24/05/2023
ESCUELA DE VARONES N 668 DE PICHIRHUA
REMINISCENCIAS
En las penumbras de mí baúl de recuerdos, con gran esfuerzo rebuscó los días, cuando era un infante, un escolar de transición, con una bolsa de tela, caminando de mí casa SANTA ANA al templo de la enseñanza, bajando CEDRO CALLE, para encontrarme con la casa de los CHAUCA y de los CORTEZ, desde ahí divisar mi futura y gloriosa ESCUELA DE VARONES N 668 hoy ( I.E. 54031 VIRGEN NATIVIDAD DE PICHIRHUA), cruce hasta la plaza principal de Pichirhua, el sol de la mañana calentaba mi rostro curtido por el frío andino, antes ingresar por la puerta principal miré de reojo en la misma esquina, el salón de la DIRECCIÓN cuyo Director era el ilustre profesor: CAMILO MIRANDA ESCOBAR y luego entré por un portón de madera , cruzando un primer patio de tierra y luego doble a la izquierda, para encontrar una escalera de madera que conducía al segundo piso donde habían tres aulas con piso de madera, luego se podía observar en el lado izquierdo una cocina de la escuela , seguidamente estaba el aula del primer grado o transición como lo llamábamos antes. En el lado derecho tres aulas más de los demás grados y al frente se podía divisar baños de la escuela, después de formar en el patio todo los alumnos bajo las órdenes de la profesora ANTONIA MIRANDA DE VALER, su temple de maestra, sobresalía por tener una voz fuerte, severa, para impartir Orden y disciplina, nos recibió con recomendaciones y llamadas dé atención; militarmente hicimos filas por grados y de acuerdo al tamaño, para cantar el himno Nacional y luego dirigirnos a nuestros salones, entre a una aula del primer piso, cerca de la cocina , había muchas carpetas de madera, con miedo y con gran impresión observé, pues era un salón su piso era de tierra, donde había alumnos de toda edad, podría decir que había alumnos de 10 años o más, yo solo tenía 7 años , empezando el primer nivel de la educación escolar : TRANSICIÓN (6a7 años) el primer escalón para aprender mis primeros garabatos para escribir y saber el abecedario: a,b,c,ch, cabrasupiche. Me extrañé ver alumnos con el doble o triple de mi edad, pero no era raro, era muy normal, que muchos jóvenes y adultos aprendieran a escribir y leer, es decir en ésos tiempos la población rural era más grande que la población urbana en el Perú y está población mayoritaria estaba excluido de la escuela y los índices de analfabetismo eran altos en el campo (incluso los campesinos, preferían que sus hijos se dediquen al trabajo agrícola y no mandaban a la escuela, pensando que la educación era un privilegio de las clases altas), pero ya había una corriente de pensamiento progresista, que apostaba a la educación para todos (obligatorio y gratuito), como desarrollo personal y movilidad social, para el ascenso social de las personas, entonces los padres del campo deseaban que sus hijos, no, sean como ellos, analfabetos que no conocían sus derechos y deseaban que sus hijos aprendieran a leer y escribir, para tener un mejor porvenir, es por eso que en mí querida escuela encontré alumnos jóvenes en nuestra aula y la profesora que se encargo de impartir la enseñanza, a esa variopinta de escolares que iniciaban a conocer el abecedario, era nuestra estimada maestra ANTONIA MIRANDA, con paciencia y mucha disciplina nos enseñó a escribir, leer, cantar y rezar.
Al año siguiente entre al primer año y me enseñó una bellísima persona de una sonrisa angelical, de gran vocación, me refiero a la excelente profesora ANTONIA MIRANDA de VALER, con dedicación y disciplina me enseñó los dos primeros años : primero y segundo grado, cuya enseñanza me formó para ser un hombre de bien, mí ETERNO AGRADECIMIENTO.
Después ascendí al nivel de tercer grado, mi aula quedaba en el lado derecho del patio primer piso y pude conocer a un buen profesor, su método de Enseñanza: QUE LA LETRA ENTRA CON SANGRE, por eso imponía una férrea disciplina militar incluyendo los reglazos en la palma de la mano, correazos haciendo cargar al susodicho con alguien para fajarlo a chicotazos o correazos, (recuerdo mucho que yo también recibí su castigo, un reglazo en la frente por no haber hecho mis tareas, era parte de esa cultura educativa que las lecciones entraban con severos castigos, incluso nuestros padres daban permiso para que se nos castigue; así en está cultura de rigor, aprendimos nuestras lecciones , con esté gran amauta: JUAN VALER, un gran profesional y excelente educador que recuerdo sus enseñanzas y su castigos, aprendí los conocimientos de los diferentes cursos y también me impartió ética y moral para tener un comportamiento sanó y fue mi guía, en los siguientes grados fueron mis profesores: CESAR HINOJOSA que con cariño lo llamábamos chicharrito, profesor ERACLIO SOTO, famoso lachin lachin, terminando mi último grado con el profesor FAVIAN VALER.
También me recuerdo cuando existía la Escuela de mujeres, donde impartían las clases solamente profesoras entre ellas estaba la profesora NINAPAITAN y la esposa del profesor HINOJOSA
Mis MAESTROS o MAESTRAS, fueron grandes personas, con vocación pedagógica, grandes en el saber y la disciplina, imponía rigor, con la misión de trascender en nuestra formación educativa, para que seamos buenos hijos y buenos CIUDADANOS ; maestros y ciudadanos con honor y de comportamiento ejemplar en la comunidad PICHIRHUINA, pulcritud en el vestir y en los modales , tenían gran humanidad que irradiaba en la comunidad y en su familia, MI reconocimientos y una PLEGARIA a estos grandes docentes, MÍ GRATITUD ETERNA.
Cómo no recordar de las actividades culturales que se hacía en las fechas del calendario escolar, dónde muchos alumnos recitaban poesías o cantaban rancheras, huaynos en el patio de Honor, incluso en algunos recreos lo vi pelear a los alumnos en la plaza con guantes, eran algunos unos excelentes boxeadores jocosos.
En sus patios y en la plaza aprendí a jugar fútbol, con pelotas de jefe que no sufrían de ninguna deformación cuando caí a las aguas .
También aprendí natación. desde niño hacíamos practica de natación en la piscina de PIRASPUQUIO con mis compañeros de aula, era parte de nuestra diversión.
Qué tiempos aquellos que nunca volverán.
Añoró esos días de juegos en el patio, jugando a la agarrada o perdiendo mis losas de leche o canicas, jugando KALANCHA con el campeón de Tarzán o chancar la chapa de cerveza hasta hacerlo plano y afilar los filos y luego en el centro hacer dos huecos, para pasar el cordel y tener un KIRKINCHU, listo para pelear contra otro Kirkinchu, cortándole su cordel o también amansar mi trompo para jugar caucas, jugué en esos patios, hasta rajarse mis manos, ¡divina niñez!
También extraño esos dulces que compraba al frente del portón, a una hermosa señora la tía Anki, que no recuerdo su nombre, en el recreo estaba full de alumnos degustando sus productos... en qué lugar mora esos momentos maravillosos, para retroceder el tiempo...mis recuerdos me llevan a ver los rostros infantiles de mis amigos: el famoso Eusebio Bravo, Guillermo Ripas, Pepe Grande, Adolfo Saavedra, Bernabé Ocampo , Nerio Bravo y el gran compinche de mis juegos mi gran amigo y hermano Fortunato Huanca, Raúl Magallan, Jorge Magallan Baca... con ellos conviví en las aulas y jugábamos como unos zoquetes que nos creíamos dueños del mundo, donde la felicidad reinaba en nuestra alma Mater, era nuestra burbuja del conocimiento y del juego, incluso me recuerdo mi primera "mechadera" con mi amigo Bernabé Olivera, todo lo vivido en mí querida escuela, está impregnado en mi ser, sólo me queda la melancolía de saber que fuimos unos escolares dichosos.
Escombros derruidos por el tiempo, de este ciclo luminoso, donde fueron maravillosos, mis lágrimas surcan por mi rostro por mis profesoras y profesores que partieron a la eternidad, por los amigos que perdí en el laberinto de la vida y hay melancolía por esa sequía dónde jugaba con mis barcos de papel y pescaba trapos viejos con anzuelos de clavos torcidos en "V" o cuando hacía competencia en buceo, lástima que la modernidad hace desaparecer aquellos lugares donde en mi infancia era feliz jugando, pues ahora está sepultado en cemento, dónde estaba mi Escuela ESCUELA DE VARONES N 668 y la vieja casona señorial hecho en ésos tiempos, de adobe, calamina y de piso entablado, donde pasé mí primaria yace esfumado y solo vive en mis recuerdos y cuando paso por el moderno edificio espectacular de material noble que tiene el nombre de I.E. 54031 VIRGEN NATIVIDAD DE PICHIRHUA , ¿Dónde esta la escuela? soy un intruso de esta gran Unidad Escolar; sólo sé, que es pasajera la vida, incluso para la casona de mi vieja escuela.. soy un peregrino o fantasma del tiempo en busca de esos momentos maravillosos, pues no encajó en está modernidad líquida que todo lo disuelve, pero mí escuela vive en mi corazón y brota en mi memoria y eso me reconforta, con resignación digo: recordar es volver a vivir.
Con nostalgia por el tiempo vivido en mí querida escuela, dónde aprendí con amor y rigor las primeras letras, luego escribir, leer, las cuatro operaciones de la matemáticas, cuyas enseñanzas forjó los cimientos de mi vida.