16/06/2026
Hoy quizás el post del día no sea tan bonito como otras veces, vamos a ser un poco más realistas, por qué no?.
Elia ya no esta en adopción, se quedará hasta el día de su muerte en la asociación, o si esta dejará de existir que es el camino que llevamos, en mi casa conmigo. No me importa tener un gato más que mantener, hacer una acogida más no me supone un problema gravísimo que destroce mi vida un poco más.
Elia sobrevive como puede con solo un tercio de riñón y últimamente apenas se mueve, esta cansada y no se encuentra bien, el calor la agota y además su bronquitis crónica que necesita una continuidad de tratamiento que por motivos varios no se le puede proporcionar en la asociación, pero ni por asomo pedimos una casa de acogida, nadie se va a ofrecer. Entendemos perfectamente lo que supone hacer un hueco a una gata de 3 kilos que apenas se mueve y solo pide estar a tu lado y que le acaricies la cabeza de vez en cuando.
Pedimos ayuda para una neverita que no podemos comprar, para los medicamentos de nuestros gatos abuelos, esos que a nadie le importan y solo una persona ha respondido, la misma que siempre responde, la que siempre esta pendiente de la situación de nuestros gatos y no porque sea rica, porque ama a los animales desde lo más profundo de su corazón y después de conocerme 20 años, sabe que solo pido ayuda cuando no queda mas remedio.
Pedimos ayuda hace unas semanas para seguir manteniéndolos y solo respondió una persona, curiosamente una amiga de hace muchísimos años y eso permitió que pudiéramos comprarles el pienso.
La sociedad se ha vuelto, tan, tan fría que asusta.
Y si alguien más quiere hacerles daño a estas criaturas y perjudicarles más, puede, cada uno es feliz a su manera.