Alianza Sierra Madre (ASMAC) se constituye oficialmente el 23 de enero de 2007, con la figura legal de Asociación Civil. El antecedente inmediato es el trabajo que realizaba Sierra Madre Aliance (organización norteamericana) en comunidades indígenas de Guadalupe y Calvo, principalmente en proyectos de conservación y restauración de los bienes naturales: bosque, agua y suelos. A solicitud de las au
toridades tradicionales, en la primera estrategia jurídica
también acompañó, política y jurídicamente, a la comunidad de Pino Gordo (Choréachi). La conformación de ASMAC surge de la necesidad de contar con una organización que tuviera derechos y obligaciones en nuestro país. Desde su conformación se trabaja con un enfoque basado en derechos, el cual permite que los beneficiarios de las comunidades indígenas que acompaña la organización ejerzan sus derechos humanos y colectivos al Estado mexicano, como garante de los derechos de sus ciudadanos. Desde sus inicios ha acompañado en la defensa legal y política de sus territorios y bienes naturales a las comunidades rarámuri Coloradas de la Virgen y Choréachi del municipio de Guadalupe y Calvo. A partir del 2014, también se acompaña en la misma causa a las comunidades ódami Cordón de la Cruz, El Tepozán y Mesa Colorada, del mismo municipio. A lo largo de 17 años, además de la defensa jurídica se han trabajado paralelamente diversos proyectos encaminados al ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA). Entre los que podemos destacar el de seguridad alimentaria, que benefició a casi 600 amilias ódami y rarámuri de la región de Baborigame, Guadalupe y Calvo. El proyecto duró 5 años con acciones de acceso al agua, cultivo de alimentos en huertos de traspatio y en milpas de maíz y frijol, criaderos de aves para el consumo de carne y huevos. Antes de desarrollar el proyecto, se trabajó un proyecto durante tres años, en los que las y los beneficiarios se capacitaron en ecotecnias para la elaboración de estufas ahorradoras de leña, construcción de ferrocisternas captadoras de agua de lluvia, así como elaboración de abonos y pesticidas orgánicos. Algunas hectáreas fueron restauradas en las comunidades de Baborigame y Choréachi para la conservación de suelos. Paralelamente, con metodología participativa, se desarrollaron proyectos de capacitación en derechos humanos de los pueblos indígenas. Sin duda, el proyecto que nos dejó grandes satisfacciones, fue el de educación ambiental en el que trabajamos con diversas figuras educativas del Consejo Nacional del Fomento Educativo (CONAFE). Durante la primera etapa se trabajó con asistentes y capacitadores de los municipios de Balleza, Guadalupe y Calvo,
Guachochi y Morelos, mientras que en la segunda etapa participaron instructores comunitarios de localidades de Guadalupe y Calvo, con la modalidad teórica práctica, para que los instructores la replicaran con madres y padres de familia. Antes de que en México se desatara la violencia y con ella las graves violaciones a los derechos humanos, por la declaración del entonces presidente de “combate al narcotráfico” se realizaron foros de pueblos indígenas en los que representantes de comunidades ódami y rarámuri de la Sierra Tarahumara intercambiaron experiencias de lucha con representantes de
pueblos indígenas de Durango, Chiapas, Michoacán y Sonora. Los temas de debate nacional en materia de derechos indígenas, ASMAC los colocó en Chihuahua, mediante foros y conferencias en las que participaron especialistas de relevancia en el país. Actualmente, la violencia y la defensa de los derechos ambientales y territoriales de las comunidades nos ha llevado a la apertura de otra línea de trabajo: acompañamiento a las familias que se encuentran en situación de desplazamiento forzado y a la exigencia de búsqueda de verdad, justicia, reparación del daño y garantías de no repetición para las familias y comunidades de los defensores asesinados por defender sus derechos. No cabe duda, que ahora nos encontramos en una situación difícil, que nos complica el trabajo y también a nosotras nos coloca en situación de riesgo extraordinario. Sin embargo, hemos adquirido otras herramientas para nuestra protección como son las alianzas con organizaciones de derechos humanos a nivel local, nacional e internacional; capacitación para elaborar protocolos de seguridad; aprendizajes que nos brinda la incidencia política, no solo conactores políticos, sino ante organismos internacionales de derechos humanos. Con el acompañamiento de Brigadas Internacionales de Paz (PBI), por sus siglas en inglés, hemos adquirido herramientas para la incidencia, protección y seguridad, pero también con ellos y ellas hemos conocido la solidaridad de personas que recién conocimos y también compartimos la esperanza de que otro es mundo posible.