20/07/2026
Thomas Rivera Schatz
$20 MILLONES Y NO ALCANZÓ PARA LOS VIEJOS
PARA ELLOS, NO DIO.
Los hechos hablan por sí solos.
El Gobierno de Puerto Rico repartió $20 millones en Fondos Legislativos pero para nuestros adultos mayores, no dio. No alcanzó ni un centavo.
La Comisión Especial Conjunta de Fondos Legislativos Para Impacto Comunitario nos informó que recibió sobre 700 propuestas que totalizaban alrededor de $120 millones y que solamente había $20 millones disponibles para distribuir entre las entidades solicitantes.
NOS DIJERON QUE NO DIO.
Lo entendemos. Sabemos que los recursos son limitados y que no todas las organizaciones podían ser beneficiadas. Lo que no entendemos es cómo, dentro de $20 millones, no hubo espacio para nuestros adultos mayores.
¿Cuántas veces hemos escuchado que nuestros adultos mayores son una prioridad? ¿Cuántas veces los hemos visto en anuncios políticos, conferencias de prensa y promesas de campaña?
Esta decisión dice todo lo contrario.
Puerto Rico envejece aceleradamente. Nuestros adultos mayores representan la población de mayor crecimiento en la Isla y sus necesidades son cada vez mayores. Sin embargo, cuando llegó el momento de invertir recursos públicos, para ellos no dio.
Podrán decirlo en discursos. Podrán repetirlo en campañas políticas. Pero las prioridades no se demuestran con palabras. Las prioridades se demuestran con acciones y con la asignación de recursos.
Los hechos cuentan una historia muy distinta.
El rechazo no fue al Centro de Ayuda Social. El rechazo fue a nuestros viejos.
El Centro de Ayuda Social ha desarrollado un programa innovador e integral dirigido al bienestar de nuestros adultos mayores. A través del Programa Abuelos Felices, alimentamos, educamos, ejercitamos y acompañamos a cientos de adultos mayores en nuestra comunidad.
Nuestros participantes no reciben solamente un plato de comida. Reciben oportunidades para vivir con dignidad, mantenerse activos y continuar aprendiendo.
A través del Comedor Comunitario Los Abuelos, combatimos el hambre y la inseguridad alimentaria.
Con Abuelos Fit, promovemos la actividad física, el bienestar emocional y un envejecimiento activo y saludable.
Mediante Abuelos Conectados con el Mundo, ofrecemos clases de computación e inglés para reducir la brecha digital y ayudarlos a mantenerse conectados con sus familias y con la sociedad.
Además, reciben orientación, acompañamiento y, sobre todo, un lugar donde son escuchados, valorados y amados.
Entre abril, mayo y junio de 2026, el Centro de Ayuda Social reportó al Departamento de la Familia un total de 6,594 servicios de comida ofrecidos a nuestra comunidad.
No son estadísticas. Son personas. Son nuestros viejos.
Son los abuelos que viven solos. Los que tienen que escoger entre comprar alimentos o medicamentos. Los que esperan con ilusión el día que les toca compartir con nosotros. Los que encuentran en nuestro Centro mucho más que un plato de comida: encuentran compañía, propósito y esperanza.
Y aun así...
NO ALCANZÓ PARA ELLOS.
No dio para las comidas calientes que reciben tres veces en semana.
No dio para las clases de computación e inglés que les permiten mantenerse conectados con el mundo.
No dio para los programas que los mantienen activos, saludables e independientes.
No dio para combatir la soledad que muchos enfrentan.
No dio para brindarles un espacio seguro donde sentirse valorados y amados.
No dio para mejorar su calidad de vida.
No alcanzó ni un centavo para ellos.
Los presupuestos nunca mienten. Reflejan nuestras verdaderas prioridades como sociedad.
Las prioridades no se miden por la cantidad de veces que se mencionan en un discurso político. Las prioridades se miden por la cantidad de recursos que estamos dispuestos a invertir en ellas.
Un país se mide por la forma en que trata a sus adultos mayores.
Los $20 millones se repartieron. Nuestros viejos se quedaron esperando.
Nosotros no los vamos a dejar esperando.
Porque nuestros adultos mayores no son un número. No son una estadística. No son una promesa de campaña. Son los hombres y mujeres que construyeron el Puerto Rico que hoy disfrutamos.
Si alguien merece que siempre dé, son ellos.
Mañana volveremos a nuestra cocina. Mañana nuestros maestros volverán a enseñar. Mañana nuestros voluntarios volverán a abrazar, escuchar y servir. Porque nuestra misión no depende de una asignación legislativa. Depende del amor y del compromiso que sentimos por nuestra comunidad.
A nuestros viejos les hacemos una promesa: mientras tengamos un plato de comida que servir, una mesa donde sentarnos y un corazón dispuesto a amar, jamás les daremos la espalda.
El gobierno repartió $20 millones y nos dijo que no dio para ustedes.
SI EL GOBIERNO DIJO QUE NO DIO, EN EL CENTRO DE AYUDA SOCIAL NOS ASEGURAREMOS DE QUE SIEMPRE DÉ.
Llevamos más de 50 años alimentando vidas. Y eso no va a cambiar hoy.
Lillian Doval Estepa
Directora Ejecutiva
Centro de Ayuda Social