12/02/2026
Volver al diseño de Dios salvó mi hogar ✨📖
Soy Darwin García.
Fui alcohólico, fornicario y adúltero.
Un hombre totalmente esclavizado por el pecado, atado, encadenado, viviendo una vida infeliz y destruyendo mi propio hogar.
Lastimé profundamente a mi esposa, la agredí física y verbalmente. Vivía creyendo que el hombre siempre tiene la razón, que la mujer solo debe obedecer. Así me criaron: con orgullo, machismo y dureza.
Hoy sé que eso no es verdad.
Pasaba días enteros en borracheras, saliendo y mintiendo, sin regresar a casa. Mi esposa, cansada de tanto maltrato, promesas rotas y dolor, tomó una decisión: terminar nuestra relación y nuestra familia.
Y tenía razón… porque cuando Dios no está en el hogar, el enemigo hace y deshace.
Me fui a Pucallpa, dejando a mi esposa y a mis hijos en Huánuco. Estando solo, en una habitación, Dios me habló.
No fue cara a cara. Fue en medio de una conversación conmigo mismo, preguntándome:
“¿Por qué hice esto? ¿Por qué destruí mi familia?”
Y una voz me decía: Sí se puede volver.
Yo respondía: Ella ya no me va a perdonar.
Y la voz insistía: Sí se puede. Ella lo hará. Vuelve.
Sin darme cuenta, estaba hablando con Dios.
Tomé un bus y regresé a Huánuco. Le pedí perdón a mi esposa y decidí cambiar, pero esta vez no solo con palabras, sino buscando a Dios.
En ese proceso, mi esposa enfermó gravemente. Tuvo una peritonitis, órganos dañados, y los médicos me dijeron algo que me marcó para siempre:
“Algún día tendrás que elegir entre tu esposa o tu hijo.”
Ahí entendí que Dios me estaba dando otra oportunidad.
Decidí cuidar a mi esposa, pedirle una nueva oportunidad y, esta vez, poner a Dios en medio de nuestro hogar.
Y cuando Dios entró, todo cambió.
Como dice Su Palabra: Mayor es el que está con nosotros que el que está en el mundo.
Empecé a buscarlo de verdad. Ya no solo los domingos. Iba a la iglesia de martes a domingo, aprendía doctrina, alababa, cantaba.
Mi esposa disfrutaba, mis hijos cantaban a mi lado.
Ahí comprendí algo que hoy afirmo con convicción:
Dios quiere una familia unida. Quiere estar en medio de nuestros hogares, en nuestros planes, en nuestras decisiones. Él quiere que vivamos conforme a su diseño.
Dios transformó mi vida.
Y si lo hizo conmigo, puede hacerlo con cualquier familia que decida ponerlo en el centro.