07/07/2025
¿A dónde se fueron los ángeles caídos?
Tomás Jalpa Flores
Hace algunas décadas no muy lejanas, cuando el pueblo de Amalinalco contaba con sus tierras de cultivo, en varias temporadas se veía planear por el cielo, parvadas de zopilotes. Su vuelo era singular pues volaban haciendo filas, aguzando su fino olfato y su visión para encontrar sus alimentos, atraídos por la esencia del etanetiol, un gas producido por el principio de la descomposición. Se les veía volar muy bajo o pararse en los troncos de los árboles secos, y cuando encontraban su presa, planeaban haciendo círculos como si fuera un ritual previo a degustar el festín. Observaban aquellos animales que estaban quietos, llamando su atención los terneros recién nacidos, pero se enfocaban en particular en los animales mu***os aunque también en los vegetales en putrefacción.
En la época prehispánica el zopilote, conocido también como cozcacuauhtli, era considerado un ave sagrada y estaba incorporado en la cuenta de los días. Durán señala que las personas nacidas en esa fecha eran personas afortunadas, longevas y sabias.
En la narrativa popular quedaron recuerdos de algunas prédicas de los frailes que trataron de dar una explicación con fines moralizantes. Decían que los zopilotes eran ángeles que habían sido enviados por Dios, después del diluvio para ver si la tierra ya estaba seca. Los mandó prohibiéndoles que comieran cualquier cosa que encontraran. Sin embargo, al llegar a la tierra y ver la gran cantidad de alimentos fueron atraídos por las suaves fragancias y disfrutaron de todo lo que tenían a la vista. No pudieron resistirse pero al regresar y presentarse ante Dios, el aroma impregnado en su cuerpo los delató. Entonces Dios en castigó a su desobediencia los regresó a la tierra, les tiñó las alas de negro y dejó su cabeza envejecida quitándoles su eterna hermosura, privándolos además de su hermosa voz y condenándolos a alimentarse de carroña. La gente los asoció con el pecado y utilizaban estos relatos para intimidar a los niños desobedientes. Eso era lo que contaba las abuelas y las madres. Sin embargo, cuando los niños salían a cuidar las vacas retaban a los zopilotes. Cuando los veían planear se tiraban al suelo permaneciendo quietos; viéndolos sobrevolar haciendo círculos. Las figuras que hacían los zopilotes en el aire eran perfectas dando vueltas preparando el descenso. Al verlos descender se levantaban para correr a esconderse.
El zopilote negro [Coragyps, atratus] se conoce en otras partes del mundo como chulo, chula, chombo, jote cabeza negra, gallinazo negro etcétera. Es la única especie del género Coragyps (“cuervo, buitre”), y el nombre atratus significa “vestido de negro”. Pertenece a la familia de las cathartiforme, cuyo nombre significa purificadores. El nombre común zopilote proviene del náhuatl tzopilotl, donde tzotl, significa imnundicia y pilotl, colgar, haciendo referencia a que al volar llevan colgando de sus garras la carroña. En la iconografía prehispánica se relacionaba con una especie conocida como cozcacuauhti.
Es uno de los miembros de la familia de los buitres americanos, ave silenciosa y muy sociable, apareciendo generalmente en grupos. Es una especie carroñera y en ambientes humanos se reúne en basureros para alimentarse de los desechos. En México se encuentra en casi todo el país, con excepción de la Península de Baja California. Su hábitat son los bosques buscando por lo regular las áreas bajas. Según la CONABIO es un ave que no está en peligro de extinción.
La especie apareció en el pleistoceno y al parecer en la última etapa de la era de Hielo parece haber evolucionado perdiendo tamaño. Mide aproximadamente 74 cm y 1.67 mts, con un peso promedio de 2 o 2.75 kg. Tienen un plumaje negro lustroso, con el cuello y la cabeza pelada de piel gris oscura y arrugada. El iris del ojo es café y tiene una fila única de pestañas en la parte superior y dos en la inferior. Sus piernas son grisáceas y los pies planos con dedos largos con pequeñas redes en sus bases. Las extremidades están pobremente adaptadas para sujetar, teniendo un caminar brusco y torpe.
Al buscar la comida planea alto, sosteniendo sus alas horizontalmente; aletean acelerando brevemente, seguido por periodos cortos de deslizamiento. Regurgita cuando se le acerca otro animal o es molestado, utilizando esto como un mecanismo para disuadir a sus depredadores. Defeca en sus propias patas, usando la evaporación del agua en las heces y en la o***a para enfriar los vasos sanguíneos de sus patas desprovistas de plumas, provocando que el ácido úrico de color blanco las manche. Debido a que no tiene siringe, es decir el aparato de fonación para emitir sonidos, posee poca capacidad de vocalización. Los zopilotes son silenciosos pero pueden producir gruñidos y siseos. Por lo regular se le observa con las alas abiertas con el propósito de secarlas y calentar el cuerpo y sobrecalentar las bacterias.
Los zopilotes juegan un papel importante en los ecosistemas al eliminar la carroña y evitar las enfermedades en otras especies y en particular entre los seres humanos. Es agresivo al momento de alimentarse combatiendo con sus compañeros u otros animales. El periodo reproductivo varía y en el caso de México inicia en el mes de marzo o en octubre. Para el apareamiento realizan un cortejo ritual en el suelo. Varios machos rodean a la hembra mientras abren parcialmente sus alas pavoneándose y balanceando su cabeza. En ocasiones realizan vuelos de cortejo lanzándose o persiguiéndose entre sí sobre el nido. Eligen áreas boscosas para poner sus huevos en el suelo, decorando su nido con los desperdicios de los basureros. Les llama la atención los objetos coloridos decorando sus nidos con plásticos, vidrios u otro objeto brillante. Ambos padres cuidan los huevos que empollan de 28 a 41 días. Los polluelos permanecen en el nido entre 75 y 80 días luego de los cuales son capaces de volar. Su excremento puede dañar y matar a los árboles,. En México es un ave protegida por la Convención para la Protección de Aves Migratorios y Mamíferos de Caza.
En la iconografía Mesoamericana se representó en varios relieves y códices.-Se vincula normalmente con la muerte o como un ave de rapiña aunque en los augurios se consideraba un signo positivo que dotaba a las personas de larga vida y sabiduría. El nombre se ha utilizado para designar cierto tipo de carnes; por ejemplo en Cuautla a los desperdicios de la cecina se les denomina zopilote. En Chalcatzingo Morelos se les coloca una ofrenda en la cima del cerro sagrado. En algunos lugares se realiza un festival en su honor como en Colombia donde se hace el festival del Chulo en que se interpreta una danza del mismo nombre. En Acatlán Guerrero, en las fiestas de petición de lluvias se representa una danza entre zopilotes acosando al tigre.
El zopilote está presente también en el folcklor mexicano en muchas canciones; en las fiestas patrias y aniversario de la revolución se tocaba frecuentemente el zopilote mojado, Está también la cumbia del zopilote, o la rola Zopilotes de Café Tacuba, el corrido tumbado titulado la danza del zopilote, o la boda del Huitlacoche, donde varias especies asisten a la boda, entre las que se encuentra el zopilote. Finalmente hay juegos infantiles con este nombre, lo cual muestra la popularidad de esta ave y su papel en la vida cultural de todos los pueblos. ¡Qué ha pasado con esta ave en esta región? Cada vez se ve menos como parte de la destrucción de los ecosistemas y sólo va quedando en el relato colectivo como uno más de los síntomas de la destrucción de las especies y el avance de la urbanización.
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