09/05/2026
🖋 Inspirado en las reflexiones de Oswaldo Zavala y su crítica al discurso de la “guerra contra el narco”.
Hay algo profundamente perverso en la forma en que el Estado ha construido el discurso sobre las dr**as: necesita convertir a ciertas personas en monstruos para justificar la guerra permanente. Necesita “adictos”, “criminales”, “viciosos”, “enemigos”, porque una sociedad informada, organizada y consciente de sus consumos representa un problema político enorme. Un ciudadano que entiende lo que consume deja de ser un cuerpo gobernado por el miedo.
Mientras se militarizan territorios, se llenan cárceles y se administra el terror mediático, muy poco se habla de reducción de daños, salud mental, contexto social, autonomía corporal o consumos responsables. Porque eso no produce control. Produce criterio. Y el criterio jamás ha sido negocio para el poder.
La palabra “adicto” muchas veces no describe: condena. Reduce personas enteras a una etiqueta útil para excluirlas, criminalizarlas o tratarlas como desechables. Como si el problema fuera únicamente una sustancia y no el entramado de violencia, pobreza, abandono, trauma y mercado que atraviesa los consumos humanos desde hace siglos.
No todos los consumos son problemáticos. No toda persona consumidora necesita castigo. Y no toda política antidr**as busca cuidar vidas.
A veces la guerra contra las dr**as se parece demasiado a una guerra contra ciertas personas.
Porque un Estado que realmente quisiera disminuir daños invertiría más en educación, salud, comunidad y acompañamiento que en armas, propaganda y miedo.
Pero el miedo administra mejor a la población. Y eso sí deja ganancias.
OswaldoZavala LaGuerraNoExplicaLaViolencia