28/08/2026
Hay cambios que no hacen ruido.
No empiezan cuando te vas, cuando cierras una puerta o cuando finalmente dices lo que llevabas meses pensando.
Empiezan mucho antes.
Empiezan el día en que algo dentro de ti deja de negociar.
Las brujas antiguas entendían bien los umbrales porque una puerta nunca fue solamente una puerta: era la línea entre lo que todavía pertenecía a la casa y aquello que comenzaba afuera.
Por eso, cuando sientas que estás entre una versión tuya y la siguiente, no tengas tanta prisa por ponerle nombre.
Quédate un momento ahí.
Mira qué ya no cruzaría contigo.
Y cuando lo sepas, abre una puerta, párate justo en el umbral y cruza conscientemente.
Sin pedir.
Sin prometer.
Sin mirar atrás para comprobar si algo te sigue.
Hay decisiones que primero se toman con los pies.
Y después, la vida alcanza a la bruja que ya cruzó.
єʟṡѧ ṃѧяıѧ · Mujer Maga