26/05/2026
Lucas 19
En esta parábola que Jesús nos habla nos muestra varias formas en que son invitados a la cena del Señor! Pero pocos hablan
El síndrome del "invitado insatisfecho":
¿Por qué se sientan pero no prueban?
En la actualidad, las iglesias y comunidades están llenas de personas que respondieron a la invitación, están físicamente "en la mesa", pero sus almas siguen vacías. ¿Por qué pasa esto?
Buscan el estatus, no la comida: Muchos asisten por costumbre, por apariencia social, por networking o por el peso de la tradición. Están sentados a la mesa porque les gusta el estatus de "invitados", pero no tienen hambre del Dueño de la casa.
Tienen el paladar estropeado: Para disfrutar del banquete de Dios (que es paz, justicia, amor, servicio, perdón), se requiere un paladar espiritual. Si una persona está "llena" de orgullo, de amargura, de materialismo o de egoísmo, la comida del Reino le parecerá insípida.
Esperan ser servidos en lugar de participar: Son los primeros en quejarse de que "el ambiente está frío", "la música no me gusta", o "nadie me saludó". Tienen mentalidad de clientes de restaurante, no de invitados de honor. Tienen hambre y sed, pero esperan que Dios o los demás les abran la boca, en lugar de extender la mano y comer por fe.
Oramos 🙌 para que la palabra de Dios sea Delicias a tu paladar.