14/08/2026
SEGUIR ADELANTE, AUNQUE DUELA
"La fortaleza no siempre consiste en vivir sin dolor, sino en no permitir que el dolor nos impida amar, servir y seguir adelante."
Dios tiene una forma muy especial de enseñarnos. A veces lo hace a través de Su Palabra, y otras veces, a través de las personas que tenemos más cerca.
En mi caso, una de esas lecciones la he aprendido observando a mi hija Abigail.
Ella tiene una condición conocida comúnmente como “uña de papel”. Sus uñas son extremadamente delgadas y crecen mucho más rápido de lo normal. Cada tres o cuatro semanas debemos llevarla con la podóloga para un procedimiento delicado y doloroso. Al encarnarse, sus uñas pueden llegar a cortar la piel como pequeñas navajas.
Esta situación afecta mucho sus pies; incluso algo tan sencillo como caminar puede llegar a ser doloroso en ciertos momentos.
Además, Abigail ama el deporte. El impacto constante sobre sus pies hace que la situación sea todavía más difícil.
Pero hay algo que me ha enseñado su manera de enfrentar esta situación:
el dolor no ha definido su vida.
A pesar de las molestias, ha continuado esforzándose en sus estudios. Termino el ciclo con buenas calificaciones y fue jefe de grupo.
Continuo practicando karate, hasta alcanzar el grado de cinta café, primer kiu, y ha logrado ganarse un lugar de responsabilidad, apoyando y ayudando a los demás.
Ha continuado sirviendo.
Sirve en el grupo de alabanza, algunas veces tocando la bateria, otras veces la guitarra y este último año inicio con el bajo. Además ayuda con los niños en la iglesia. Motiva a otros jóvenes. Colabora en la limpieza de la iglesia y en nuestro ministerio en casa. Y siempre está pendiente de las necesidades de otros.
Por otra parte, colabora con los deberes en casa.
Todo esto no lo ha hecho porque no le duela.
Lo ha hecho aun cuando le duele.
Y mientras la observo, pienso en cuántas veces nosotros permitimos que una dificultad nos haga detenernos por completo.
Todos tenemos algo que nos duele.
Todos tenemos luchas que los demás no siempre ven.
Hay heridas físicas, emocionales, familiares y espirituales.
Y aunque oramos, no siempre Dios quita inmediatamente aquello que nos hace sufrir.
El apóstol Pablo también conocía esa realidad. Tres veces rogó al Señor que quitara de él aquello que le afligía, pero la respuesta de Dios fue:
> “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”
(2 Corintios 12:9, RVR1960).
Dios no siempre elimina el dolor.
Pero sí promete dar la gracia necesaria para seguir adelante.
La victoria no consiste en vivir sin dificultades.
La victoria consiste en no permitir que las dificultades tengan la última palabra.
Quizá hoy estás atravesando algo que te está cansando.
Quizá llevas tiempo pidiéndole a Dios que quite una situación de tu vida.
Y quizá todavía estás esperando.
No significa que Dios te haya abandonado.
A veces la respuesta de Dios no es quitar inmediatamente el proceso, sino sostenernos mientras lo atravesamos.
Y aquí es donde nuestra historia da un giro.
Durante mucho tiempo esperamos poder evitar una cirugía para Abigail. Pero finalmente llegó el momento de enfrentarla.
Tuvo que pasar por la cirugía y actualmente se encuentra en recuperación. Por indicación médica, estará incapacitada durante varias semanas, y ahora el desafío es aprender a esperar, descansar y permitir que su cuerpo sane.
Y como familia, seguimos orando para que Dios complete su recuperación, fortalezca su cuerpo y permita que pronto pueda volver a hacer aquello que ama.
Tal vez esta etapa le está enseñando algo diferente.
Antes, seguir adelante significaba continuar a pesar del dolor.
Ahora, seguir adelante también significa tener paciencia, descansar y confiar en Dios mientras se recupera.
Porque seguir adelante no siempre significa correr.
A veces significa caminar.
A veces significa detenerse.
Y algunas veces significa simplemente descansar en las manos de Dios.
Pero nunca significa rendirse.
Quizá tú también estás en una etapa en la que no puedes hacer lo que antes hacías.
No confundas una pausa con una derrota.
Dios también obra durante los procesos de recuperación.
La gracia de Dios sigue siendo suficiente.
Y mientras Él te sostenga, siempre habrá esperanza.
PARA REFLEXIONAR
• ¿He permitido que mi dificultad tenga la última palabra?
• ¿Estoy aprendiendo a confiar en Dios aun cuando no entiendo el proceso?
• ¿Necesito seguir avanzando o quizá Dios me está enseñando a descansar?
• ¿Estoy dependiendo de mis fuerzas o de la gracia de Dios?
*ORACIÓN*
Padre celestial, gracias porque Tu gracia es suficiente.
Gracias porque aun en medio del dolor y las dificultades, Tú permaneces fiel.
Hoy ponemos especialmente delante de Ti a Abigail. Te pedimos que completes su recuperación, fortalezcas su cuerpo, alivies sus molestias y le des paciencia durante estas semanas de reposo.
Ayúdala a entender que descansar también puede ser parte del proceso y que su valor no depende de todo lo que pueda hacer.
Y a cada persona que está atravesando una prueba, recuérdale que no está sola.
Cuando no pueda correr, ayúdala a caminar.
Cuando no pueda caminar, ayúdala a esperar.
Y cuando no tenga fuerzas para continuar, sosténla con Tu gracia.
Que nunca olvidemos que nuestras debilidades no son el final de nuestra historia.
Tu gracia es suficiente.
En el nombre de Jesús. Amén.
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Pablo Yeudiel Santillanes Perez
Ministerio El Sembrador
“Sembrando la Palabra, para cosechar vidas.”
La gracia de Dios no siempre elimina el dolor, pero siempre nos da fuerzas para seguir adelante.