06/07/2026
El problema del agua en Puerto Rico no es la falta de agua. Es décadas de abandono y una política de desplazamiento que busca atacar nuestras vidas.
Vivimos en un país con suficientes recursos hídricos para sostener a nuestra población. Sin embargo, miles de familias pasan días sin un servicio esencial porque nuestros gobernantes han sido negligentes en proteger, mantener e invertir en la infraestructura que sostiene nuestra vida.
Mientras se pierde más de la mitad del agua potable por un sistema deteriorado, mientras nuestros embalses pierden capacidad y mientras comunidades enteras y pequeños comerciantes enfrentan interrupciones constantes, seguimos escuchando a las mismas voces de siempre gritar que hay que privatizar, entregar nuestros recursos naturales y dejar que el mercado resuelva problemas creados por décadas de malas decisiones políticas.
La crisis del agua no se resolverá desplazando comunidades–como buscan hacer en Cabo Rojo con el Proyecto Esencia–ni entregando nuestros recursos naturales ni aumentando la dependencia de intereses privados que ya se han mostrado incapaces de proveer servicios básicos. Se resolverá con inversión pública, planificación, transparencia y una política que coloque la vida de nuestra gente por encima del lucro y la corrupción.
El derecho a permanecer en Puerto Rico significa tener acceso a los recursos básicos que hacen posible permanecer.