Fe+Verdad

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Fe+Verdad brindar un camino de regreso.

Mat. 25:35-36 > 2024-2028 / 5 años de Gracia
En este 2025 aparte de dar alojamiento al forastero y donaciones sobre el tema, también queremos brindar una palabra puntual al perdido, aquel que está lejos del hogar.

05/10/2026
EPISODIO  #50  PLENITUD - ¿TÚ?¿ESTARÁS ANOTADO EN LA PRÓXIMAS PAGINAS DE HECHOS 29, 30 ETC? Porque hubo miles y miles de...
13/09/2026

EPISODIO #50 PLENITUD - ¿TÚ?

¿ESTARÁS ANOTADO EN LA PRÓXIMAS PAGINAS DE HECHOS 29, 30 ETC?

Porque hubo miles y miles de Creyentes en la época de los Hechos, en la época de los apóstoles, en la época de la Iglesia del primer siglo... Pero no todos fueron anotados dentro de esos primeros 28 capitulos, que por cierto en ese capítulo no hay un saludo final y/o una despedida, quedó prácticamente en puntos suspensivos...

En esta ocasión nos acompaña nuevamente nuestro amigo y hermano en Cristo, Isra Morales que empezó y terminó con nosotros esta serie, le estamos muy agradecidos primeramente a Dios y también a él, por su gran esfuerzo y disposición, muchas gracias...

Y el día de hoy terminamos está serie, con este último episodio, con esta última clase, te adelanto que aquí encontrarás un panorama completo sobre la carta a la Iglesia de Colosas...

Te notificamos un par de cosas más:
1. Habrá un episodio especial entre esta serie y la siguiente, esperalo en las próximas semanas.

2. A finales del mes de octubre, comenzaremos la serie DISCÍPULOS

CARTA DE UN NUEVO CREYENTE
AL TERMINAR MI PRIMER AÑO EN INSTITUTO ANCLA
Querido maestro.
Querido hermano.
Querida persona que un día aceptaste la invitación para venir a compartir una palabra con nosotros.
Hoy quiero decirte, muchas gracias.

Gracias por haber tomado parte de este recorrido.
Porque cuando llegué a INSTITUTO ANCLA, yo pensaba que iba a aprender algunas cosas sobre la Biblia.
Pero hoy, después de estas 50 clases, puedo decir que no solamente aprendí cosas sobre la Biblia.
La Biblia comenzó a enseñarme a mí.
Y, sobre todo, durante este primer año aprendí a conocer cada día un poco más a Cristo.

MÁS QUE 50 CLASES
Cuando miro hacia atrás y recuerdo todo lo que recorrimos, todavía me sorprende pensar que llegamos hasta aquí.
Fueron 50 temas.
50 semanas.
Cientos de enseñanzas.
Cientos de textos.
Y más de 50 personajes bíblicos que dejaron algo en mi corazón.
Conocí hombres y mujeres que caminaron con Dios.
Algunos fueron grandes ejemplos.
Otros cometieron errores terribles.
Algunos comenzaron bien.
Otros tuvieron que ser transformados.
Algunos tuvieron miedo.
Otros tuvieron valor.
Algunos cayeron.
Otros aprendieron a levantarse.
Y mientras estudiaba sus historias, descubrí algo:
no estaba estudiando solamente la vida de ellos.
Muchas veces estaba encontrando pedazos de mi propia vida en sus historias.

Cuando estudié a Job, entendí que puedo seguir confiando aunque no entienda lo que está pasando.
Cuando estudié a David, entendí que el perdón de Dios no significa que nuestras decisiones no tengan consecuencias.
Cuando estudié a José, entendí que mi propósito no siempre se verá como yo esperaba.
Cuando estudié a Samuel, entendí la importancia de aprender a escuchar y caminar en santidad.
Cuando estudié a Santiago, entendí que la fe verdadera tiene que producir obras.
Cuando estudié a Felipe, entendí que alguien puede comenzar sirviendo de una manera sencilla y terminar siendo utilizado poderosamente por Dios.
Y así podría seguir recordando uno por uno.
Porque cada personaje terminó convirtiéndose en una especie de espejo.
A veces me vi en sus virtudes.
A veces me vi en sus errores.
A veces me vi en sus luchas.
Y otras veces simplemente pensé:
“Señor, yo también quiero conocerte como ellos llegaron a conocerte.”

Pero ahora entiendo que el propósito no era convertirme en un experto en personajes.
El propósito era que Dios comenzara a escribir una historia conmigo.
Yo soy uno de esos nuevos creyentes que aparecen después de esos capítulos nuevos del libro de los hechos…

Ese creyente que vive en los días posteriores a los primeros discípulos.
Ese creyente que no conoció físicamente a Pedro.
Ni a Pablo.
Ni a Santiago.
Ni a Felipe.
Pero que recibió el mismo llamado:
seguir a Cristo.
Y eso me emociona muchísimo.
Porque ahora entiendo que mi nombre quizá nunca aparezca en las páginas de la Biblia...
pero mi vida sí puede formar parte de la historia que Cristo continúa escribiendo en este mundo.

Al principio pensaba que ser nuevo creyente significaba simplemente:
“Todavía no sé mucho.”
Pero ahora entiendo que ser nuevo creyente significa estar comenzando una aventura.
Y vaya que fue una aventura.
Cada semana había algo nuevo.
Cada personaje.
Cada tema.
Cada texto.
Cada pregunta.
Cada instrucción.
Y especialmente...
CADA INSTRUCCIÓN PRÁCTICA.
Porque una de las cosas que más me marcó de este año fue descubrir que aprender no era suficiente.
Cada día recibía algo que tenía que llevar a la práctica.
A veces era una oración.
A veces era una decisión.
A veces era perdonar.
A veces era cambiar una conducta.
A veces era hablar con alguien.
A veces era detenerme.
A veces era comenzar algo.
Y otras veces simplemente era pasar un tiempo a solas con Dios.
Y descubrí algo:
la clase terminaba, pero la verdadera clase apenas comenzaba cuando yo cerraba mi Biblia y tenía que vivir lo que había aprendido.

Y ESTABAN LOS TEXTOS A MEMORIZAR...
¡Ah!
Eso sí que fue otra aventura.
Al principio quizá pensé:
“¿Para qué tengo que memorizar otro versículo?”
Pero con el tiempo entendí.
Porque hubo momentos durante el año en los que no tenía mi Biblia abierta.
No tenía una enseñanza frente a mí.
No tenía al maestro explicándome nada.
Pero tenía una Palabra guardada dentro de mí.
Y entonces aquel texto que alguna vez me costó memorizar...
aparecía.
En una prueba.
En una tentación.
En una conversación.
En una decisión.
En una oración.
Y entendí que memorizar la Palabra no era una tarea escolar.
Era guardar alimento para el camino.

Y AHORA ENTIENDO POR QUÉ NOS PEDÍAN HACERLO
La instrucción práctica.
El texto a memorizar.
La oración.
La reflexión.
La disciplina.
No eran cosas añadidas para hacer más pesada la clase.
Eran parte de la clase.
Porque una cosa es saber que debo perdonar...
y otra muy diferente es perdonar.
Una cosa es saber que debo orar...
y otra es desarrollar una vida de oración.
Una cosa es saber que debo amar...
y otra es amar a alguien que me cuesta amar.
Una cosa es saber que Cristo es el centro...
y otra es poner realmente a Cristo en el centro.
Ahora entiendo:
LA PALABRA QUE NO PRACTICO TODAVÍA NO HA TERMINADO DE FORMARME.
POR ESO QUIERO DECIRLE ALGO A CUALQUIER NUEVO CREYENTE QUE ESTÁ ESCUCHANDO ESTO…

Si llegaste hasta aquí conmigo...
Si terminaste las 50 clases...
pero sabes dentro de tu corazón que no fuiste disciplinado con las instrucciones prácticas...
que dejaste ejercicios sin hacer...
que no oraste cuando se te pidió orar...
que no cumpliste las actividades...
que no memorizaste los textos...
que simplemente avanzaste de semana en semana...
quiero decirte algo con muchísimo cariño:
NO TENGAS PRISA POR AVANZAR.
Yo te recomendaría algo que quizá no sea lo que esperabas escuchar:
regresa.
Regresa a la primera semana.
Vuelve a comenzar.
No porque hayas perdido todo.
Sino porque todavía puedes vivir aquello que no viviste.
No tengas vergüenza.
No pienses:
“Ya todos avanzaron y yo me voy a quedar atrás.”
No.
Esto no es una carrera contra los demás.
Es un camino con Cristo.
Y si yo pudiera darte una sola recomendación después de haber terminado este primer año, sería esta:
NO AVANCES MÁS RÁPIDO DE LO QUE TU VIDA ESTÁ SIENDO TRANSFORMADA…

https://open.spotify.com/episode/0xtpa0W8gxVG9VRhMq2bVt?si=yyEzo4E2TfyJ-MRnHP_rHw&utm_source=copy-link

Instituto Ancla · Episode

UNA CARTA DE GRATITUD, HONRA Y DE UN DESEADO HASTA LUEGO, PORQUE ESTO NO ES UN ADIÓS, EN LA FAMILIA DE CRISTO ESO NO EXI...
06/09/2026

UNA CARTA DE GRATITUD, HONRA Y DE UN DESEADO HASTA LUEGO, PORQUE ESTO NO ES UN ADIÓS, EN LA FAMILIA DE CRISTO ESO NO EXISTE Y GLORIA A DIOS POR ELLO…

Agradecidos con Dios primeramente, por darnos el privilegio de despedirnos el día de hoy de la Iglesia Rey de Reyes, una despedida con un tono de un deseado hasta luego.

Pero también agradecidos con el Pastor Hugo Dguez. por darnos la oportunidad de estar al frente de la congregación y despedirnos, por darnos esa palabra puntual sobre nuestras vidas, ese texto bíblico que usaste nos perseguirá a dónde quiera que vayamos, muchas gracias por atender a la voz de Dios en beneficio de nosotros…

Gracias por orar por nosotros dos, por enviarnos con la bendición pastoral que Dios usará en cada paso que vayamos a dar, muchas gracias 🫂 y gracias de antemano por querer seguir pastoreando nuestras vidas y sobre todo a su debido tiempo por seguir pastoreando no solamente nuestras vidas sino también una visión que estamos creyendo que Dios a puesto en nuestras vidas, nos une el amor y yo sé que ese amor estará en aumento en nuestras vidas, somos una familia en Cristo en tiempo presente y por la eternidad….

Les comparto el escrito que acabamos de publicar presencialmente en la Iglesia Rey de Reyes, porque estoy seguro que más de uno le será de bendición 😁🙏🏼

Una de las razones más importantes por las que debemos orar por nuestros pastores es la siguiente:

¿Saben cuál es la oveja más complicada que a un pastor le toca pastorear?

Es una oveja que está con él las veinticuatro horas del día, y los 7 días de la semana…

No importa dónde vaya.
No importa qué esté haciendo.
Siempre está ahí.

Así es:
Es su propio corazón.

Porque, antes de poder pastorear correctamente a otras personas, un pastor tiene que aprender continuamente a pastorearse a sí mismo.
Y probablemente esa sea una de las tareas más difíciles.

Un pastor puede enseñar a otros.
Puede aconsejar a otros.
Puede corregir a otros.
Puede animar a otros.
Puede preocuparse por la vida espiritual de toda una congregación…

Pero todos los días también tiene que mirar hacia dentro y preguntarse:
¿Cómo está mi propio corazón?

Porque un pastor que deja de cuidar su propia vida puede perderse fácilmente mientras intenta guiar a otros.

Por eso necesita continuamente alimentar su vida espiritual.

Necesita orar.
Necesita buscar a Dios.
Necesita corregirse a sí mismo.
Necesita cuidar su corazón.

Necesita mantenerse espiritualmente saludable para poder presentarse delante de ustedes y pastorearlos de la mejor manera posible.

Y por eso, Iglesia, nuestros pastores necesitan nuestras oraciones.
Necesitan nuestro amor.
Necesitan nuestra gratitud.

Porque ellos también son humanos.
También tienen luchas.
También tienen días difíciles.
También tienen errores.
También necesitan ser pastoreados por el Gran Pastor.

Y tal vez nosotros no siempre podemos comprender todo lo que lleva un pastor sobre sus hombros...
Pero sí podemos hacer algo:
Podemos orar por él.
Podemos amarlo.
Podemos agradecer por las veces que Dios ha usado su vida para bendecir la nuestra.

Y precisamente por eso, hoy queremos hacer algo muy sencillo, pero muy importante, honrar tu vida a través de nuestra gratitud…

Hoy queremos darte las gracias, Pastor Hugo.
Porque durante estos doce años, Dios utilizó tu vida para dejar una huella en la nuestra.

Recuerdo aquella temporada cuando recién llegábamos a esta ciudad.

Éramos recién casados, comenzando una nueva etapa de nuestra vida.

Y unos meses después, me diste empleo.

Juntamente con el hermano Víctor, me enseñaron a vender.

Tal vez para algunos fue simplemente un trabajo, pero para mí fue una temporada de aprendizaje. Aprendí muchas cosas que hasta el día de hoy siguen formando parte de mi vida.
Muchas gracias.

También recuerdo las clases de homilética...

¡Y recuerdo que casi me repruebas!

Pero aquí viene algo que para mí tiene mucho significado.

A pesar de eso, durante todos estos años me invitaste a predicar aproximadamente cinco veces.

Tal vez cinco veces suenan pocas...

Pero de todos los pastores a quienes he servido, tú has sido quien más veces me ha invitado a predicar.

Y eso también lo recuerdo con gratitud.
Muchas gracias.

Recuerdo especialmente mi primera prédica en este lugar.

Prediqué utilizando uno de mis textos favoritos:

Marcos 12:30.

Y después de aquella prédica recibí de ti un consejo.

Un consejo muy puntual.

Y tengo que ser sincero: en ese momento no fue necesariamente algo bonito de escuchar.

Fue confrontativo.

Pero hay consejos que funcionan como semillas.

Pero cuando el corazón decide ser buena tierra, esa palabra se atesora.

Se escribe en el corazón.

Y después pasan los años... y uno se da cuenta de que sigue aplicando aquel consejo cada vez que tiene la oportunidad.

Pastor Hugo, aquel consejo quedó escrito en mi corazón, y algunos otros también.
Muchas gracias.

Recuerdo también cuando llegué contigo con un proyecto para los Alfas.

Y me escogiste para ser líder.

Y ahí aprendí algo que necesitaba aprender:

Aprendí a servir personas que naturalmente no siempre amaba.

Porque hay personas que son fáciles de dirigir...

¡Y hay otras que son los Alfas! —y los que estuvieron ahí saben exactamente de qué estoy hablando—.

Pero aquella temporada me enseñó mucho.

Me enseñó acerca del servicio.

Me enseñó acerca de las personas.

Me enseñó acerca de mí mismo.
Muchas gracias.

Recuerdo también una de las temporadas más difíciles de mi vida.

Cuando falleció mi papá.

Y aunque la distancia estaba de por medio, tu apoyo fue crucial y muy significativo para mí.

Hay momentos en los que uno nunca olvida quién estuvo presente y jamás olvidaré ese gran detalle.
Muchas gracias.

Recuerdo también cuando fracasé en mi primer round como emprendedor.

Las cosas no salieron como yo esperaba.

Pero nuevamente en medio de mi escasez, me diste empleo.
Muchas gracias.

Y cómo olvidar la temporada en la que fuimos líderes de jóvenes.

Durante años nos permitiste estar al frente de aquel gran equipo llamado Sion.

Fue una temporada hermosa.
Una temporada de mucho trabajo.
De aprendizaje.
De errores.
De risas.
De cansancio.
De crecimiento.

Y sinceramente aprendimos muchísimo.
Gracias por confiar en nosotros.
Muchas gracias.

Ahora...
También tenemos que decir algo.

No todo fue perfecto.

Si les contara lo que pasó acá en el altar...
O aquella reunión de líderes...
O lo que pasó en el lobby...
O en la cabina...
O en el estacionamiento...

Bueno...

¡Algunas historias se quedarán con la duda! 😁

Algunas fueron culpa mía.
Otras fueron culpa de él.

Y probablemente en algunas los dos tuvimos un poquito de culpa. 🫢

Pero hay algo que quiero resaltar:

Cada una de esas situaciones se resolvió.

Algunas veces por iniciativa de él.

Otras veces por iniciativa mía.

Y eso es algo que quiero dejar sembrado también en esta Iglesia.

No dejen las cosas inconclusas.

No permitan que una herida se convierta en una distancia permanente.

No vivan esperando que simplemente el tiempo sane aquello que ustedes tienen la responsabilidad de enfrentar.

Porque muchas veces el tiempo no sana nada.

Muchas veces solamente permite que una herida se esconda más profundamente.

Busquen la paz.

Hablen.
Perdonen.
Pidan perdón.
Hagan todo lo que esté de su parte.

Como dice la Escritura:
“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”

No significa que siempre será fácil.
No significa que siempre tendremos la razón.

Y tampoco significa que todas las relaciones terminarán exactamente como comenzaron.

Pero sí significa que debemos hacer todo lo posible por no vivir cargando asuntos inconclusos en nuestro corazón.

Pastor Hugo...

Tenemos muchos más recuerdos, si agregamos los de mi esposa, ¡no acabamos.!
Y por todos ellos queremos decirte:
Muchas gracias.

Gracias por los buenos recuerdos.

Pero también gracias por aquellos recuerdos que, en su momento, parecían malos.

Porque de todos aprendimos algo.

De todos crecimos

De todos Dios utilizó algo para formar nuestro carácter.

Gracias por sembrar en nosotros.
Gracias por tu tiempo.
Gracias por tus consejos.
Gracias por tu trabajo.

Esperamos también haber sido de bendición para tu vida.

Y sinceramente deseamos seguir siendo de bendición para tu vida, para tu ministerio y para esa visión que Dios ha puesto en tu corazón.

Hoy mi esposa y yo entramos en una nueva temporada.

Tenemos que ser fieles al llamado que creemos que Dios ha puesto en nuestro corazón.

Tenemos que enfocarnos todavía más en esa visión en la que ya hemos invertido durante años.

Fe + Verdad requiere de nosotros una atención y una entrega todavía mayor.

Y creemos que esta es la temporada para hacerlo.

No nos vamos porque dejamos de amar este lugar y mucho menos a ustedes Ig. Rey de Reyes.

Nos vamos porque entendemos que debemos ser fieles a una responsabilidad que creemos que Dios ha puesto delante de nosotros.

Y aunque habrá una pausa...

No sabemos cuánto tiempo tendremos que enfocarnos completamente en aquello que Dios nos ha entregado.

Pero sabemos algo:

Habrá un “I'm back”.

Y ser nuevamente de bendición para este lugar.

Para ustedes.
Para nuestros hermanos.
Porque esta Iglesia forma parte de nuestra historia.

Aquí hay doce años de nuestra vida.

Doce años no se borran simplemente porque uno cambia de temporada.

Aquí hay lágrimas.
Hay risas.
Hay trabajo.
Hay inversión.
Hay oraciones.
Hay amistades.
Hay recuerdos.
Hay una parte de nuestra historia.

ASÍ QUE, IGLESIA...

Si alguna vez fuimos de bendición para tu vida...

Si alguna oración que hicimos por ti te ayudó...

Si alguna ministración...
Alguna palabra...
Algún consejo...
Alguna enseñanza...
Algún abrazo...

O cualquier cosa que Dios hizo a través de nosotros y especialmente por parte de mi esposa y dejó algo bueno en tu vida...

Queremos que sepas algo:

Fue la gracia de Dios depositada en nosotros.

Todo lo que pudimos dar, lo dimos porque primero Dios nos dio algo que compartir.

La inversión que dejamos en este lugar —nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestros recursos, nuestro esfuerzo— fue principalmente por amor a Cristo.

Pero también fue por amor a ustedes.

Y queremos que sepan que ese amor no se termina aquí.

Esto no es un adiós.
Es un hasta luego.

No tengan duda de que nuestro deseo seguirá siendo que Dios haga cosas extraordinarias en sus vidas.

Los vamos a extrañar.
Muchísimo.

Pero también queremos aprovechar este momento para decir algo más.

Si alguna vez los lastimamos...
Si en algún momento los hicimos sentir mal...
Si alguna palabra nuestra causó dolor...
Si alguna decisión los hirió...
Si en algún momento no supimos amar como debíamos amar...

Hoy queremos decirles, sinceramente:
Perdónanos.

No queremos salir de aquí dejando heridas abiertas.

No queremos que alguien se quede con algo guardado en su corazón por causa nuestra.

Y nuestra oración es que Dios también nos perdone por cada error que cometimos.

Que Él sane cualquier daño que pudimos haber causado.

Que sane tu corazón.

Que te haga libre de cualquier rencor.

Y que permitas que el amor de Dios fluya dentro de ti.

No queremos que nuestro nombre termine en una lista de personas de las que se habla con resentimiento.

No queremos que Dios tenga que juzgar asuntos que nosotros pudimos haber resuelto con humildad, perdón y amor.

Al contrario...

Nuestro deseo es que tengas un corazón sano.

Que Dios multiplique su favor sobre tu vida.

Que sane aquello que necesite sanar.

Y que continúes caminando libre.

Y finalmente Iglesia, muchas gracias por todo, de verdad muchas gracias.! Queremos despedirnos de ustedes compartiendo los alimentos, en señal de comunión, y es por eso que haremos una donación de unos cuantos kilos de carne asada, para acompañarlos en su día de campo del 16 de septiembre y apoyarles también con transporte…

De parte de nosotros J&J...
Muchas gracias.

Esto no es un adiós.
Es solamente un deseado...
Hasta luego. ❤️

EPISODIO  #49 PROPÓSITO - JOSÉ, EL OBEDIENTECuando hablamos de propósito, muchas veces pensamos en algo grande, visible ...
06/09/2026

EPISODIO #49 PROPÓSITO - JOSÉ, EL OBEDIENTE

Cuando hablamos de propósito, muchas veces pensamos en algo grande, visible y reconocido.

Pensamos en una posición.
En un ministerio.
En un proyecto.
En un nombre que será recordado.

Pero cuando observamos la vida de José, esposo de María, encontramos una de las enseñanzas más profundas acerca del propósito de Dios:

No todos los propósitos de Dios tienen como objetivo que nuestro nombre sea conocido; tienen como objetivo principal que el nombre de Cristo sea exaltado.

José aparece en un momento decisivo de la historia.

Era un hombre con sus propios planes.
Tenía una vida organizada.
Tenía un futuro pensado junto a María.
Pero un día Dios habló.

Y cuando Dios habló, José tuvo que tomar una decisión:

¿Defendería sus propios planes?
¿Oh abrazaría los planes de Dios?
Y José decidió obedecer.

Pudo haber dicho:
"Esto no estaba en mis planes."
"Puedo perder mi reputación."
"¿Qué pensará la gente de mí?"
"Puedo abandonar este camino y seguir mi propia vida."

Pero José entendió algo que todo creyente necesita aprender:
El propósito de Dios siempre será más grande que nuestros planes personales.

José recibió una asignación única:

Cuidar a María.
Proteger a Jesús desde bebe y sus primeras etapas de vida.

Sostener una familia que estaba directamente conectada con el plan eterno de Dios.

Y algo impresionante es que José no buscó protagonismo.

No encontramos palabras de José registradas en la Biblia.

No encontramos discursos.
No encontramos grandes hazañas públicas.
No encontramos una plataforma.

Encontramos algo mucho más profundo:
Encontramos obediencia.
Encontramos un hombre que escuchó la voz de Dios y respondió.

Un hombre que actuó cuando Dios habló.
Un hombre que protegió cuando era necesario.
Un hombre que caminó cuando tuvo que caminar.
Un hombre que renunció cuando tuvo que renunciar.

Pero después ocurre algo que llama poderosamente la atención.

José desaparece del relato bíblico.

Después de la adolescencia de Jesús, la Escritura ya no vuelve a hablar de él.

No sabemos exactamente qué ocurrió.

Algunos piensan que murió antes del ministerio público de Jesús.

Otros se atreven a especular que dejó a María y se fue con otra y se enfocó a crear otra familia…

Nosotros; Instituto Ancla, decidimos honrar su vida, y preferimos pensar que simplemente supo menguar y en silencio se apartó…

Y en medio de esa honra arrebatamos está enseñanza poderosa en ese silencio:
José supo cuándo aparecer y también supo cuándo desaparecer, algo que muchos no están dispuestos hacer en su vida cristiana y mucho menos en su propósito de vida.

Pero José nos reta que su propósito no era construir un reino alrededor de sí mismo…

Su propósito era preparar el camino para el Rey.
Su misión no era detener a Jesús.
Su misión era cuidar a Jesús hasta que llegara el momento en que Jesús atendiera completamente la voluntad del Padre.

Y aquí encontramos una de las lecciones más profundas:
José tenía una influencia humana sobre Jesús.
Como padre terrenal, pudo haber intentado controlar su futuro.

Pudo haber dicho:
"Jesús, debes continuar mi oficio."
"Debes seguir mis pasos."
"Debes cumplir mis expectativas."

Pero José entendió que Jesús no le pertenecía.
Jesús pertenecía al Padre.
Y nosotros también debemos comprender que “nuestro” propósito, realmente no es de nosotros…

Y cuando llegó el momento, José tuvo que soltar aquello que Dios mismo le había confiado.

Porque una persona madura espiritualmente aprende esto:
Lo que Dios pone en nuestras manos nunca debe convertirse en algo que intentemos reemplazar a Dios.

Quizá José nunca vio un ministerio público.
Quizá nunca vio milagros.
Quizá nunca escuchó las multitudes siguiendo a Jesús.
Quizá nunca estuvo presente cuando Jesús caminó sobre el agua o cuando resucitó mu***os.

Pero José tuvo el privilegio de participar en la etapa más importante:

Resguardar la vida humana del Salvador del mundo.

Y aunque los hombres no registraron su nombre constantemente, Dios sí lo registró.

Porque el cielo no mide la grandeza como la tierra.

La tierra pregunta:
"¿Cuántas personas te conocen?"
"¿Qué posición tienes?"
"¿Cuánto reconocimiento recibes?"

Pero Dios pregunta:
"¿Fuiste fiel con aquello que puse en tus manos?"...

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Instituto Ancla · Episode

EPISODIO  #48 FRUTO - FELIPE En esta ocasión nos acompaña nuestra amiga y hermana en Cristo, Lizbeth Loya  Pero en esta ...
30/08/2026

EPISODIO #48 FRUTO - FELIPE

En esta ocasión nos acompaña nuestra amiga y hermana en Cristo, Lizbeth Loya Pero en esta ocasión la acompaña su papá Juan Uribe Delgado un hijo de Dios que ha sido fiel con el Señor durante muchas décadas, desde su juventud, ha permanecido sirviendo y buscando de Él y esa permanencia en El Señor le ha permitido dar un fruto con su propia familia, tan grande que es muy evidente, sus hijos también le sirven al Señor y juntamente con él le sirven con pasión y amor, muy bonita familia, dónde uno entre más les conoce más les ama...

Para nosotros ha sido un gran honor compartir la Palabra con ambos, este episodio se ha convertido en uno de los favoritos por la grata compañía, y estar en primera fila contemplando el gran equipo de una hija con su papá compartiendo la Palabra...

Para nosotros fue muy importante la presencia de un hermano con esa gran trayectoria con El Señor en este tema, y le damos muchas gracias a Dios porque el hermano aceptará estar con nosotros, honramos su vida y también a cada hijo de Dios que ha servido al Señor durante décadas, y aún en su vejez siguen sirviendo a nuestro Dios, su trayectoria en Él, nos inspira a seguir adelante, y espero que el nuevo creyente logre ver eso y juntamente con nosotros, aprendan a honrar a cada siervo de Dios que durante años y años va dando ese fruto cada vez con mejor calidad...

FELIPE
Cuando observamos la vida de Felipe, encontramos una de las imágenes más hermosas del fruto espiritual en todo el Nuevo Testamento.
No conocemos su infancia. No sabemos quiénes fueron sus padres. No conocemos el día de su nacimiento ni el día exacto de su muerte. Pero sí conocemos aquello que realmente importa: el fruto que produjo mientras caminó con Dios.

Felipe no apareció de repente como evangelista. No nació siendo reconocido por la iglesia. No comenzó predicando avivamientos ni impactando naciones. Como todo creyente, tuvo un comienzo. Aprendió, creció, fue formado y permitió que Dios trabajará en su vida, temporada tras temporada.

Cuando lo encontramos por primera vez en la Escritura, no está ocupando una plataforma. Está sirviendo. Mientras otros buscaban posiciones, Felipe abrazó la oportunidad de servir. Mientras otros deseaban reconocimiento, él decidió ser fiel. Y fue precisamente allí, en la sencillez del servicio, donde comenzó a crecer el fruto que años después todos podrían ver.

Más adelante, cuando llegó la persecución, Felipe no abandonó su fe. Permaneció firme. Cuando Dios lo envió a Samaria, obedeció. Cuando Dios lo envió al desierto para alcanzar a una sola persona, obedeció. Cuando tuvo que dejar una multitud para ministrar a un hombre en un camino solitario, obedeció.

Porque el fruto verdadero no se produce solo por talento; se produce por obediencia.
Pasaron los años. Décadas enteras. Y mientras muchos desaparecieron de la historia, Felipe siguió caminando con Dios. Permaneció conectado a la Vid verdadera. No dejó que el cansancio lo detuviera. No dejó que las pruebas lo apartaran. No dejó que el tiempo enfriara su amor por Cristo.

Y entonces comenzó a verse el resultado.
El servidor se convirtió en evangelista.
El ayudante se convirtió en referente.
El discípulo se convirtió en ejemplo.
El creyente se convirtió en influencia.
Y el hombre que un día sirvió mesas terminó siendo recordado por generaciones.

Pero quizás el fruto más hermoso de Felipe no fue el que produjo en las multitudes, sino el que produjo en su hogar. Sus cuatro hijas profetizaban. La fe que había echado raíces en su corazón ahora florecía en la siguiente generación. Su relación con Dios ya no solamente transformaba su vida; estaba transformando el futuro de su familia.

Años después, cuando Pablo llegó a Cesarea acompañado por Lucas, ambos se hospedaron en casa de Felipe. ¡Qué escena tan extraordinaria! Décadas habían pasado desde Hechos 6, pero Felipe seguía siendo identificado por aquello que Dios había hecho en él. No era conocido por riquezas, posiciones o fama. Era conocido como "Felipe el evangelista".

Ese es el verdadero fruto.
No una emoción pasajera.
No un momento espiritual.
No es una temporada de entusiasmo.
Sino una vida entera conectada a Cristo.

Querido nuevo creyente: tal vez hoy te encuentras en el comienzo de tu camino. Quizás aún no ves grandes resultados. Tal vez sientes que tu servicio es pequeño, que tus pasos son lentos o que nadie nota tu esfuerzo.

Pero recuerda a Felipe.
Dios no terminó su obra en Felipe en un día.
Lo formó durante años.
Lo podó.
Lo fortaleció.
Lo enseñó.
Lo corrigió.
Lo hizo crecer.
Y finalmente produjo fruto abundante.

Lo mismo puede hacer contigo.
No te desesperes por los resultados rápidos.
No te compares con otros.
No abandones el proceso.

Permanece en Cristo.
Permanece cuando sea fácil.
Permanece cuando sea difícil.
Permanece cuando entiendas.
Permanece cuando no entiendas.
Permanece cuando veas fruto.
Permanece cuando aún no lo veas.

Porque el que permanece en la Vid Verdadera inevitablemente dará fruto.

Y llegará el día en que mirarás hacia atrás y descubrirás que Dios estuvo trabajando todo el tiempo. Entonces comprenderás que cada oración, cada prueba, cada acto de obediencia, cada lágrima y cada paso de fe formaban parte del proceso mediante el cual Dios estaba produciendo en ti un fruto que permanecerá para la eternidad.

Nuevo creyente, jamás olvides Juan 15:5 donde nuestro bendito Dios nos enseña…
"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”

https://open.spotify.com/episode/3pIiK9j8hRTTlOLOnoSiWi?si=uqpXQk57Q3aFPp9F7i05gA&utm_source=copy-link

Instituto Ancla · Episode

EPISODIO  #47 PERFUME - MUJER ANÓNIMA En esta ocasión nos acompañan nuestros amigos y hermanos en Cristo, Bryan Torres  ...
23/08/2026

EPISODIO #47 PERFUME - MUJER ANÓNIMA

En esta ocasión nos acompañan nuestros amigos y hermanos en Cristo, Bryan Torres & Carolina Cruz un matrimonio jóven con una visión impresionante, con planes en El Señor, trabajando en ello con arduo empeño, y precisamente eso es de ejemplo para muchos, son de inspiración, y le damos muchas gracias a Dios por darnos la oportunidad de conocerlos y de tener una relación de amistad y hermandad con ellos, cada vez que nos damos el tiempo para convivir juntos, son momentos muy especiales y edificantes, Dios a puesto en ambos una gracia que es imposible de ignorar... Chicos muchas gracias por el tiempo que le dedicaron a esta clase, de verdad muchas gracias.!

¡PERFUME!

Leemos este pasaje

Mateo 26:13
[13] Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer».

Y se repite el mismo acontecimiento también en:

Marcos 14:9
[9] Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer».

Para nosotros fue una orden, y es por eso que pusimos el tema perfume en nuestro listado...

PERO LA PREGUNTA ES.... ¿PORQUE?
Porque Jesús nos dejó esto en su Palabra, porque alineó su Evangelio con ella, una mujer anónima, no conocemos su nombre, la Biblia no lo revela, y no fue su acto de perfume, porque también hay otra mujer en la Palabra derramando perfume en Jesús y a ella no se le declara esas palabras... Siempre nos ha llamado la atención esa potente declaración, única en su Palabra....

Y EN ESTE EPISODIO ES PARA NOSOTROS UN INTENTO DE RESPONDER DICHA PREGUNTA, UNA PROPUESTA QUE DE SER CIERTA CONTIENE UN MENSAJE MUY PUNTUAL PARA TODO AQUEL QUE PREDICA EL EVANGELIO...



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