no salga agua, entendamos que ha llegado el momento de exigir que se proteja toda la parte alta de Montecristo, y no solamente el pedacito que está dentro del Parque Nacional.
Porque sembrar cipreses y pinos no sustituye un bosque nativo al contrario, los dana, le roba espacio. Un bosque plantado no puede reemplazar la biodiversidad de un bosque natural ni necesariamente cumple las mismas funciones ecológicas de captación, infiltración y regulación del agua.
Proteger los bosques nativos de Montecristo es proteger nuestra agua, nuestra vida.
Y cada árbol que conservamos es una irreemplazable máquina natural de hacerla.