04/08/2026
para Alison Altamirano: Tribunal sentencia a Joan V. y Ronald G. a 34 años y 8 meses de prisión
Ambato, Ecuador. Después de casi ocho meses de lucha incansable, la familia de **Alison Altamirano Poveda** escuchó finalmente la sentencia que esperó desde noviembre de 2025. El Tribunal de Garantías Penales de Tungurahua condenó a Joan V. y Ronald G. a 34 años y 8 meses de prisión, la pena máxima agravada en un tercio, al encontrarlos responsables del femicidio de la joven universitaria.
Alison tenía 23 años, era oriunda de Tena y estudiaba medicina veterinaria en la Universidad Técnica de Ambato. Estaba próxima a culminar su carrera y soñaba con regresar a su ciudad para abrir un consultorio veterinario. Ese proyecto de vida fue truncado por la violencia feminicida.
Su as*****to, ocurrido el **23 de noviembre de 2025** en el cantón Cevallos, conmocionó a las provincias de Tungurahua y Napo. Durante la investigación se conoció que, después de quitarle la vida, los responsables habrían intentado desmembrar su cuerpo, un hecho que evidenció la extrema violencia ejercida contra Alison.
Ocho meses de resistencia
Desde el crimen, sus padres, Tomás Altamirano y Magui Poveda Pozo , emprendieron un largo camino entre Napo y Tungurahua para asistir a audiencias, diligencias judiciales y plantones. Familiares, amistades y organizaciones los acompañaron de manera permanente, exigiendo que el caso no quedara en la impunidad.
La sentencia representa el resultado de esa persistencia y del acompañamiento colectivo que sostuvo la exigencia de verdad y justicia durante todo el proceso.
La sentencia
Al concluir la audiencia, el abogado de la familia, Alejandro Torres, destacó la decisión del Tribunal:
"Hoy se han reconocido las verdades materiales, se ha reconocido que ha habido un monstruoso acto. La justicia se ha pronunciado. Hoy los procesados, Joan V. y Ronald G., han sido sentenciados al máximo de la pena agravada en un tercio: 34 años y 8 meses de pena privativa de libertad."
Además, el Tribunal dispuso que se investigue un posible delito de fraude procesal, al advertir presuntas irregularidades relacionadas con la manipulación de la escena del crimen. La investigación alcanzaría a la madre de uno de los sentenciados y a un amigo, según lo expuesto durante el juicio.
La familia de Alison espera que la sentencia quede ejecutoriada y que no existan recursos que retrasen una decisión definitiva.
"Hija mía, descansa en paz" Tras escuchar la sentencia, Magui Poveda expresó entre lágrimas:
"A Dios gracias por permitirme estar de pie en este día para escuchar que la justicia honró la memoria de mi hija Alison, y hoy puedo elevar mi mirada al cielo para poder decir: hija mía, mamita dice que descanses en paz."
La justicia también es memoria
Desde Warmi Harkakuy y Red Unida por la Dignidad y el Acompañamiento, reconocemos la fortaleza de la familia de Alison, que durante meses sostuvo una lucha permanente para exigir justicia. Cada sentencia por femicidio es también el resultado de la resistencia de quienes se niegan a que estos crímenes queden en el olvido.
La condena constituye un paso importante contra la impunidad, pero también recuerda la necesidad de fortalecer la prevención de las violencias basadas en género, garantizar investigaciones diligentes y asegurar reparación integral para las familias de las víctimas, recordando que los procesos para las familias son largos y revictimizantes, el camino por justicia ha empezado.
Alison Altamirano no es una estadística. Tenía sueños, proyectos y una vida por delante. Su memoria permanece viva en la exigencia colectiva de una vida libre de violencias para todas las mujeres.
para Alison Altamirano: Tribunal sentencia a Joan V. y Ronald G. a 34 años y 8 meses de prisión
Ambato, Ecuador. Después de casi ocho meses de lucha incansable, la familia de **Alison Altamirano Poveda** escuchó finalmente la sentencia que esperó desde noviembre de 2025. El Tribunal de Garantías Penales de Tungurahua condenó a Joan V. y Ronald G. a 34 años y 8 meses de prisión, la pena máxima agravada en un tercio, al encontrarlos responsables del femicidio de la joven universitaria.
Alison tenía 23 años, era oriunda de Tena y estudiaba medicina veterinaria en la Universidad Técnica de Ambato. Estaba próxima a culminar su carrera y soñaba con regresar a su ciudad para abrir un consultorio veterinario. Ese proyecto de vida fue truncado por la violencia feminicida.
Su as*****to, ocurrido el **23 de noviembre de 2025** en el cantón Cevallos, conmocionó a las provincias de Tungurahua y Napo. Durante la investigación se conoció que, después de quitarle la vida, los responsables habrían intentado desmembrar su cuerpo, un hecho que evidenció la extrema violencia ejercida contra Alison.
Ocho meses de resistencia
Desde el crimen, sus padres, Tomás Altamirano y Magui Poveda Pozo , emprendieron un largo camino entre Napo y Tungurahua para asistir a audiencias, diligencias judiciales y plantones. Familiares, amistades y organizaciones los acompañaron de manera permanente, exigiendo que el caso no quedara en la impunidad.
La sentencia representa el resultado de esa persistencia y del acompañamiento colectivo que sostuvo la exigencia de verdad y justicia durante todo el proceso.
La sentencia
Al concluir la audiencia, el abogado de la familia, Alejandro Torres, destacó la decisión del Tribunal:
"Hoy se han reconocido las verdades materiales, se ha reconocido que ha habido un monstruoso acto. La justicia se ha pronunciado. Hoy los procesados, Joan V. y Ronald G., han sido sentenciados al máximo de la pena agravada en un tercio: 34 años y 8 meses de pena privativa de libertad."
Además, el Tribunal dispuso que se investigue un posible delito de fraude procesal, al advertir presuntas irregularidades relacionadas con la manipulación de la escena del crimen. La investigación alcanzaría a la madre de uno de los sentenciados y a un amigo, según lo expuesto durante el juicio.
La familia de Alison espera que la sentencia quede ejecutoriada y que no existan recursos que retrasen una decisión definitiva.
"Hija mía, descansa en paz" Tras escuchar la sentencia, Magui Poveda expresó entre lágrimas:
"A Dios gracias por permitirme estar de pie en este día para escuchar que la justicia honró la memoria de mi hija Alison, y hoy puedo elevar mi mirada al cielo para poder decir: hija mía, mamita dice que descanses en paz."
La justicia también es memoria
Desde Warmi Harkakuy y Red Unida por la Dignidad y el Acompañamiento, reconocemos la fortaleza de la familia de Alison, que durante meses sostuvo una lucha permanente para exigir justicia. Cada sentencia por femicidio es también el resultado de la resistencia de quienes se niegan a que estos crímenes queden en el olvido.
La condena constituye un paso importante contra la impunidad, pero también recuerda la necesidad de fortalecer la prevención de las violencias basadas en género, garantizar investigaciones diligentes y asegurar reparación integral para las familias de las víctimas, recordando que los procesos para las familias son largos y revictimizantes, el camino por justicia ha empezado.
Alison Altamirano no es una estadística. Tenía sueños, proyectos y una vida por delante. Su memoria permanece viva en la exigencia colectiva de una vida libre de violencias para todas las mujeres.