11/01/2026
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𝗟𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗿𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗺𝗶́𝗮 𝗱𝗲 𝗘𝘀𝗽𝗮𝗻̃𝗮: 𝗰𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗮𝗹 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗿𝗶𝘁𝗺𝗼 𝗲𝗻 𝟯𝟬 𝗮𝗻̃𝗼𝘀 𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗲 𝗲𝗻 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 𝗔𝗹𝗲𝗺𝗮𝗻𝗶𝗮
La productividad total de los factores (PTF) crece un 1,4% desde 2020
Este indicador llevaba décadas estancado en la economía de España
La productividad empieza sumar al PIB de España junto a la acumulación de factores
Tras décadas de estancamiento o incluso retroceso, la productividad total de los factores (PTF) en España ha dado la sorpresa. El PTF ha crecido a un ritmo anual del 1,4% desde el año 2020, frente al estancamiento registrado en la UE-27 o los retrocesos de países como Alemania (-0,3%) y Francia (-0,6%), lo que ha reforzado su contribución al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. Este indicador, el más completo sobre la productividad, podría estar despertando al calor de la mejora de márgenes en algunos sectores clave para la economía y por un incremento del empleo en sectores de mayor valor añadido.
Así se desprende del nuevo informe del 'Observatorio de Productividad y Competitividad en España', publicado este viernes por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Según los expertos, las importantes perturbaciones de la economía mundial en los últimos años tienen, por el momento, un efecto limitado sobre la trayectoria de España, ya que la economía está creciendo por encima de la media europea desde 2020.
España recorta la brecha con Europa
En concreto, el PIB per cápita español es el segundo que más ha aumentado desde la pandemia entre los países europeos más avanzados, a un ritmo del 3,78% anual, solo por detrás de Italia (3,87%) y muy por encima de la media de la EU-27 (2,42%) o de potencias como Alemania (0,65%). "La fuerte creación de empleo, con un 11,7% más de ocupados entre 2020 y 2024 (2,4 millones más de trabajadores), y las mejoras en la eficiencia productiva, que crece un 1,4% anual en el mismo periodo, explican estos resultados positivos", señalan los expertos en el estudio.
Desde la firma financiera Jefferies ya venían advirtiendo de este posible escenario ante la mejora de la calidad del empleo en los últimos años. El empleo en sectores muy productividad ha ganado peso relativo en los últimos años, la cuestión es que ha quedado oculto bajo la fortísima creación de trabajo en sectores de bajo valor añadido como el turismo y la hostelería, que términos absolutos es muy superior al del resto del empleo de la economía.
"La postura liberal de España respecto a la inmigración ha sido un factor clave del sólido crecimiento demográfico y la creación de empleo. Sin embargo, resulta aún más interesante que la calidad del empleo también esté mejorando, con menos empleos temporales y más puestos en sectores con salarios más altos", destacaba el informe del banco. Es cierto que la menor temporalidad se debe en buena parte al aumento de los fijos discontinuos, una figura controvertida que tampoco mejora de forma clara la calidad del empleo, pero desde Jefferies ven mejoras de productividad y un cambio en el mercado laboral español.
"Aunque la productividad ha aumentado tras la crisis financiera mundial, factores estructurales aún mantienen a España por debajo de sus pares de la UE; sin embargo, la continua creación de empleo de calidad debería impulsar nuevas mejoras en la productividad", sostenían los autores del informe de Jefferies. Aunque la economía de España está perdiendo impulso cíclico, esta 'reconversión' podría ayudar a que el crecimiento fuese más sostenible y resiliente en el medio y largo plazo, siempre y cuando se mantengan estos patrones de creación de empleo.
La dificultad ahora es mantener el avance
Sin embargo, los autores del estudio advierten de que estas mejoras en productividad han de mantenerse en el tiempo para compensar los retrocesos de los años 90 y la Gran Recesión, cuando afloró el problema de la baja utilización de la intensa inversión en activos inmobiliarios poco productivos durante el 'boom' de la construcción.
En el periodo post covid-19, el estancamiento del esfuerzo inversor en alrededor del 20% del PIB se ha visto compensado por la mejora en la utilización de los capitales acumulados y una mayor orientación de la inversión hacia activos más productivos, especialmente activos intangibles como el software, la I+D, la formación del capital humano en la empresa, la inversión en mejoras organizativas, el diseño, la publicidad o los datos.
En los últimos cuatro años, la gran mayoría de los sectores de actividad han mejorado nítidamente su eficiencia productiva (PTF), pero las ganancias de productividad que se observan a nivel agregado se deben principalmente al comportamiento de los sectores de mercado (integrados principalmente por empresas privadas), mientras que en los sectores de no mercado (incluyen educación, sanidad, servicios sociales -tanto públicos como privados-, sector inmobiliario y actividades de la Administración pública) la productividad apenas mejora.
De acuerdo con el estudio, las empresas exportadoras contribuyen a la productividad de la economía por su especialización en actividades de mayor nivel tecnológico y por ser con frecuencia organizaciones altamente productivas. Sin embargo, los autores destacan la desaceleración de las exportaciones españolas de bienes a partir de 2022, especialmente preocupante en el sector del automóvil, frente a sectores como la industria química y farmacéutica o de alimentación, que mantienen una evolución favorable.
Diferencias entre regiones
En cuanto a las diferencias regionales, el informe indica que, tras la pandemia se aprecia una clara mejora de la productividad en todas las comunidades autónomas, excepto en Extremadura, cuya eficiencia productiva estuvo estancada en el primer periodo (1995 - 2020) y tiene signo negativo (-0,87%) en el más reciente (2020 - 2023).
Así, Extremadura es la única comunidad que muestra una pérdida de eficiencia en los años posteriores al covid-19. El resto de regiones mejora sensiblemente su eficiencia productiva tras la pandemia, destacando especialmente Baleares y Canarias, que han pasado de presentar la productividad más negativa entre 1995 y 2020 a liderar las ganancias de eficiencia, recientemente. "Este resultado puede estar muy influido por el efecto de la intensa caída de su actividad económica durante la pandemia y la posterior recuperación", han explicado los expertos.
Además de estas dos regiones, también destacan por su buen comportamiento desde la covid-19, País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Galicia y Comunidad Valenciana.
Con todo, el informe concluye que el cambio en el patrón de crecimiento español, basado ahora también en mejoras de productividad, permite avanzar en la convergencia hacia el PIB por habitante de la UE-27, aunque todavía se sitúa un 18% por debajo. "A pesar de que seguimos por debajo de la media europea en PIB per cápita, ahora crecemos más gracias a las mejoras en eficiencia productiva", han destacado los autores.
No obstante, los expertos han alertado de que un condicionante que juega en contra de las mejoras agregadas de productividad es la dinámica empresarial, pues se ha frenado en los últimos años en España.
Destrucción de empresas
La tasa de creación neta de empresas (diferencia entre el número de empresas creadas y las que salen del mercado al año, en relación con las empresas existentes) ha sido sistemáticamente negativa desde 2008.
En 2022, último dato disponible, cuando ya estaba en marcha la recuperación postpandemia, la creación neta de empresas de 2 o más trabajadores fue del - 2,9%, inferior a la del resto de países. Pero lo más preocupante es que el indicador presenta valores negativos desde la llegada de la Gran Recesión.
Según el informe, la reducción en la tasa neta de creación ha sido transversal a todos los sectores de actividad, y se produce debido especialmente a las microempresas y en parte también a las pequeñas empresas. Por ello, el informe recomienda fomentar el dinamismo empresarial y reforzar las competencias de la población para consolidar los avances en productividad.
En este sentido, los autores han señalado que el desarrollo de la Inteligencia Artificial puede impulsar la productividad si se acompaña de inversiones en activos intangibles, como la dedicación de recursos por las empresas a la formación de los trabajadores y empresarios, para aprovechar el potencial de la IA.
Fuente: https://www.eleconomista.es/