02/06/2026
Querido Hermano Templario, considera y escucha con las entrañas del alma. Graba a fuego vivo, con el cincel del dolor y la fe, en lo más recóndito y sangrante de tu ser, esta verdad absoluta y demoledora: ¡TODO PASA Y NADA SE QUEDA! ¡Oh, qué abismo de misterio y qué pavorosa hondura encierran estas palabras, Hermano de armas! Si lográramos fundirlas en el hierro de tu corazón, ni el más brutal latigazo del destino, ni el mismísimo averno desatado en la tierra, podrían jamás arrancarte del pecho sagrado de Dios.
En mitad del rugido ensordecedor de este siglo ma***to, bajo la tormenta de traiciones que desgarran la carne y el espíritu, ¡qué bálsamo de fuego y gloria es para el alma guerrera que cree, que espera y que ama, el poder rugir con santa calma: "¡TODO PASA!"! Sí, se desmoronan las mentiras altivas y las amarguras que intentan asfixiarnos; se evaporan los placeres que emborrachan los sentidos y los honores vacíos del mundo; se disuelve en la nada aquello que hoy te hace llorar o sonreír. La belleza que encandila, la gloria que ciega, la existencia misma con su desfile de miserias y grandezas... ¡todo es arrastrado por un torbellino implacable! Un eco eterno clama en la noche: "¡Pasa..., todo pasa! Y tú, Hermano mío, te desvaneces con ello." Eres un soplo en la tormenta, un peregrino encadenado a la proa de la nave del tiempo. Te has subido a un madero que naufraga voluntariamente hacia el océano infinito de la eternidad. ¡Y por más que sangren tus manos, por más que luches y dejes la vida en la arena, no puedes detener el avance feroz de este navío! ¡No hay marcha atrás, no hay retorno a la orilla del ayer!
Todo se extingue, Hermano, y tú te diluyes con las sombras, porque no eres más que un mendigo, un extranjero de paso por este suelo ma***to. ¿Por qué, entonces, encadenas tu corazón con garras de desesperación a la ceniza y al polvo que el viento ya se está llevando?
Ven conmigo, Hermano mío. ¡Basta ya! Deja atrás el fango y el ruido del mundo, esa hoguera de vanidades que te devora vivo, y penetra conmigo en el silencio sepulcral de la contemplación. Siéntate a mi lado, apoya tu alma herida, y clava la mirada en el curso violento del río de la vida. Medita en el abismo... ¿Lo sientes en el pecho? ¿Ves la brutal claridad de la verdad? ¡Todo se desmorona!
Estas aguas son el torrente de nuestra propia sangre y de los siglos, que corren a veces quietas, pero siempre implacables, hacia el océano de Dios. ¡Mira el naufragio de la humanidad que arrastra la corriente! Coronas aplastadas, espadas rotas, cetros convertidos en astillas, altares profanados, títulos escupidos por el tiempo, riquezas hechas humo y la misma carne hermosa pudriéndose en el olvido... todo gira en un torbellino de horror y ceniza, despojado de su orgullo, quebrado, mu**to... ¡muriendo en el abismo de la eternidad! ¿Dónde está ahora el valor de aquello que te encadenaba el alma?
Por la Santa Cruz, Hermano Templario, ¡arranca, desgarra sin piedad de tu pecho ese amor ciego y ma***to por lo efímero! Y con la furia inquebrantable de tu juramento de sangre, aférrate como un verdadero Caballero de Cristo a la roca de Dios Nuestro Señor. ¡Porque el mundo cae, el cielo se nubla, pero Él, y solo Él, NUNCA, JAMÁS SE MUDA!
FTAT.NNDNN 🌹♥️🌹