¡ S. O. S "Yo Soy La Victima"

¡ S. O. S  "Yo Soy La Victima" La falta de acceso a la Justicia, en esta era tan convulsionada de corrupción, y abuso de poder; cada día deja en el ser humano un sabor amargo.

14/02/2026
EL HÁBITO NO HACE AL MONJE!
14/02/2026

EL HÁBITO NO HACE AL MONJE!

En febrero de 2013, el correísmo sacó a 351 presos del Penal García Moreno de Quito, justo unos días antes del cierre de...
17/11/2025

En febrero de 2013, el correísmo sacó a 351 presos del Penal García Moreno de Quito, justo unos días antes del cierre de campaña para la reelección de Augusto Barrera, quien había prometido reubicar la cárcel de la ciudad. Como una movida política, el correísmo y, más concretamente, la directora de Rehabilitación, Ledy Zúñiga, (del team José Serrano), llevó a esos presos a la cárcel inconclusa de Cotopaxi. La prisión no tenía cerramiento ni estaban terminadas las torres de vigilancia. Los reos no tenían agua potable. Tampoco se habían instalado las cámaras de vigilancia ni los escáneres. Además, no existía permiso de funcionamiento ni aprobación para el uso del suelo, los planos no habían sido legalizados y tampoco contaba con el permiso de habitabilidad. ¿La Cárcel del Encuentro cuenta con estos requisitos o está siguiendo los pasos del correísmo? Para acallar las críticas, Ledy Zúñiga invitaba a los periodistas a recorridos por un pabellón y llevaba a las cámaras a los baños para que la filmaran lavándose.

04/11/2025

Hoy celebro 9 años en Facebook. Gracias por su apoyo constante. No podría haberlo logrado sin ustedes. 🙏🤗🎉

Diario La Hora*El derecho a la paz**Por Sara Serrano Albuja,**12 de octubre 2025 •* 12:06 hs“Tristes guerras/ si no es a...
15/10/2025

Diario La Hora
*El derecho a la paz*
*Por Sara Serrano Albuja,*

*12 de octubre 2025 •* 12:06 hs
“Tristes guerras/ si no es amor la empresa. Tristes, tristes./ Tristes armas, si no son las palabras. Tristes, tristes”. El entrañable poeta Miguel Hernádez cuestionaba así los fines y medios de la guerra. El derecho a la protesta es sagrado en toda sociedad democrática, pero nunca debe confundirse con patente de corso, con vía libre e impunidad para desatar la violencia política, el vandalismo, la destrucción, el ataque a personas e instituciones y ningún tipo de excesos como ocurrió en los paros del 2019 y del 2022 o como está ocurriendo en Imbabura y otros lugares del país. ¿Quién paga la factura de tanto sufrimiento y pérdidas? Duelen las víctimas que la violencia arroja; los derechos no le pertenecen solo a un solo grupo o etnia, son de todos. Hace poco, la ciudadanía aplaudió la marcha pacífica que Cuenca hizo para defender su patrimonio natural y fuentes de agua en Quimsacocha. Otras marchas multitudinarias también se han hecho en Quito en otras épocas con claras directrices de prudencia y pacifismo, sin ánimo de dañar a personas, a propiedades o asaltar y destrozar a instituciones públicas y privadas. Quienes creemos en la dignidad de la participación ciudadana y su legítimo derecho a expresarse, sabemos que un régimen democrático necesita de la crítica y oposición transparentes para su equilibrio, control y contrapeso, pero ello no quiere decir que el fin justifique los medios y que se nos pida, a nombre de cualquier discurso anticolonial o etnicista forzado, normalizar y aceptar el caos y la violencia. Existe una diferencia ética entre protestar pacíficamente o desatar acciones vandálicas, posiblemente entrenadas o programadas con antelación, para generar conmoción y culpar de todo a supuestos infiltrados. Triste es recordar a las ambulancias que, en paros anteriores, fueron atacadas y a todos los afectados. ¿Se pueden objetar las formas de lucha social violentas en una sociedad democrática o son intocables si se camuflan en discursos y el color de piel? El estalinismo y el fascismo también enmascararon sus excesos y delitos a nombre de cualquier discurso o fanatismo: la humanidad debe aprender de esos errores. Necesario es diferenciar también y entender que no todo el movimiento indígena ha optado por seguir a dirigencias violentas y que se mantienen sanas y serias diferencias de actitud y argumentos. Todos sabemos que justicia es paz y que la paz exige respeto, pero tenemos que aprender que el respeto es de ida y vuelta; que el territorio amado de los ecuatorianos es toda nuestra geografía y también nuestras ciudades. Campos y ciudades, selvas y montañas, islas, costas, mares, ríos y páramos conforman nuestro ser ecuatoriano. El diálogo para solucionar los conflictos es fundamental, pero requiere una condición básica que es la voluntad de conseguir el fin superior de la paz y el bien común y ese noble fin, que solo lo valoran los verdaderos sabios, no lo aprecian quienes están bajo órdenes de dineros oscuros o lógicas politiqueras y delincuenciales. Ya no convence el discurso unilateral que aplaude o romantiza la respuesta violenta bajo argumentos forzados de anticolonialismo contra las ciudades y nuestro mestizaje. El sectarismo que ataca y pretende impunidad se desprestigia. Algunos dirigentes ni mencionan el amor a la Pachamama que debería, en coherencia, objetar a la minería ilegal por su destrucción al territorio y la vida. El cuestionamiento al poder no implica justificar a quienes se toman el nombre del pueblo para violentar y hacer sufrir al mismo pueblo. Quito es nuestro territorio amado, merece respeto y defender su paz, la paz que todo el país clama y a la que tiene legítimo derecho.

“Tristes guerras/ si no es amor la empresa. Tristes, tristes./ Tristes armas, si no son las palabras. Tristes, tristes”.

La guerra contra las dr**as ha fracasado totalmente, dice el responsable de la Oficina de Derechos Humanos | Noticias ON...
30/06/2025

La guerra contra las dr**as ha fracasado totalmente, dice el responsable de la Oficina de Derechos Humanos | Noticias ONU

Tras décadas de luchas a través de la prohibición y el castigo, es hora de cambiar la estrategia, con un enfoque en la ayuda y el acceso inclusivo a la atención médica voluntaria y a otros servicios sociales.

05/04/2025

Editorial: La Semana Negra de Luisa González

Nunca antes una semana había sido tan contundente para desmentir, una por una, las mentiras de Luisa González. La candidata manabita —aunque nacida en Chimbacalle— parece vivir en una realidad paralela, donde las desmentidas llueven como baldes de agua fría.

Comenzó gritando que tenía el apoyo de Estados Unidos, solo para recibir una cachetada internacional: fue el actual presidente de EE.UU., Donald Trump, quien la desmintió tajantemente, aclarando que jamás apoyaría a una socialista.

Luego, presumió un supuesto respaldo del movimiento indígena. Sin embargo, Leónidas Iza no asistió a la firma del acuerdo, y buena parte de los dirigentes indígenas salieron públicamente a desmentirla. En Riobamba, una multitud le impidió siquiera ingresar, repudiando su presencia.

Como si fuera poco, su mentor Rafael Correa —sí, el mismo que la puso donde está— admitió que fue un error hacerle comprometerse con tanto con los indigenas. Dijo que incluso sería mejor que pierda porque es imposible cumplir con los compromisos firmados y que en un mes de gobierno tendría un mega levantamiento indígena¿Ese es el respaldo que presume?

Y como si el pasado no pesara, reaparece una imagen suya en tiempos del correísmo, cuando apoyaba las decisiones de Don Cheto, alias Juan Pablo Pozo, aquel funcionario que prohibió el uso de celulares en las juntas receptoras del voto, sembrando desconfianza en la transparencia electoral.

La cereza del pastel llegó con su intento por meterse en Quimsacocha a protestar contra la minería. Pero la comunidad la rechazó con firmeza, recordándole que fue precisamente su Revolución Ciudadana la que entregó la concesión a la minera canadiense IAMGOLD Corporation. Si no fuera por resguardo militar, ni llegaba.

Por si no fuera suficiente, dice que representa a los jubilados, pero ellos la encaran con pruebas en mano: cuando fue ministra de Trabajo firmó un decreto que les arrebató derechos y beneficios. ¿Ese es su “respaldo”?

Y para rematar, en el debate lanza un insulto al presidente acusándolo de tener “falta de atención”, generando la indignación de fundaciones que trabajan con personas con TDAH, quienes exigieron respeto y rectificación.

Pero aún no terminaba su cadena de desatinos: en plena entrevista televisiva, Luisa González se atrevió a decir que la frase “¡Hasta la victoria siempre!” no es de el Che Guevara, y que no ha escuchado esa frase a Fidel, ni de Chávez, ni mucho menos de Maduro —sino que el autor de esa frase es de Eloy Alfaro—, increpando al periodista como si fuera un ignorante. Bastaron unos minutos para que las redes explotaran en su contra: circularon decenas de videos de todos esos personajes gritando la icónica frase. Otro búmeran que le estalló en la cara.

Y por si le faltaba cavar más profundo, en una reciente autoentrevista de Correa con Ricardo Patiño, ambos se fueron de boca y dejaron claro su rechazo a la dolarización, proponiendo modelos alternativos como una “nueva soberanía monetaria” repudiando a Estados Unidos. Una bomba que no pasó desapercibida y que despertó alarma en todos los sectores económicos del país. ¿Cómo confiar en quien apoya a quienes sueñan con quitarle al ecuatoriano su único refugio económico?

No le pega una. Ni con la derecha, ni con la izquierda, ni con el centro. Luisa González se hunde en su propio discurso, víctima de sus contradicciones, de sus mentiras y de un pasado que, lejos de respaldarla, la arrastra.

La candidata del correísmo parece tenerlo todo... menos la verdad.

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