27/03/2026
OFUN OKANA
BABALU AYE curó a OBATALA de la enfermedad
Cuando la enfermedad toca una puerta, muchos se alejan. Pero no todos. Hay quienes, aun cargando sus propias p***s, son capaces de subir la loma por otro.
Dicen que Obatala vivía en lo alto de una lampa y cayó enfermo. Su estado era tan delicado, que ninguno de los Santos quería acercarse por temor al contagio. Todos sabían de su sufrimiento, pero nadie se atrevía a ir.
Solo Babalú Ayé decidió hacerlo.
Apoyado en sus muletas, con gran esfuerzo, comenzó a subir la loma. No fue con las manos vacías: llevaba una moneda de plata, un collar fun fun y una etú. Cada paso pesaba, pero su voluntad pesaba más.
Cuando al fin llegó a casa de Obatala, lo encontró muy afectado, casi sin poder ver. Entonces Babalú Ayé tomó la moneda de plata y le limpió la vista. Poco a poco, Obatala comenzó a recobrar claridad.
Después hizo la obra con la etú sobre la pierna izquierda, que era donde Babá tenía su mal más fuerte. Con paciencia, conocimiento y sacrificio, fue atendiendo aquello que otros no quisieron tocar.
Y no terminó ahí.
Con los huesos de la etú, el collar fun fun y la moneda de plata, Babalú Ayé preparó un inshé. Aquello no fue solo un alivio momentáneo, sino una verdadera restauración. Con ese cuidado profundo, Obatala recuperó la salud.
Este pataki enseña algo grande: no siempre sana el más fuerte, ni el que más habla, sino el que tiene el valor de acercarse cuando todos los demás se apartan.
Babalú Ayé no miró el miedo. Miró la necesidad.
Y donde hubo abandono, llevó alivio.
Donde hubo dolor, llevó remedio.
Donde hubo enfermedad, llevó vida.