23/04/2026
¿Cuándo saldrá el Sol?
Ella en silencio camina,
buscando fronteras desconocidas
que puedan albergar esperanzas.
Pies descalzos lloran
un pasado y un presente aterrador.
Pocos años, calculados por su talla,
pero los que nacen pobres
sienten los minutos eternos.
“Los senderos oscuros
son perfectos para andar:
menos vigilancia”,
decía el manipulador de la manada.
Cruzar tierras
de nacionalidades cambiantes
es un arte.
La noche,
fiesta de buitres.
El desierto, las piedras,
los mares
no dan respiros
en esta peregrinación sin fin.
Ella,
con cada grieta
de sus extremidades desnutridas,
gritaba.
Aunque su voz,
sin agua ni comida en días,
estaba seca.
El dolor se aferraba
a sus pies,
a su alma,
y cada parte frágil
de ser mujer.
Ojos perdidos,
atrapados en futuros inciertos.
Como herencia cargaba
un padre desconocido
y una madre asesinada.
A lo mejor,
el violador y la víctima.
Ella,
aunque solo era una niña,
los cúmulos de miserias,
la transformaron en una anciana.
La ternura de la infancia
no existía.
El laberinto de la penumbra,
la llevaba a ningún lado.
Demasiados recuerdos de sangre
exterminaron su posible sonrisa.
Un hombre se le acerca
y ella le pregunta:
“¿Cuándo saldrá el Sol?”
Él le susurra al oído:
“¡Nunca!”
Nunca hay sol para ellas,
solo tinieblas,
donde la muerte no es el fin,
sino el principio de su libertad.
Elsa Domínguez Brito