08/05/2026
Cuando se habla de s**o en la Antigua Roma, el imaginario colectivo suele evocar orgías desenfrenadas, libertinaje sin reglas y una permisividad absoluta. Series y películas han alimentado esa idea durante décadas.
👨🏻🎓 Sin embargo, las fuentes dibujan una realidad muy diferente, la de una sociedad profundamente jerarquizada, donde el poder lo impregnaba todo, incluso los momentos más íntimos.
Un caso curioso de esta doble moral aparentemente abierta, en realidad estricta, es la postura conocida como la mujer que cabalga, es aquella en la que la fémina se sitúa a horcajadas sobre el varón.
🌋 En Pompeya y Herculano se han documentado más de ochenta escenas eróticas en frescos y grafitos. La mujer cabalgando, representa menos del 5% de ese total. Pero el dato realmente revelador no es su rareza estadística, sino su ubicación, mientras que posturas por detrás o la posición del hombre encima, decoraban tanto dormitorios de lujosas domus como espacios públicos, la imagen de la mujer cabalgando se concentra casi exclusivamente en los lupanaria (burdeles).
🏛️ En villas residenciales como la Casa de los Vetti o la Villa de los Misterios, esta representación es prácticamente inexistente.
En la pared del lupanar de la Regio VII se lee:
“Hic pvella svpra cenet dvobvs assibvs”. ✍🏻
"Aquí, si la chica va encima, cuesta dos ases". ✍🏻
💰 El precio habitual de un servicio completo era de un as. La tarifa duplicada indica que la práctica no una práctica estándar, sino que se ofrecía como un servicio más costoso y presumiblemente, más transgresor.
Los poetas de la época imperial refuerzan esta idea.
📜 Marcial, ridiculiza a una esposa que adopta la postura de jinete, equiparándola con una meretrix (pr******ta) y sentenciando que una matrona digna jamás debería cabalgar sobre su marido.
“Te quejas, Ledia, de que tu marido no te satisface. Es porque tú cabalgas, como una esclava. Las matronas no hacen eso.”
📜 Propercio, describe el acto amoroso ideal como aquel en el que la mujer permanece recatada y en actitud receptiva, mientras la iniciativa y el movimiento corresponden exclusivamente al varón.
“Ella, con el rostro modesto, yace quieta. Él, con ardor, dirige el encuentro.”
🌿 La esencia del pensamiento romano, la jerarquía como principio universal,. marcaba que el ciudadano varón, libre y revestido de virtus, debía ocupar siempre la posición activa (dominante) en cualquier relación sexual. Permitir que una mujer cabalgara sobre él suponía una inversión humillante de los papeles, el hombre se convertía simbólicamente en un ser pasivo, equiparable a un esclavo o a una mujer. Una afrenta directa a la dignitas que ningún pater familias podía tolerar sin perder prestigio.
⚖️ Roma no promulgó ninguna ley que prohibiera está práctica. Su condena expulsarla del hogar sagrado de la matrona y rellenarla al espacio marginal de la prostitución, donde podía ser consumida como un servicio exótico y transgresor, a precio doble, pero jamás como una práctica conyugal aceptable.
🖼️ Las paredes de Pompeya nos hablan de una cultura que regulaba los gestos más íntimos con la misma lógica jerárquica que aplicaba en la política.
📚 El mito sexual del "todo vale" choca con la moral romana y la evidencia arqueológica.