02/08/2025
El Niño de la Avenida Tolteca,Monterrey N.L. MX
Los que pasan tarde a la tienda. Les a tocado?
Cuentan los vecinos más antiguos de la colonia que, allá por los años 80, un niño de no más de 8 años solía pasar las tardes jugando con sus canicas en la banqueta frente a su casa, justo en la esquina de la Avenida Tolteca y la calle 17. Siempre estaba solo, vestido con un short corto, camiseta blanca y unos zapatos escolares gastados. Su risa era tan contagiosa que muchos lo recuerdan con cariño. Pero una tarde, su historia se apagó de forma trágica.
Dicen que el niño se escapó de casa sin que su madre lo notara. Como siempre, fue a jugar con sus canicas junto al bordillo de la avenida. En un descuido, una de las bolitas rodó hacia la calle. El niño corrió tras ella sin mirar… y un camión de la ruta 70 lo atropelló justo frente a todos. El golpe fue tan fuerte que el conductor no pudo hacer nada. Murió ahí, entre el asfalto y sus juguetes de vidrio desperdigados.
Desde entonces, comenzaron los relatos extraños.
Vecinos que pasan por ahí en la madrugada han jurado verlo sentado justo donde murió, frente a una casa que ya nadie habita. Lo describen tal como era: pequeño, solito, jugando con canicas. Algunos lo han escuchado reír con una voz suave, como si no supiera que ya no pertenece a este mundo. Otros, al pasar en carro, lo han visto de reojo caminando tranquilamente hacia la calle 17... pero lo inquietante es que no usa la puerta. El niño simplemente atraviesa las paredes de una vieja casa color crema, que según dicen, fue la suya.
Incluso hay quienes aseguran haber escuchado en plena madrugada el sonido de canicas rodando en la banqueta o dentro de su propia casa, aunque no haya niños cerca. "Es como si el niño buscara compañía", murmuran.
Una señora que vive frente a donde ocurrió el accidente dice que una noche de lluvia lo vio parado bajo el farol, con su ropa mojada, sin moverse. Lo observó desde su ventana durante varios minutos, hasta que desapareció sin dejar rastro, como si el agua se lo hubiera llevado.
Muchos evitan pasar por ahí de madrugada. Otros, más valientes, han dejado canicas en la banqueta, y al día siguiente, las encuentran acomodadas en forma de círculo, como si alguien hubiera jugado con ellas.
Y así sigue la leyenda…
El niño de la Avenida Tolteca sigue esperando sus canicas, su juego interrumpido, y quizás... que alguien más lo acompañe.