19/06/2026
An AC or a tree?
Neither is a perfect solution, yet the tree provides so many other benefits - they're worth protecting!
Cada aparato de aire acondicionado enfría una habitación. Y calienta la calle de los demás.
El aire acondicionado no destruye calor: lo mueve. Toma energía térmica del interior y la expulsa al exterior, más el calor adicional generado por su propio compresor. Cada unidad en marcha hace la calle un poco más caliente.
A escala de barrio, el efecto es medible. La Agencia Internacional de la Energía estima que el aire acondicionado contribuye entre 0,5 y 2°C a las temperaturas ambiente urbanas en ciudades con alta dependencia del frío artificial. En Madrid, Sevilla y Zaragoza — donde los picos de calor superan los 40°C con creciente frecuencia — el efecto combinado de miles de unidades exteriores agrava las temperaturas nocturnas, cuando más se necesita el alivio.
Hay una dinámica en cascada: un patio o callejón que ventila naturalmente las viviendas contiguas pierde ese flujo en el momento en que se instala una sola unidad exterior. Los vecinos se calientan más, instalan sus propias unidades, y el ciclo continúa.
Un árbol funciona en sentido contrario.
A través de la evapotranspiración, convierte energía solar en v***r de agua — enfriando el aire sin liberar calor residual. Un árbol maduro puede transpirar entre 190 y 380 litros de agua al día, con un efecto de refrigeración que alcanza a toda la manzana, no solo a una habitación.
Plantar árboles en las orientaciones sur y oeste de los edificios reduce la demanda punta de refrigeración entre un 25 y un 40% según estudios de eficiencia energética en edificación. La sombra sobre una fachada es aislamiento que se paga solo cada verano. 🌳