19/09/2026
𝗠𝗔𝗡𝗜𝗙𝗜𝗘𝗦𝗧𝗢 𝗗𝗘 𝗢𝗥𝗚𝗔𝗡𝗜𝗭𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗠𝗢𝗩𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗨𝗥𝗕𝗔𝗡𝗢 𝗣𝗢𝗣𝗨𝗟𝗔𝗥 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗖𝗗𝗠𝗫 𝗘𝗡 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗩𝗜́𝗖𝗧𝗜𝗠𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗦𝗜𝗦𝗠𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝟭𝟵 𝗗𝗘 𝗦𝗘𝗣𝗧𝗜𝗘𝗠𝗕𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝟭𝟵𝟴𝟱 𝗬 𝗗𝗘𝗟 𝟭𝟵 𝗗𝗘 𝗦𝗘𝗣𝗧𝗜𝗘𝗠𝗕𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝟮𝟬𝟭𝟳.
Una vez más recordamos los dos 19 de septiembre, el de 1985 y el de 2017, fechas en que no sólo colapsaron edificios: también se derrumbó una verdad oficial construida a medias. Cayeron las máscaras de un país que presumía avances y modernidad, y la tragedia obligó a mirar de frente la explotación y precariedad de las costureras, la corrupción inmobiliaria, la desigualdad social y el rostro de una ciudad que requería atención inmediata.
Fue el pueblo quien, con valentía, emergió de los escombros y convirtió la solidaridad en reclamo, denuncia pública y presión organizada. Desde esa articulación de demandas se señaló el fracaso de un modelo económico que se decía revolucionario, pero que perpetuaba la desigualdad y la marginación. Fue nuestro pueblo quien exigió políticas públicas capaces de reducir la desigualdad y hacer efectivos los derechos humanos a la vivienda, al trabajo, a la movilidad, al esparcimiento, a la cultura y a la educación pública.
La fuerza colectiva del pueblo de nuestra ciudad frente a la tragedia fue la semilla de una transformación que trascendió a la capital y alcanzó al país entero. Los sismos no sólo sacudieron los cimientos de la ciudad; también sacudieron la conciencia de quienes sobrevivieron y dieron inicio a una marea de solidaridad y reclamo que se enfrentó al olvido y a la indiferencia.
De esta lucha, el movimiento urbano popular tomó fuerza y el primer gobierno progresista de la Ciudad de México de 1997 creó el Instituto de Vivienda con el fin de acelerar la reconstrucción, reubicar a los damnificados y construir vivienda social, asequible y digna para las familias que carecen de medios y recursos para tener un techo donde vivir.
Han pasado ya 41 años desde 1985 y nueve desde 2017; sin embargo, aún existen inmuebles por demoler o rehabilitar. Además, lejos de mitigarse, la crisis de vivienda social en la CDMX se ha agravado por el desplazamiento de familias hacia la periferia por motivos económicos.
Fue muy bien recibida la oferta de campaña de la compañera Clara Brugada Molina a la jefatura de Gobierno para que se construyeran al menos 200 mil viviendas. Ambiciosa meta, cuando la demanda anual por una vivienda es de 70 mil.
Sin embargo, en el caso de la vivienda social —aquella que ha dado capacidad autogestiva a las organizaciones del movimiento urbano popular— persiste un problema estructural profundo: la compleja burocratización, la falta de procedimientos sistematizados para la adquisición de suelo, la ausencia de transparencia en las desincorporaciones y la poca celeridad en las expropiaciones. A ello se suma una transformación urbana acelerada que ha redefinido las dinámicas de habitabilidad de la capital bajo el fenómeno llamado “gentrificación”.
Por si fuera poco, los recursos públicos comprometidos anualmente —alrededor de 9 mil millones de pesos— no sólo no se están aplicando con la oportunidad necesaria, sino que, ante la coyuntura económica nacional, serán insuficientes frente a la explosión de los precios de la vivienda comercial y de las rentas departamentales, que ya se encuentran por encima de los ingresos reales. Sí, ha sido importante el esfuerzo para que el ingreso real de las familias mexicanas creciera 4.1% en la última década, pero resulta insuficiente cuando los precios de la vivienda se dispararon 58.4%.
El incumplimiento de las propuestas para garantizar vivienda a todas las familias necesitadas y asegurar su arraigo en la Ciudad de México tiene una consecuencia directa: la metrópoli se está despoblando y, con ello, disminuye la presencia de jóvenes, niñas y niños. Por ejemplo, en este ciclo escolar hay 1.6 millones de alumnos menos que en 2000, y casi 500 mil jóvenes menos de entre 15 y 29 años que en ese mismo año.
De acuerdo con datos difundidos por La Jornada el 18 de agosto de 2026, entre 1990 y 2020 la Ciudad de México perdió 1.2 millones de habitantes en la zona centro por diversos factores, particularmente por la falta de vivienda asequible. Sus residentes fueron desplazados hacia la periferia de la capital y a diversas zonas del Estado de México, según un estudio de investigadores del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey.
El dato es brutal: la tan anunciada nueva Zona Metropolitana del Valle de México comprende ya 84 municipios de la CDMX, Hidalgo, Morelos y el Estado de México. En ese territorio se han consolidado ciudades dormitorio, producto de la imposibilidad de un 88 por ciento de la población de la capital para adquirir una vivienda.
Por esta razón, alzamos la voz y alertamos: somos aliados de la política de vivienda de la jefa de Gobierno, pero estamos contra quienes han ido obstaculizando su pleno cumplimiento con los más desfavorecidos. El pasado evento comercial más excluyente de la historia, el Mundial de Fútbol comprobó que el apoyo al capital privado afecta a los más pobres; he ahí el incremento de las rentas, de la gentrificación y el desplazamiento de población de pueblos y barrios. Una derrama económica temporal y una herida más al pueblo.
Hoy, la disputa del espacio público por el capital ha permitido que grandes empresas inmobiliarias lucren con el acceso a la vivienda digna y los recursos naturales, del mismo modo que el crimen organizado atenta contra la seguridad de nuestra población.
El crimen en nuestra Ciudad de México no sólo es el cobro de extorsiones y la venta de dr**as; mata y amenaza a nuestras familias y jóvenes, sino que ahora también se pone la careta de “organización social” para invadir, despojar, lavar dinero y contaminar a todo el movimiento urbano popular, ante la pasividad burocrática de la Fiscalía de la CDMX.
Que quede claro, el movimiento urbano popular de izquierda está con el gobierno de nuestra Ciudad y estamos contra este tipo de prácticas tan repudiables.
La cultura de despojo que privatiza y mercantiliza los espacios públicos debe ser combatida no con pronunciamientos de buena voluntad del gobierno, sino con acciones concretas que tomen en consideración las propuestas emanadas del poder popular. La democracia real no se decreta desde arriba: se construye desde abajo, con la voz organizada del pueblo.
Hoy, más que nunca, la fuerza organizativa que surgió de los desastres debe renovarse, fortaleciéndose en la memoria activa y abriendo caminos hacia la justicia social.
Necesitamos barrios movilizados, colonias despiertas, sindicatos combativos, colectivos juveniles, organizaciones culturales y comunidades indígenas defendiendo su derecho a existir y decidir.
En estos días se ha anunciado que la jefatura de Gobierno enviará al Congreso el Plan General de Desarrollo (PGD) 2025-2045, instrumento que deberá tener gran trascendencia para los próximos 20 años de la Ciudad de México. Dicho plan contendrá disposiciones sobre reordenamiento territorial, uso de suelo, calidad de vida, medio ambiente, movilidad y accesibilidad de sus habitantes a todos los servicios.
Por eso, demandamos desde ahora que el PGD realmente recoja las propuestas enviadas por diversos colectivos y organizaciones sociales; que su presentación sea transparente y tenga un sentido social amplio para frenar la especulación del suelo y dejar de favorecer a los grandes desarrolladores, a los arrendadores y a la gentrificación; que impida la exclusión social por motivos económicos, garantizando el derecho al trabajo y a la economía social; y que establezca compromisos firmes para evitar que nuestra ciudad siga expulsando familias, jóvenes, niñas y niños.
En este sentido, las organizaciones aquí firmantes solicitamos respetuosamente a la jefa de Gobierno, Licenciada Clara Marina Brugada Molina, que convoque de inmediato a la instalación de una Mesa Intersecretarial de carácter resolutivo con un Plan Emergente de Vivienda. Esta mesa deberá atender el rezago de más de 14 meses en la adquisición de suelo para vivienda social y destrabar el inicio de obras de construcción promovidas por las organizaciones del movimiento urbano popular, sin prolongar más sus resoluciones.
Demandamos que el PGD incorpore con claridad mecanismos de participación de las organizaciones sociales en su diseño, mejoramiento y seguimiento; que la planificación urbana se traduzca en el fortalecimiento del transporte público, de manera enfática en nuestro Metro; que existan compromisos firmes para construir una política pública hídrica apegada a las nuevas tecnologías, que garantice el suministro de agua mediante un plan ambiental serio, hecho desde y con la comunidad; al mismo tiempo que se establezcan instrumentos compartidos entre sociedad y gobierno para contener el avance de la delincuencia y empresas relacionadas con el Estado de Israel.
La memoria de los 19 de septiembre nos exige convertir la solidaridad en derechos, la reconstrucción en justicia social y la planeación urbana en arraigo para el pueblo de la Ciudad de México.
Es momento también de solicitar al gobierno mexicano, un posicionamiento claro, contundente, incuestionable en el mismo sentido y que eleve la voz para el reconocimiento internacional de Palestina.
Exigimos ponerle fin a la especulación política, mediática y al lucro político con el caso de los 43 Normalistas de Ayotzinapa y una exigencia de atención urgente a las demandas de todas las normales rurales del país.
Repudiamos cualquier intento por atacar al hermano pueblo de Cuba y exigimos dejar atrás tibiezas ante la presión del imperio que busca ahogar económicamente más a la isla.
Condenamos el intervencionismo abusivo estadounidense en Venezuela y toda la estrategia de guerra piscológica tecnofascista contra los gobiernos progresistas y contra las izquierdas del mundo.
No pasarán las derechas y hoy, hay pueblo organizado, hay patriotismo y unidad para defender nuestra soberanía ante cualquier intento de intimidación.
Por ello convocamos a una jornada de lucha, 18 de septiembre mitin con todas las organizaciones en el instituto de vivienda de la Ciudad de México.
En memoria de los desaparecidos por el sismo del 19 de septiembre de 1985 y 2017, en la explanada ¨EL RELOJ DE SOL¨ ubicado en Tlatelolco, Cuauhtémoc, C.P. 06900, Ciudad de México, en punto de las 11 am. Al termino estaremos reuniéndonos para coordinar las siguientes acciones.
¡VIVA EL MOVIMIENTO URBANO POPULAR!
¡VIVAN LAS ORGANIZACIONES DEL MOVIMIENTO URBANO!
* CAUSA REVOLUCIÓN
* GRUPO “4 DE NOVIEMBRE”
* GRUPO “JERÓNIMO MARTÍNEZ”
* SOREVAT
* COLECTIVO DE ORGANIZACIONES DEL MOVIMIENTO URBANO POPULAR
* COMITÉ DE DEFENSA POPULAR DEL VALLE DE MÉXICO
PATRIA PARA TODOS AC
* U.F.I.C. “VIVIENDA DIGNA PARA MÁRTIRES DE TACUBAYA 9”
* UNIDAD POPULAR METROPOLITANA UPOME.
* CONSTRUYENDO SUEÑOS JUNTOS A.C.
* MÚSICOS DIGITALES NO SINDICALIZADOS
* ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS EMILIANO ZAPATA
* MÉXICO NUESTRO A. C.
* SOCIEDAD COOPERATIVA NAHALTI
* UNIÓN DE COMERCIANTES 20 DE JULIO
* FRENTE POPULAR FRANCISCO VILLA INDEPENDIENTE- UAP
* FRENTE POPULAR DEMOCRÁTICO RED DE COOPERATIVAS