Ella subió por la puerta de adelante, mientras tanto su pequeño hijo subía su silla de ruedas por la puerta de atrás de la camioneta. Desde que la vi, tuve la percepción que ella cambiaría mi vida. En ella está inspirada la asociación, cuando la salude no paro de hablarme de Dios, que ella era una mujer bendecida y que a pesar de su enfermedad “artritis degenerativa” …que Dios le daba la fortaleza
, la esperanza y que le regalaba el don de la vida. Ella iba a su trabajo me contó, vendía dulces en una esquina, cuidaba de sus dos pequeños nietos y que lo que más deseaba en su corazón era que ellos siguieran estudiando y que amaran a Dios como ella lo hacía. Hace unos años murió y el último consejo que me dio fue que orara por mis hijos, que todo lo que yo les enseñara ellos lo iban aprender bien….. Lo que le pido a Dios es que mis dos príncipes puedan ayudar a los demás, que puedan servirle a Dios en todo momento. Que puedan ver a Jesús en los más pequeños, en los que no tienen. Dese que empezamos esta experiencia, le pedimos a Dios que nos diera fuerzas y sabiduría para poder dar lo mejor de nosotros. Lo que nos motiva fehacientemente para poder servir y trabajar para la población vulnerable, es poder cambiarles su historia, creando capítulos de esperanza para que puedan lograr sus sueños. Contribuir con un grano de arena, para el desarrollo de nuestra sociedad guatemalteca. Nuestro sueño es crear programas y herramienta para la vida de forma integral, educación, capacitación, salud, recreación, defensa personal, alimentación entre otros que permitan que se aparten de las dr**as, malas juntas y caminos fáciles.