10/10/2025
A medio camino entre la ciencia, la historia de la evolución y la ternura, la conversación de Ignacio Martínez Mendizábal y Mercedes Conde Valverde en el Feelant Impact Summit de Madrid se convirtió en una poderosa defensa de la idea de que cuidar no es una debilidad, sino la mayor fuerza que ha movido a nuestra especie desde tiempos remotos.
Mendizábal arrancó con la poderosa imagen de una marea humana cruzando el cauce del Nuevo Turia, en Valencia, para acudir a ayudar a los afectados por la DANA de 2024. Gente sin afiliación, sin estructura, sin organización, que, como podía, se lanzó a limpiar calles, llevar agua, desobstruir bajos y entradas de viviendas... todo por puro altruismo y cooperación, sin esperar nada a cambio.
“Como decía Darwin, no es la fuerza lo que nos distingue, sino la capacidad de amar”.
A través de los hallazgos fósiles y el estudio de restos humanos como los de Benjamina –una niña con malformaciones craneales que vivió hace más de 500.000 años en Atapuerca– y Tina, una niña neandertal de seis años con síndrome de Down, descubierta recientemente en La Ferrassie (Francia), Conde explicó cómo el cuidado hacia los más vulnerables no es un rasgo reciente ni accidental, sino un instinto ancestral que ha definido nuestra evolución.
Mercedes Conde aportó una mirada complementaria desde la neurociencia y la antropología, destacando que estas niñas no sólo fueron mantenidas con vida, sino integradas en sus comunidades.
“Son la prueba más antigua de que hubo lugar para el afecto, la compasión y el vínculo.”
El público asistente al Feelant Impact Summit no sólo fue testigo de una clase magistral sobre la evolución humana, sino también de una llamada a repensar el papel del cuidado en la sociedad actual. Frente al individualismo, la exclusión o el utilitarismo, esta charla nos recordó que cuidar no es una opción secundaria: es lo que nos hace humanos.