15/07/2025
HONOR A QUIEN HONOR MERECE: -Salvar de la asfixia a un alma reencarnada, manifestada en el cuerpo de un niño, que además, posee también todas las cualidades de un ser humano, en este caso específico, la existencia de un infante, es el camino de la vida donde Dios nos hace estar presente en un lugar específico y en el momento más necesario, pues el espíritu que camina con claridad, cuando está iluminado por la fe nos asegura que el tiempo de Dios es sencillo, pero que es perfecto, demostrándonos que Cuba también ha vivido esta misma experiencia, como una alegoría del simbolismo de que ha sido sumergida bajo las aguas tremebundas de una tiranía que ha gobernado con una mano de hierro a toda la población cubana, dominándola con la be***al política autocrática similar a una dictadura infernal y atroz, especie de monocracia de infernalidad; claro está, por supuesto, salvando las dicotomías y diferencias, considerándola junto a otras circunstancias y diferentes consecuencias, siendo la historia de Cuba igualmente como la historia de este niño que estuvo sin respirar por alrededor de 20 segundos; similar parodia a la vida asfixiante de Cuba, algo abominable que todo un pueblo de más de 11 millones de almas humanas, hombres, mujeres, ancianos, madres, padres, esposos, esposas, hijos, nietos, hayan vivido asfixiándose desde hace apróximadamente unos 66 años, con una existencia condenatoria y moribunda, en una isla sin fronteras, bajo una tiranía feroz, con cárceles bien parecidas a los campos de concentracción y atenazados a los calabozos terribles del régimen, que al igual que este niño, Cuba tiene un tiempo y se merece la salvación, para que todos sus habitantes, internos y externos, y sobre todo la vida de los ancianos cubanos que son como si fueran niños que se ahogan sin respirar la libertad, entonces, definitivamente, llegamos a reconocer que el misterio de la vida y la muerte, como la vida y la salvación del infante y, especialmente, de modo tremendamente circunstancial a la nación de Cuba, que ahora depende del lugar y el momento específico donde se encuentren todas las almas de todos los cubanos que puedan salvar a Cuba, pues, no es lo mismo vivir dentro de las rejas de Cuba, que vivir en las afuera del candado del purgatorio insular. Ahora, tal vez, como jamás o nunca, Cuba se asfixia igual que se estuvo asfixiando un niño en una lejana ciudad de Estocolmo, en Suecia, aunque, la mano poderosa de Dios sostuvo la respiración del infante, asistido a tiempo por un salvador; ojalá que Cuba también aguante y pueda sostener la respiración, igual que la misma mano poderosa de Dios le salvó la vida al niño, hasta que venga su salvador y la libere de morir asfixiada.
Ser Pensator