20/01/2026
Jesus dijo: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora.”
(Mateo 25:13)
La parábola de las vírgenes nos muestra una realidad que muchos jóvenes viven hoy: todos decimos que esperamos a Cristo, pero no todos nos preparamos de la misma manera. Todas tenían lámparas, todas estaban en el mismo lugar y todas esperaban al esposo; pero la diferencia fue el aceite.
El aceite representa una relación real con Dios, no una fe de domingo ni una apariencia espiritual para agradar a otros. Las vírgenes insensatas se conformaron con lo básico, mientras que las prudentes cuidaron su vida espiritual día a día.
Cuando llegó el momento decisivo, ya no hubo tiempo para buscar lo que no se cultivó antes. Esta historia nos enseña que nadie puede vivir la fe por nosotros. No podemos depender de la oración de nuestros padres, líderes o amigos. Cada joven es responsable de llenar su propia lámpara con oración, Palabra y obediencia.
Una conclusión para estos tiempos
Vivimos tiempos de distracción, redes sociales, presión y decisiones rápidas. Jesús nos llama a velar, a no vivir una fe superficial, sino una relación constante con Él.
Hoy es el tiempo de prepararnos, de cuidar el aceite y de vivir con propósito, porque cuando Cristo llame, solo entrarán los que estén listos. No se trata de parecer cristianos, sino de vivir conectados con Dios.