27/03/2026
El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa y nos recuerda el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén, un momento lleno de contraste y profundo significado para la fe católica.
Los ciudadanos salieron a recibirlo portando ramas de olivo y palmas, gritando "Hosanna al Hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor!", reconociéndolo como el Mesías que esperaban. Sin embargo, pocos comprendían que su "triunfo" no sería el de un rey terrenal que libertara a Israel del yugo romano, sino el de un Salvador que venció el pecado y la muerte a través de su Pasión, Muerte y Resurrección.
Este día nos invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con Cristo: ¿Somos como aquellos que lo aclamaron con entusiasmo, pero luego lo rechazaron cuando su camino no coincidió con nuestras expectativas? O ¿estamos dispuestos a seguirlo incluso por los caminos difíciles de la cruz? Las palmas que bendecimos nos recuerdan que debemos llevar su mensaje de amor, paz y justicia en nuestras vidas, siendo testigos de su Reino en el mundo.
Además, el Domingo de Ramos nos prepara para vivir la Semana Santa con corazón abierto, acompañando a Jesús en su camino hacia la cruz y esperando con fe su resurrección. Es un llamado a la conversión, a dejar atrás nuestros pecados y a acoger con humildad el amor redentor de Dios.