07/08/2026
Mientras duermes, un cazador silencioso recorre tu huerto y elimina a tus peores enemigos.
El escarabajo del diablo (Ocypus olens) es uno de los mejores auxiliares que puede tener un huerto, y su eficacia contra las babosas merece ser conocida.
Este gran coleóptero negro es un depredador temible, y lo es por partida doble: su larva, igual de carnívora que el adulto, también caza a ras de suelo. Un solo insecto significa dos generaciones de cazadores trabajando en tu huerto. De noche, salen de sus refugios y comienzan la ronda.
En el menú, primero babosas y caracoles, los responsables de agujerar las lechugas y devorar los plantones. Pero el estafílino va más allá: también consume sus huevos, atacando el problema de raíz y frenando la plaga antes de que eclosione.
Su apetito no acaba ahí. Atrapa gusanos grises, orugas y pulgones, y de paso limpia los pequeños cadáveres que encuentra. Es depredador de plagas y reciclador de materia orgánica a la vez.
Para acogerlo, solo necesita refugios a nivel del suelo donde pasar el día: un montón de leña, unas piedras planas, un acolchado grueso, un rincón de compost. Y sobre todo, nada de insecticidas, que lo matarían igual que a sus presas.
Un estafílino en el huerto es una brigada antibabosas que trabaja gratis, de noche, sin descanso