22/10/2025
Las investigaciones realizadas mediante 376.20 metros de túneles en la Pirámide del Sol han transformado sustancialmente el conocimiento sobre este monumento teotihuacano. Mientras las exploraciones tempranas (1917-1994) proporcionaron datos fragmentarios, las intervenciones recientes (2005-2011) han revelado información crucial sobre su construcción, simbolismo y función ritual. Se ha establecido que la pirámide fue edificada en una sola etapa constructiva durante los siglos I-II d.C., alcanzando dimensiones monumentales con 66 metros de altura y más de 1,175,000 m³ de volumen. Los hallazgos más significativos incluyen múltiples depósitos rituales de fundación alineados en su eje central, que confirman un patrón de consagración característico de la planificación urbana teotihuacana.
Tipología de Túneles y Exploraciones Históricas
La investigación distingue entre túneles antiguos, creados por los teotihuacanos con fines rituales o de extracción minera, y túneles arqueológicos, perforados por investigadores para estudiar el interior de las estructuras. Las exploraciones sistemáticas iniciaron con Manuel Gamio (1917-1918) y continuaron con intervenciones de José Pérez, Eduardo Noguera, Jorge Acosta y otros investigadores a lo largo del siglo XX.
Sin embargo, estas primeras exploraciones presentaron serias limitaciones metodológicas: falta de sistematicidad, pérdida de materiales arqueológicos, documentación insuficiente y objetivos no concluyentes. La excepción notable fue el trabajo de Millon et al. (1965), que integró por primera vez registros estratigráficos, secuencias cerámicas y dataciones por radiocarbono.
Hallazgos Fundamentales de las Investigaciones Recientes
El programa de investigación 2005-2011, dirigido por Saburo Sugiyama y Alejandro Sarabia, aprovechó los túneles existentes para realizar excavaciones controladas que alcanzaron la roca madre. Estos trabajos revelaron aspectos cruciales:
La construcción se realizó en una sola etapa hasta alcanzar las dimensiones actuales, con plataformas adosadas añadidas posteriormente. Se identificaron seis depósitos rituales de fundación conteniendo ofrendas simbólicas: una máscara de piedra verde, puntas de obsidiana, vasijas efigie de Tláloc, discos de pizarra y caracoles marinos.
Los restos de fauna incluyeron águila, serpientes, cráneo y garras de puma, cráneo de lobo y cóndor. Particularmente significativo fue el descubrimiento del sacrificio de un infante de 4-6 años con deformación craneal, depositado intencionalmente en el relleno constructivo.
Se documentaron evidencias de estructuras previas destruidas para cimentar la pirámide, confirmando una planificación urbana deliberada. Las plataformas adosadas mostraron al menos cuatro etapas constructivas con programas escultóricos de felinos en procesión, similares a los murales de Atetelco y Tetitla.
Problemáticas de Conservación y Soluciones
Un aspecto crítico identificado es el deterioro estructural causado por el abandono de los túneles después de su exploración. Los túneles de Gamio y Pérez presentaban serios problemas de estabilidad, requiriendo intervenciones de reforzamiento en los años 60 con muros de piedra y cemento, y posteriormente en el 2000 con columnas y lozas de concreto armado.
Las reparaciones mostraron limitaciones al no alcanzar la roca natural y asentarse sobre arcillas húmedas. En 2010 se implementó una solución más efectiva mediante estructuras metálicas (rieles) que desplantan directamente desde la roca natural, estabilizando los tramos más dañados.
Interpretaciones y Significado Cultural
Los hallazgos confirman que la Pirámide del Sol formó parte de un plan urbano integral que incluía la Pirámide de la Luna y el Templo de la Serpiente Emplumada, creando el centro monumental más grande de Mesoamérica. El patrón de depósitos rituales evidencia un sistema estandarizado de consagración donde las ofrendas se colocaban en ejes arquitectónicos antes de la construcción, sin emplear cámaras o tumbas.
Esta práctica buscaba divinizar la estructura como "montaña sagrada" y proclamar el poder de los gobernantes teotihuacanos. La función principal de la pirámide era soportar un templo en su cúspide como "morada de los dioses", sirviendo como punto central de su complejo arquitectónico delimitado por una gran plataforma perimetral.
La investigación demuestra cómo los estudios de los túneles, pese a sus desafíos técnicos y de conservación, han sido fundamentales para develar los aspectos rituales, constructivos y simbólicos de uno de los monumentos más emblemáticos del México antiguo.
Para leer más: Sarabia González, A. (2020). Los “túneles arqueológicos” en la pirámide del Sol de Teotihuacán. Arqueología (61)