14/03/2026
Esperando que tengan un buen día, les compartimos una biografía del hombre que le pone nombre a este Asilo.
El Padre José Estanislao Serapio Francisco de la Trinidad, conocido como el Padre Zavalita, nació el 12 de noviembre de 1867 en Rancho Nuevo, Michoacán, y fue bautizado al día siguiente en Puruándiro. Huérfano de padre desde los cuatro años, creció en Moroleón, Guanajuato, en medio de la pobreza, pero desde niño mostró inteligencia precoz y una profunda vocación religiosa. Sin esfuerzo aprendió rápidamente a leer, escribir y contar y todo el Catecismo de Ripalda y la Historia Sagrada. Al tercer año de escuela, sabía tanto como los de sexto grado y fue siempre el primer lugar entre sus condiscípulos. A los siete años de edad, ansiaba él hacer su Primera Comunión y estaba bien preparado, tanto por sus conocimientos de religión, como por su piedad fervorosa, que se manifestaba en la puntualidad con que asistía a la catequesis parroquial y al diario servicio de monaguillo en las sacras funciones del Altar. Ingresó al seminario de Morelia y luego al de Yuriria, vistió el hábito agustino en 1888 y fue ordenado sacerdote en 1894. A lo largo de su vida pastoral sirvió en diversas comunidades, destacando por su humildad, alegría y entrega, y fue llamado “constructor de templos de piedras y almas” por su labor en la edificación y restauración de iglesias.
Desarrolló su ministerio primero en Moroleón (1908- 1920), después en Yuriria durante los años difíciles de la revolución cristera (1920-1932), mas tarde en la capital de la Republica Mexicana (1932-1928), estuvo algunos meses en Salvatierra y finalmente regreso a Yuriria.
La gente lo llamaba Padre Zavalita, diminutivo que hacía referencia a su pequeña estatura y su constitución delgada, con el que era tratado por sus files por la forma jovial con que los trataba, especialmente a los niños y enfermos, jovialidad que combinaba con una extraordinaria sencillez de vida religiosa.
En Yuriria, en la noche del Viernes Santo, 4 de abril de 1947, el Padre Zavalita recibió los últimos Sacramentos de manos del Prior, estando plenamente consciente. Poco antes de la medianoche entró en agonía y su vida se apagó suavemente, como una lámpara del Sagrario que se extingue en silencio. Había preparado su alma para morir como buen religioso, y así su muerte fue reflejo de su vida: sencilla, entregada y fiel. Expiró justo al filo de la medianoche, acompañado por la imagen de Cristo Crucificado y la Mater Desolada en su cabecera. Su corazón fue lo último en desfallecer, y por ello se dice que se abrió como una flor, semejante a la quinta Llaga, no atravesado por una lanza, sino transverberado por el ardor de la Caridad de Cristo. Su restos se encuentran en la Iglesia Parroquial, en Yuriria, y en 2018 el Papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas, paso importante hacia su beatificación. Su vida, marcada por la fe, la esperanza y la caridad, permanece como símbolo de entrega total a Dios y a los hombres, y su memoria sigue viva en la devoción popular que lo reconoce como Padre Zavalita.
Testimonios de Gratitud a Dios por favores recibidos por intercesión del Padre Zavalita:
Yuriria Gto. a 14 de Febrero 2019
Soy Ana Bertha Martínez López
Tengo actualmente 58 años, y 10 años sin padecer Cáncer.
Doy Infinitas gracias por interceder ante Dios
"PADRE ZAVALITA"
Como le llamamos los fieles devotos.
Mi enfermedad fue diagnosticada en 2006 con cáncer de ovario. Tuve varias cirugías, quimios no estuve controlada totalmente.
En 2010 recaí nuevamente y mi mamá solo le pidió al padre Zavalita un milagro que intercediera ante
Dios ya que al parecer ya no había nada que hacer medicamente.
Y realmente así sucedió por su intermediación aquí sigo ya que medicamente yo ya no debía existir anexo copias de mis Diagnósticos y tratamiento.
ATTE
Ana Bertha Martínez López
Damos gracias a DIOS que por obra del Padre Zavalita salió con bien nuestro hijo Diego Salomón de la operación a la que fue sometido el día 6 de septiembre a la 1:00 P.M. y salió a las 7:00 P.M.
Su operación fue del intestino, por lo tanto muy peligrosa, ya que no contábamos con que él saliera con vida. Pero, gracias a Usted Padre Zavalita, nuestro hijo se salvó. Una vez más las rendidas gracias. Los padres del niño Diego Salomón:
Salomón Juárez y Ma. Elena Cerrato Pérez.
Moroleón, Gto.
Septiembre de 1990.
Doy testimonio
María de la Luz Calderón Avila
Yuriria, Gto 30 de abril del 81
Damos gracias a Dios que por obra del padre Zavalita, después de mi parto se me vino una hemorragia que no me paraba, me tuvieron que trasladar hasta la ciudad de Celaya.
Estuve muy grave, y le pedí mucho al padre Zavalita por mi salud y la de mi hijo.
Por este milagro ,agradezco a Dios que por medio del padre Zavalita nos brindara salud a los dos. Por eso le tengo gran fe al Padre Zavalita.
Rafael Núñez
Originario de aquí de Yuriria, En 1970 decidí irme de mojado a Estados Unidos, en ese momento lo único que llevaba en mi cartera era una estampita del padre Zavalita, a lo largo de todo mi viaje yo me encomendé a Él, para que intercediera por mi ante Dios en caso de que pasara algo.
En un punto del trayecto llegó inmigración, yo con el temor de recibir un castigo o que me deportaran, seguí pidiendo al padre Zavalita su protección.
De todo el grupo que íbamos, fui al único que pude llegar y de esa manera poder estar junto a mi familia.
Por eso creo en el Padre Zavalita.