19/07/2026
Cuando hablamos de adicción, todavía imaginamos a una persona debajo de un puente, cubierta con cartones, sin familia, sin trabajo y completamente abandonada.
Pero la adicción no siempre tiene esa apariencia.
También puede llevar uniforme, manejar un negocio, tener una profesión, una pareja, hijos y una vida aparentemente estable. Puede sonreír en una fotografía, cumplir con su trabajo y ser aceptado socialmente, mientras por dentro está siendo consumido poco a poco por una sustancia.
Porque la adicción no distingue posición económica, estudios, apellido, profesión ni estatus social. Es una enfermedad que puede desarrollarse silenciosamente y mantenerse oculta durante años.
Algunas personas todavía trabajan, pagan sus cuentas y regresan a casa. Por eso creen que tienen el control. Pero detrás de esa funcionalidad pueden existir mentiras, aislamiento, cambios de conducta, problemas familiares, deterioro emocional y una dependencia que cada día exige más.
No todos los adictos viven debajo de un puente. Algunos viven contigo, trabajan contigo o incluso pueden estar mirándote desde el espejo.
Dejemos de esperar a que una persona lo pierda todo para reconocer que necesita ayuda.
La adicción es una enfermedad y debe ser tratada como lo que es.
-Tomado de la Red