03/06/2026
Hay algo que muchos temen por lo que decien no brindar acogimiento: el miedo a encariñarte… y después tener que despedirte.
Porque sí, pasa.
Construyes vínculo, compartes rutinas, generas confianza… y un día, ese niño o adolescente puede irse.
Y claro que duele.
Duele porque el vínculo es real.
Pero el acogimiento no se trata de evitar ese dolor.
Se trata de algo mucho más importante: proteger a un niño del abandono emocional.
El tiempo que estuvo contigo no fue temporal “sin impacto”.
Fue un periodo donde algo cambió.
Tal vez por primera vez aprendió:
“Soy importante”
“Un adulto sí se queda”
“El mundo puede ser seguro”
Y eso… se queda con él.
Amar sabiendo que puede terminar no es pérdida.
Es una forma profunda de cuidado.
Porque aunque no sea para siempre, puede ser exactamente lo que ese niño necesitaba para empezar a sanar.
No es fácil.
Pero para ese niño, puede ser la diferencia entre solo sobrevivir… o realmente comenzar a vivir.