27/07/2026
«Paola nació de 29 semanas, pesando solo 1120 gramos. Llegó antes de tiempo y nos convirtió en padres de la forma que nunca imaginamos.
Estuvo ingresada del 22 de septiembre al 25 de noviembre y después continuó con hospitalización domiciliaria hasta el 8 de diciembre. Durante ese tiempo superó dos sepsis y una enterocolitis provocada por la proteína de la leche de vaca. Fueron semanas de incertidumbre, de aprender el significado de palabras que jamás hubiéramos querido conocer y de celebrar cada pequeño logro como una gran victoria.
La prematuridad nos enseñó a vivir un día a la vez. Aprendimos que un gramo más de peso podía hacernos inmensamente felices, que una caricia o unas horas de método canguro podían significarlo todo y que nuestros hijos son mucho más fuertes de lo que imaginamos.
Desde que llegó a casa quisimos acompañarla y estimularla mucho, siempre respetando sus tiempos y celebrando cada avance. Continúa asistiendo a Atención Temprana, que ha sido una herramienta muy valiosa en su desarrollo.
Hoy, con casi tres años, Paola es una niña feliz, curiosa y muy cariñosa. Hace una vida completamente normal, entendiendo incluso un segundo idioma y adaptándose de maravilla a su etapa escolar. Verla jugar, aprender, hacer amigos y disfrutar de su infancia es algo que, en aquellos días de UCIN, solo podíamos imaginar.
Cuando miramos atrás y recordamos a aquella bebé de 1120 gramos rodeada de cables, sentimos un orgullo inmenso. La prematuridad forma parte de su historia, pero no la define. Si algo nos ha enseñado Paola es que la fuerza no depende del tamaño y que, con amor, acompañamiento y mucho esfuerzo, se pueden alcanzar metas que un día parecían imposibles.
A las familias que hoy están viviendo la incertidumbre de la prematuridad, queremos decirles que cada historia es diferente, pero que nunca pierdan la esperanza. Nosotros también soñábamos con un día en el que Paola pudiera ir al colegio, jugar con otros niños y disfrutar de una infancia feliz. Hoy verla hacerlo es el mejor regalo que la vida podía darnos.
Ella es nuestra mayor lección de vida y nuestro mayor orgullo». Vanessa y Marcos, padres de Paola