22/07/2026
ya no está: una historia que no solo enluta a Saltillo, sino a todos quienes creemos que la vida merece respeto.
Con profunda tristeza recibimos la noticia del fallecimiento de 𝗥𝗼𝗰𝗸𝘆, un perro que se convirtió en símbolo de una realidad que sigue repitiéndose en muchas partes del mundo: la violencia y el maltrato hacia los animales.
El pasado 18 de julio, en el fraccionamiento Villa San Miguel, en Saltillo, Coahuila (México), 𝗥𝗼𝗰𝗸𝘆 fue víctima de un acto de extrema crueldad tras ser presuntamente arrastrado y atropellado en varias ocasiones por el vehículo conducido por su propia dueña. El hecho, registrado por cámaras de seguridad y difundido ampliamente en redes sociales, provocó indignación y un profundo sentimiento de impotencia entre miles de personas.
A pesar de los esfuerzos del equipo médico del Hospital Veterinario Pets Care Saltillo, donde permaneció en cuidados intensivos durante varios días, Rocky no logró superar la gravedad de las lesiones sufridas.
La noticia fue confirmada por Dignidad Animal A.C., organización que dio seguimiento al caso y que expresó:
"Con profunda tristeza informamos que 𝗥𝗼𝗰𝗸𝘆 ha fallecido. Nos duele profundamente que un ser tan noble y hermoso haya tenido que vivir una experiencia de tanta crueldad. Ningún animal merece sufrir de esa manera."
Desde la 𝗙𝘂𝗻𝗱𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗘𝗟𝗔𝗦𝗔 nos unimos al dolor de quienes lucharon por salvar su vida y expresamos nuestra solidaridad con todas las personas y organizaciones que trabajan incansablemente por la defensa de los animales.
Sin embargo, la historia de Rocky no debe convertirse únicamente en una noticia más.
Su muerte no solo enluta a una ciudad, a un estado o a un país. 𝗘𝗻𝗹𝘂𝘁𝗮 𝗮𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗲𝗿𝗼, porque cada vez que un animal es víctima de violencia, todos fallamos como sociedad.
Lamentablemente, casos como este no ocurren únicamente en México. Se repiten todos los días en distintos lugares del mundo, muchas veces lejos de las cámaras, sin denuncias, sin atención y sin justicia. Miles de perros y gatos son golpeados, abandonados, envenenados, atropellados deliberadamente o sometidos a condiciones de sufrimiento que jamás deberían existir.
Por ello, este es también un llamado a la reflexión.
Los animales sienten miedo, dolor, hambre, frío y también amor. Son seres vivos capaces de generar vínculos profundos con las personas y merecen ser tratados con respeto, dignidad y compasión.
Como sociedad no podemos normalizar la violencia ni permanecer indiferentes. Denunciar el maltrato, educar en el respeto hacia los animales, promover la tenencia responsable y exigir la aplicación efectiva de las leyes de protección animal son acciones que pueden marcar la diferencia.
Desde la 𝗙𝘂𝗻𝗱𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗘𝗟𝗔𝗦𝗔 reiteramos nuestro compromiso de seguir trabajando para proteger a quienes no tienen voz y nos unimos al clamor de miles de personas que hoy exigen que la muerte de Rocky no quede en la impunidad.
𝗛𝗼𝘆 𝗹𝗲𝘃𝗮𝗻𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘃𝗼𝘇 𝗽𝗼𝗿 𝗥𝗼𝗰𝗸𝘆, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗿𝗼, 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗴𝗮𝘁𝗼 𝘆 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗮𝗻𝗶𝗺𝗮𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮 𝘀𝗶𝗱𝗼 𝘃𝗶́𝗰𝘁𝗶𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗿𝘂𝗲𝗹𝗱𝗮𝗱 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮.
Porque la justicia para ellos también es un reflejo de la humanidad que queremos construir.
𝗗𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮 𝗲𝗻 𝗽𝗮𝘇, 𝗥𝗼𝗰𝗸𝘆. 𝗧𝘂 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝗼𝗹𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱𝗮.
𝗧𝘂 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗶𝗻𝘀𝗽𝗶𝗿𝗮𝗿𝗮́ 𝗮 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼𝘀 𝘆 𝘁𝘂 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿𝗮́ 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗲𝗴𝗲𝗿𝗹𝗼𝘀.