01/09/2026
Querido Hermano Templario, considera cómo arde el alma al contemplar el ejemplo de amor extremo que Jesucristo nos entrega desde el silencio sagrado de la Eucaristía. Él mismo confió a santa Teresa que las almas abrazadas por el fuego de la tribulación son las más amadas por su Eterno Padre; por ello la Santa repetía con el alma encendida: "El padecer por amor de Dios es el camino de la virtud. Así, pues, parezca más quien tenga más fortaleza para padecer, seguro de que será más dichoso; y nunca adelantará mucho quien a esto no se resuelve." San Ignacio de Loyola proclamaba con certeza celestial: "Si Dios te hace padecer mucho, es señal de que tiene grandes designios sobre ti, y de que seguramente quiere salvarte. Y si deseas hacerte gran santo, pídele que te dé mucho que padecer; porque no hay leño más a propósito para producir en nosotros el fuego del Divino Amor que el leño de la Santa Cruz."
Nos enseña san Pablo que para alcanzar la vida eterna es necesario que nuestra alma sangre y resplandezca conforme a las huellas de Jesucristo. ¿Y cuál fue el destino de nuestro Redentor sobre la tierra? La fría gruta de Belén lo vio nacer entre pajas; el destierro y el polvo de los caminos de Egipto lo acogieron errante; el taller oscuro de Nazaret lo vio crecer pobre, oculto y olvidado; los polvorientos caminos de Judea, Galilea y Samaria lo contemplaron bañado en sudor y desfallecido de fatiga; su corazón se desmayó en Getsemaní, anegado en un océano de tristezas indecibles; en el Pretorio su cuerpo bendito se desangró bajo la furia de una flagelación inhumana; y en la cumbre del Calvario agonizó y exhaló su último aliento clavado en un madero. ¿Cómo, dime, nos atreveríamos a pretender agradar a Dios y alcanzar la gloria caminando sobre un sendero de rosas, mientras nuestro divino Capitán marchó hasta la cruz por una vía empapada de espinas y sangre?
Hermano Templario, revístete de valor y mantente firme para sufrir con orgullo por la defensa de tu fe y de la cristiandad entera, para lanzarte al combate espiritual con la fiereza y la nobleza de los elegidos, defendiendo hasta el último aliento los valores sagrados que nuestro divino modelo grabó a fuego en nuestras almas. Prepárate para el sacrificio supremo, si así lo exige la hora, para custodiar la dignidad del hombre por puro amor a Dios y al prójimo, demostrando al mundo que eres un legítimo Hijo del Altísimo, un Templario indomable. Ninguna sombra de temor puede doblegar a quien sabe que la gloria eterna de Dios aguarda al final de la batalla; dichosos los llamados a su banquete sagrado, porque en su morada contemplarán la luz sin fin. FTAT.NNDNN 🌹❤🌹