14/08/2026
RESEÑA HISTÓRICA DEL BARRIO JESÚS DEL GRAN PODER Y DE LA TRADICIONAL FIESTA DEL POLLO DORADO
Con motivo de la conmemoración de los 50 años de la Tradicional Fiesta del Pollo Dorado en honor a Jesús del Gran Poder, queremos compartir con todos nuestros moradores, hijos del barrio y amigos de nuestra comunidad esta reseña histórica, que recoge parte de la memoria, la fe, el esfuerzo y las tradiciones que han marcado el camino de nuestro querido Barrio Jesús del Gran Poder.
Aunque esta reseña no pudo ser compartida durante los días de nuestra celebración, consideramos que la historia de un pueblo no tiene fecha de caducidad y que nunca es tarde para recordar y reconocer a quienes, generación tras generación, hicieron posible que hoy podamos celebrar con orgullo estos 50 años de Fe, Tradición y Unidad. La historia de nuestra comunidad se remonta a los recuerdos transmitidos por nuestros mayores, quienes relatan que este sector fue conocido inicialmente como la Cruz de Jacobo, nombre que nació gracias a la donación de un terreno realizada por el señor Jacobo, donde se colocó una sencilla cruz que se convirtió en el primer símbolo de fe y encuentro de las familias del lugar.
Con el paso del tiempo, y por impulso del entonces párroco Daniel Sánchez, de grata memoria, esta comunidad adoptó el nombre de Jesús del Gran Poder, fortaleciendo así la identidad religiosa y comunitaria del sector.
Posteriormente, gracias a la generosa donación del terreno realizada por el señor Luis Londa, de grata memoria, se construyó la primera iglesia de bahareque, la cual se convirtió en el centro de la vida espiritual del barrio.
A este proceso se sumó un importante aporte de fe, cuando el señor Manuel Alfonso Piña Guamán, de grata memoria, donó la primera imagen de Jesús del Gran Poder, tallada en madera, la cual acompañó durante muchos años las celebraciones religiosas de la comunidad.
Con el crecimiento del barrio, la iglesia y la organización comunitaria también fueron evolucionando gracias al esfuerzo conjunto de muchas familias, dirigentes y moradores, varios de ellos ya fallecidos, pero cuyo legado permanece vivo en cada obra y en cada rincón de nuestra comunidad. Este trabajo colectivo permitió la ampliación del templo y el fortalecimiento del desarrollo barrial.
Entre quienes impulsaron este proceso de crecimiento se recuerda con gratitud a Juan Pinduisaca, de grata memoria, quien, junto con muchos moradores, contribuyó al desarrollo del barrio mediante la promoción de obras comunitarias, actividades deportivas, culturales y organizativas, además de gestiones que también beneficiaron a la parroquia Sidcay. Su trabajo fue siempre parte de un esfuerzo colectivo en favor del bienestar de la comunidad.
Fue sobre estos cimientos de fe, organización y trabajo comunitario que, hace cincuenta años, Alfonso Yuquilima, junto con otros moradores comprometidos, dio inicio a una iniciativa que marcaría la historia del barrio.
Con el objetivo de recaudar fondos para el beneficio del barrio, nacieron de manera conjunta la Tradicional Fiesta del Pollo Dorado, y el Festival de la Canción Nacional y los tradicionales sainetes. Estas tres expresiones culturales se desarrollaron desde el inicio como parte de una misma celebración, convirtiéndose en el sello característico de nuestras fiestas.
El Festival de la Canción Nacional fue pionero en la zona y permitió dar a conocer el nombre del Barrio Jesús del Gran Poder más allá de sus límites. Los sainetes, por su parte, llenaron de alegría y convivencia a las familias. Aunque con el paso del tiempo estas actividades dejaron de realizarse de manera constante, forman parte esencial del origen de nuestra fiesta y hoy son recordadas con orgullo como parte de nuestra historia.
La Tradicional Fiesta del Pollo Dorado y el festival de la canción nacional nació como una iniciativa comunitaria que unió la fe, la cultura y el trabajo en un mismo propósito, convirtiéndose con el tiempo en una de las celebraciones más representativas de nuestro barrio.
A lo largo de estos cincuenta años, esta festividad ha sido posible gracias al esfuerzo de generaciones de moradores, dirigentes, migrantes y colaboradores, quienes con su trabajo, apoyo y compromiso han mantenido viva esta tradición.
Nuestra historia también ha sido escrita por nuestros hermanos migrantes, especialmente aquellos que residen en los Estados Unidos. Aunque la distancia los separó de su tierra natal, nunca se alejaron de su identidad ni de su barrio. Su apoyo ha sido fundamental para el fortalecimiento de nuestras festividades y para el desarrollo de nuestra comunidad.
Hoy expresamos nuestro agradecimiento a todos ellos, tanto a quienes han podido regresar para esta celebración como a quienes, desde la distancia, siguen presentes con su corazón y su apoyo.
Al conmemorar estos 50 años de festividades, rendimos homenaje a quienes iniciaron este camino, a quienes ya descansan en la gloria de Dios, a quienes continúan trabajando por el barrio y a las nuevas generaciones que tendrán la responsabilidad de mantener vivo este legado.
Esta celebración es también una invitación a todos los hijos del Barrio Jesús del Gran Poder, sin importar el lugar donde se encuentren, para seguir siendo parte activa de esta tradición que une a toda la comunidad.
Porque la historia de este barrio no pertenece a un solo nombre, sino a todos aquellos que, con fe, trabajo y amor por esta tierra, han contribuido a su crecimiento.
Las comunidades no se construyen únicamente con obras materiales, sino con la unión de su gente, el esfuerzo compartido y el amor por sus raíces.
El Barrio Jesús del Gran Poder es el reflejo de esa unión.