21/02/2026
En el corazón de Bahidorá volvimos a confirmar algo esencial: los espacios de cuidado importan.
Gracias a cada persona que se acercó a Nido con apertura, curiosidad o vulnerabilidad. Gracias por confiar en la contención, en la pausa, en la escucha.
En medio de la intensidad, la música y la expansión, sostener un espacio regulado y humano no es un lujo, es una necesidad. El cuidado psicodélico no es un accesorio del festival; es una práctica ética que honra la experiencia y protege el proceso.
Estar ahí, acompañando sin dirigir, sosteniendo sin invadir, nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos.
Porque cuando hay contención, la experiencia puede integrarse. Cuando hay presencia, la expansión tiene raíces.
Gracias por permitirnos ser parte de ese tejido invisible que cuida lo que se abre.
Seguimos creyendo y trabajando por más espacios donde la exploración y el cuidado vayan de la mano.