21/04/2026
Hoy se suma un nombre más a la lista de quienes han sido silenciados por defender la vida, el territorio y la verdad en Michoacán.
No es casualidad.
Cuando quienes cuidan los bosques, denuncian injusticias o alzan la voz por sus comunidades son asesinados o desaparecidos, lo que vemos no son hechos aislados: es un patrón que refleja la impunidad en la que vivimos.
Duele, indigna y también desgasta. Porque cada caso no solo arrebata una vida, también envía un mensaje de miedo a quienes siguen trabajando por el bien común.
Desde el sector ambiental, no podemos normalizar esto. Defender el agua, los bosques y el territorio no debería costar la vida.
Hoy nombramos, recordamos y exigimos:
justicia para quienes ya no están, protección real para quienes siguen y condiciones dignas para ejercer la defensa del territorio.
Sigamos acompañándonos, visibilizando y tejiendo comunidad.
Porque el silencio nunca puede ser la respuesta frente a la violencia.
El martes 14 de abril, Lázaro salió para trabajar en una huerta y a partir de las tres de la tarde su familia dejó de tener contacto con él.