23/12/2021
Esto es un reconocimiento con mucho cariño a Cristina Guajardo y a su trayectoria profesional. Sin habernos conocido personalmente y con casi 2,000 kilómetros de distancia hemos logrado construir un mismo objetivo, conectar a México con la educación.
Cris fue parte del proyecto Tconecto, iniciativa homóloga de La Escuela más Grande del Mundo en el Tecnológico de Monterrey, con ella organizábamos las reuniones para encontrar “embajadores” que nos permitieran encontrar más puntos de internet en todo México.
Nos dimos cita virtual para platicar. Fue así que con su melodioso acento norteño viajamos a través del tiempo a conocer a la Cris niña, el inquieto personaje de la prepa o de la universidad, yo quería saber cómo descubrió su pasión por hacer lo que hace.
Descubrí que Cris, es un ser que fluye. Es la quinta de 6 hermanos, nació y creció en una familia unida y feliz en Monclova, Coahuila. Cuando platiqué con ella, para conocer un poco más de aquella Cris, pude sentir el amor, lealtad y agradecimiento que tiene con su madre y su padre, a quien desde los 7 años de edad, no lo tiene físicamente a su lado. Me platicó de cómo, con el ejemplo y a tan corta edad, aprendió de su papá el impacto de la generosidad y la responsabilidad hacia la comunidad. De su madre, aprendió a luchar, me contó que su gran brújula fue la libertad con cariño, que le dió su mamá para elegir su camino y escuchar su corazón.
Así es como Cris, de manera vanguardista, en 1981, decidió estudiar Ciencias de la Comunidad en el Tecnológico de Monterrey. Desde entonces ella tenía claro que todos somos el medio para lograr que las cosas ocurran, que todo (o mucho) está en la actitud, pero hay que prepararse para tener las herramientas que te permitan hacer mejor tu camino.
Una de las experiencias que ha sido un parteaguas en su vida, fue haber participado en el verano del 2005, en el proyecto Misión del Nayar fundado por el Padre Pascual Rosales, en la Sierra del Nayar, el cual otorga oportunidades para que mujeres y hombres indígenas, puedan acceder a la educación universitaria. Esta experiencia fue para Cris, otro recordatorio de su propósito en esta vida.
Una segunda experiencia, es haber sobrevivido al cáncer, el cual le fue diagnosticado en el año 2019. Me llama la atención que cuando Cris me cuenta esta etapa, no se enfoca en la enfermedad, sino en lo que sintió al estar rodeada de la gente que quiere y que la quiere, cuenta anécdotas de la compañía, de la amistad, del amor, la otra gran medicina. Está recibiendo lo que ha dado durante su vida.
Gracias Cris por siempre estar pendiente de cómo va creciendo La Escuela más Grande del Mundo, de conectar con las necesidades y el impacto de nuestros actos y transmitirlos en cada una de las muchas llamadas que tuvimos con la comunidad Tec. No es casualidad habernos encontrado en esta vida. Gracias por tu ejemplo.
Isa