25/11/2025
El tribunal únicamente exigió que se respetaran las leyes y se garantizara que ningún toro sufriera maltrato o abuso; jamás ordenó cancelar el evento. Aun así, los toreros prefirieron no continuar, dejando claro que sin sangre no hay “espectáculo” y que su "cultura" es la violencia. Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿cómo puede llamarse entretenimiento algo que depende del sufrimiento? Ya es hora de reconocerlo: celebrar la violencia y el dolor no es cultura, es crueldad normalizada.