El Trabajo Social y los Trabajadores Sociales

El Trabajo Social y los Trabajadores Sociales Los servicios sociales, públicos o privados, son los centros donde los trabajadores sociales habitualmente desarrollan su profesión.

El Trabajador Social es un profesional de la acción social que se ocupa de fomentar el bienestar del ser humano y la prevención y atención de dificultades y/o carencias sociales de las personas, familias, grupos y del medio social en el que viven. Tal y como evoluciona la sociedad, se crean continuamente nuevos sectores de población que necesitan de la intervención y la ayuda profesional del traba

jador social (inmigrantes, ancianos que viven solos, drogodependientes, personas con dificultades de integración sociolaboral...). El trabajador social debe participar en actividades de investigación social y en el desarrollo de la política social dando a conocer las necesidades de la población. Pueden trabajar a cargo de las administraciones públicas en diversas áreas del bienestar social (salud, vivienda, empleo, educación, justicia...) así como en asociaciones sin ánimo de lucro y ONG.

18/11/2025

Avísenles...

17/10/2025

El motorista frente a mí en el metro estaba llorando 😿🚇. No solo unas lágrimas — sollozaba de verdad, abrazando contra su pecho a un pequeño gatito naranja y blanco 🐱❤️.

Su chaleco de cuero estaba cubierto de parches, sus manos eran ásperas y gastadas, y su barba, canosa. Debía tener al menos 65 años, quizás más. Y estaba completamente destrozado.

Todos a su alrededor fingían no ver, ese gesto tan típico de las grandes ciudades donde se mira a todas partes menos a la persona que está viviendo un momento difícil. Pero yo no pude apartar la mirada. La forma en que sostenía al gatito —con tanta delicadeza, como si fuera de cristal— me apretaba la garganta. El pequeño ronroneaba tan fuerte que podía escucharlo por encima del ruido del metro 💨🐾.

La mujer a su lado —demasiado arreglada para ir en metro, con su traje— lo miraba con desdén 😒. Finalmente, se levantó y fue a sentarse más lejos, negando con la cabeza.

Entonces el motorista levantó la vista, con las lágrimas corriendo por su rostro, y dijo algo que hizo callar a todo el vagón:
«Lo siento», murmuró con voz rota. «Yo… no había sostenido algo tan pequeño y vivo en cuarenta y tres años.»

Nadie respondió al principio. El metro siguió su camino. El motorista se secó los ojos con una mano, mientras con la otra acunaba al gatito, que presionaba sus patitas contra su pecho, completamente feliz 😿💛.

No sé por qué lo hice, pero me senté a su lado. «¿Está bien, hermano?», le pregunté suavemente.
Me miró con los ojos enrojecidos y soltó una risa temblorosa. «No… no mucho. Pero quizá lo esté algún día.» Acarició la cabecita del gatito con un dedo.

«Lo encontré en un contenedor frente al hospital… sentado en una caja de cartón, llorando desconsolado. No debe tener más de unas semanas.»

«¿Te lo vas a llevar contigo?», pregunté.
«No tengo casa», respondió sin dudar. «Hace tres años que duermo en la calle… Perdí mi apartamento cuando ya no pude trabajar —la espalda destrozada, las rodillas rotas después de un accidente de moto. Pero sí, me lo voy a llevar. No puedo dejar que muera.»

El gatito se frotó contra su cuello. El rostro del motorista se contrajo otra vez 😢.
«Perdón… no sé por qué no puedo dejar de llorar.»

Entonces le pregunté suavemente: «¿Qué pasó hace cuarenta y tres años?»

Guardó silencio un largo rato. El metro se detuvo en una estación. El gatito permaneció acurrucado contra su pecho, ronroneando como un pequeño motor 🐾💛. Finalmente, el motorista habló:

«Mi hija nació hace cuarenta y tres años. El 14 de septiembre de 1980… Pesaba cinco libras y dos onzas, y tenía un pequeño mechón de pelo rojizo, como este gatito.»

Su voz se quebró. «La tuve en mis brazos diecisiete minutos. Eso fue todo. Diecisiete minutos antes de que sus abuelos se la llevaran… Dijeron que no era apto para ser padre… Se aseguraron de que nunca la volviera a ver.»

Contó los años de búsqueda, las cartas devueltas, las esperanzas rotas, y cómo su hija, hoy de cuarenta y tres años, creía que él había mu**to 😿💔.

El gatito se frotó contra su barba. Él volvió a llorar. «Este pequeño empezó a llorar en esa caja, y escuché el mismo sonido… el mismo llanto que tenía mi hija al nacer. Y simplemente…»

Completé: «Lo tomaste en tus brazos.»
«Lo tomé, y dejó de llorar. Me miró con esos ojos enormes y empezó a ronronear. Y pensé… tal vez esta vez pueda mantener con vida algo. Tal vez pueda servir para algo.»

Soltó una risa amarga 😔. «Estúpido, ¿no? Soy un vagabundo, tengo quince dólares en el bolsillo, y adopto a un gatito que ni siquiera puedo alimentar…»
«No es estúpido, es amor», le dije 💖.

En menos de dos minutos, seis desconocidos del metro le ofrecieron dinero para alimentar y cuidar al gatito 💵🐱. El motorista tenía casi doscientos dólares en las manos, llorando más fuerte que nunca, con el gatito aún acurrucado contra su pecho 🥹.

«Cuídalo bien», le decían. «Dale el amor que no pudiste darle a tu hija.»

El motorista asintió, incapaz de hablar. «¿Lo oyes, pequeño? Ahora estás conmigo. Voy a cuidarte. Te lo prometo.»

Cuando bajé en mi estación, él seguía allí, sosteniendo a Hope contra su pecho, rodeado de completos desconocidos dispuestos a ayudar. Durante cuarenta y tres años, había llevado solo el peso de la pérdida. Pero ese día, con un gatito que lo necesitaba y extraños que vieron su corazón 💛, quizá por fin entendió lo que todos podíamos ver: era el padre que su hija merecía.

Y ahora tendría la oportunidad de demostrarlo —aunque fuera con un pequeño gatito naranja y blanco rescatado de una caja 🐱✨.

A veces, la familia que salvamos es la que nos salva a nosotros ❤️.

12/10/2025

Vamos dignificando nuestra labor, de ahí la importancia de cumplir conbnuestras funciones.

Lee atentamente la historia...
27/09/2025

Lee atentamente la historia...

Soy la polilla que espantas.
Soy el suave revoloteo contra tu ventana, la pequeña sombra
que rodea tu lámpara por la noche, el frágil cuerpo que aplastas
contra la pared sin pensarlo. Soy la polilla.
Y aunque me veas solo como una molestia, mi historia es más antigua,
más tierna y está mucho más conectada con tu vida de lo que imaginas.
No estoy aquí para asustarte. No muerdo. No pico.
Estoy vestida de escamas polvorientas que dan a mis alas sus colores apagados,
los grises y marrones suaves que me ayudan a desvanecerme
contra la corteza de los árboles.
Algunos de mis parientes brillan con patrones tan brillantes como joyas;
otros visten el camuflaje de las hojas muertas.
Cada ala cuenta una historia de supervivencia, de mimetización
con el mundo que me creó.
Piensas en mí como la intrusa de la noche, pero soy una de sus cuidadoras.
Al revolotear entre las flores mientras el sol duerme, llevo polen como lo hacen
las abejas durante el día. Las flores de onagra, jazmín y yuca dependen de mí.
Sin mis visitas nocturnas, esas plantas se marchitarían, sus frutos y semillas
se marchitarían, y los animales —y las personas— que dependen de ellas sufrirían.
Aun así, me malinterpretan. Me ves azotándome contra la luz de tu porche
y piensas que soy una tonta. En realidad, me atrae su resplandor
porque mi especie siempre se ha guiado por la luz de la luna y las estrellas.
Tus lámparas y bombillas me confunden, alejándome de mi camino
hasta que mis frágiles alas se desgarran por el infinito dar vueltas.
Y a menudo, así es como muero.
Me ahuyentan de sus cocinas, rocían químicos para mantenerme
fuera de sus armarios, me aplastan cuando aterrizo demasiado cerca.
Algunos de mis primos se alimentan de lana o grano, y por eso,
toda la familia de las polillas está condenada a ser una plaga.
Pero la mayoría somos inofensivos, vivimos solo para sorber néctar,
para reproducirnos, para mantener viva la noche con nuestras alas susurrantes.
Peor aún, los venenos que esparcen en sus céspedes y jardines
se filtran en las flores que necesito. Cuando bebo, bebo la muerte.
La luz que esparcen por sus ciudades ahoga las estrellas que una vez seguí,
dejándome perdido en mares de falsos soles.
Poblaciones enteras de polillas se desvanecen silenciosamente,
y con ellas desaparecen los pájaros, murciélagos y otras criaturas
que dependen de mí para alimentarse.
Sin mí, la cadena se debilita. La polinización flaquea. Los ecosistemas se tambalean.
El silencio de la noche se profundiza no con paz, sino con ausencia.
Así que te pido, humano: no me veas como un intruso polvoriento,
sino como un hilo en la trama de tu mundo.
Apaga la luz de tu porche cuando no la necesites.
Planta flores nocturnas sin pesticidas. Enséñales a tus hijos que una polilla
no es un enemigo, sino un mensajero de la noche, un polinizador
que trabaja mientras duermen.
Soy la polilla.
Soy frágil, aunque trabajo incansablemente.
Me temen, aunque no puedo hacerte daño. Me estoy marchitando,
pero llevo el recuerdo de los cielos iluminados por la luna donde una vez
mis alas volaron libremente. Déjame vivir, para que la noche siga llena de vida
y el amanecer aún llegue con flores esperando para saludarte.
👉 El Maximalista Animal
www.facebook.com/cienciadelamenteargentina

13/09/2025

Caso para análisis y reflexión

Suicidio en un menor por ahorcamiento

Antecedentes del caso:
Luis, un adolescente de 14 años, cursaba el segundo año de secundaria. Vivía con sus padres y una hermana menor. Era un estudiante de rendimiento académico regular, con interés en el fútbol y los videojuegos. Sus maestros lo describían como un joven reservado, aunque con algunos amigos cercanos.

En los últimos meses, la familia observó cambios en su conducta: aislamiento progresivo, disminución del apetito, alteraciones en el sueño y expresiones de desmotivación (“para qué sigo yendo a la escuela”, “ya nada importa”). Sin embargo, estos signos fueron interpretados por su entorno como “etapas propias de la adolescencia”.

Situación desencadenante:
Una semana antes del desenlace, Luis fue víctima de burlas en redes sociales por parte de compañeros de la escuela. Se difundió un video en el que era ridiculizado durante una clase, lo que incrementó sentimientos de vergüenza y humillación. Aunque sus padres tuvieron conocimiento del incidente, no lograron dimensionar la magnitud del impacto emocional en él.

El evento:
Una tarde, tras una discusión con su padre respecto al bajo desempeño escolar, Luis se encerró en su habitación. Horas más tarde, fue encontrado sin vida por ahorcamiento.

Intervención posterior:
El hecho generó una crisis familiar y escolar. Se activó un protocolo de atención psicosocial:

Trabajo Social realizó la primera valoración de riesgo y acompañamiento a la familia en trámites inmediatos.

Psicología brindó contención a compañeros y maestros.

La institución educativa implementó un espacio de reflexión y talleres de prevención de la violencia escolar y el suicidio.

Análisis psicosocial:

Factores de riesgo identificados: acoso escolar, falta de habilidades de afrontamiento, baja autoestima, uso inadecuado de redes sociales, comunicación limitada con la familia.

Factores protectores no potenciados: presencia de familia nuclear, interés en actividades recreativas, red escolar disponible.

Impacto social: este caso visibiliza cómo la combinación de acoso, vulnerabilidad emocional y ausencia de intervención temprana puede derivar en un desenlace fatal.

“Este caso se presenta con fines de análisis y sensibilización en el marco del Mes de la Prevención del Suicidio. Si tú o alguien que conoces está pasando por una situación similar, pide ayuda.
Estos números están verificados y vigentes, según fuentes oficiales y directorios especializados.

Emergencias 911 Número nacional de emergencias, disponible en todo el país.
Línea de la Vida (Gobierno Federal) 800 911 2000 Atención emocional y prevención de suicidio, gratuita, 24/7.
Consejo Ciudadano (Línea de Seguridad y Chat de Confianza) 55 5533 5533 Apoyo psicológico gratuito las 24 horas, vía llamada o WhatsApp.
SAPTEL (Sistema Nacional de Apoyo e Intervención en Crisis por Teléfono) (55) 5259 8121 (y en algunos casos 800 472 7835) Atención psicológica gratuita por teléfono y chat, disponible 24/7.

> Estos cuatro contactos brindan apoyo gratuito y confidencial, disponibles 24 horas al día, los 365 días del año. Si tú o alguien que conoces atraviesa una crisis, no estás solo/a. Marca 911 si se trata de una emergencia. Comparte estos números y ayúdanos a salvar vidas.

12/09/2025
Lamentamos el dolor que tantas familias están teniendo ante la tragedia del 10 de septiembre.
12/09/2025

Lamentamos el dolor que tantas familias están teniendo ante la tragedia del 10 de septiembre.

Salió de casa el miércoles 13 de agosto a las 6:45 am rumbo a la Universidad Insurgentes de Ermita y ya no llegó.
14/08/2025

Salió de casa el miércoles 13 de agosto a las 6:45 am rumbo a la Universidad Insurgentes de Ermita y ya no llegó.

14/08/2025

Hoy, en el Día Internacional de la Juventud, recordamos que proteger a la niñez es garantizar un futuro digno.
📖 Las juventudes de hoy llevan consigo historias, luchas y cicatrices que pudieron haberse evitado si, desde la infancia, hubiéramos escuchado y creído sus voces.
🕊️ Salvador Cacho, sobreviviente de abuso infantil, nos recuerda que escuchar y actuar puede salvar vidas. No dejemos que el silencio se convierta en cómplice.
🏛️ Te invitamos a recorrer la exposición “Infancias en Silencio” en el Museo Memoria y Tolerancia, donde visibilizamos las historias y realidades que no deben repetirse.

🙏 Agradecemos el apoyo de Fundación Freedom para la realización de esta valiosa exposición.

14/08/2025

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