Logia Nueva Jerusalén Nro. 58 - Sosúa

Logia Nueva Jerusalén Nro. 58 - Sosúa Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Logia Nueva Jerusalén Nro. 58 - Sosúa, Organización sin ánimo de lucro, Villa Isabela.

La fraternidad masónica se fortalece cuando las logias se reúnen bajo los principios de la tradición, el respeto y la ar...
09/03/2026

La fraternidad masónica se fortalece cuando las logias se reúnen bajo los principios de la tradición, el respeto y la armonía.

En ese espíritu de unidad y trabajo fraternal, la Respetable Logia Nueva Jerusalén No. 58 del Oriente de Sosúa, tuvo el honor de recibir en visita oficial al Muy Respetable Gran Maestro, acompañado por distinguidos miembros de la Gran Logia de la Republica Dominicana , del Gran Consejo y de altas autoridades de la Masonería regular en la República Dominicana.

El Muy Respetable Gran Maestro visita de manera oficial, la respetable Logia Nueva Jerusalen No. 58 del valle de Sosua, oriente de Puerto Plata, en compañia del Gran Consejo, los venerables maestros de las Augustisima Logias El Nuevo Mundo No. 5, La esperanza No. 9, Restauración No. 11 y Perseverancia No. 13, teniendo como invitado especial al Juez presidente del Gran Tribunal Masónico y al IPH Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Regular del Rito Escocés Grado 33, jurisdicción de Republica Dominicana

𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗯𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼𝘓𝘢 𝘔𝘢𝘴𝘰𝘯𝘦𝘳í𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘰𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰𝘳𝘦𝘴.Hubo un tiempo, el sigl...
25/02/2026

𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗯𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼

𝘓𝘢 𝘔𝘢𝘴𝘰𝘯𝘦𝘳í𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘰𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰𝘳𝘦𝘴.

Hubo un tiempo, el siglo XIX, en que las ideas eran más peligrosas que las armas.
No porque destruyeran, sino porque 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗯𝗮𝗻.

Hablar de constitución, de soberanía popular, de igualdad ante la ley significaba desafiar tronos, imperios, poderes religiosos y civiles.

La represión no golpeaba solo a quien actuaba, sino a quien 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗯𝗮.

En aquel contexto histórico, la libertad no podía nacer en las plazas.

Necesitaba 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼, 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗲𝗰𝗰𝗶ó𝗻, 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼.

La Logia Masónica fue uno de esos lugares raros.
No una central revolucionaria, no una sala de mando político, sino un 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝘁𝗼𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼.
Un espacio protegido donde hombres distintos por clase, lengua y fe podían encontrarse como iguales, educarse en el límite, en el diálogo, en la responsabilidad.

La Masonería no nació para derribar regímenes.

Nació para 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗿 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲.
Sobre su capacidad de gobernarse a sí mismo antes de pretender gobernar el mundo.
Y sin embargo, cuando esas ideas, ya maduras, tuvieron que caminar en el mundo profano, ocurrió algo natural.

Quien sentía el deber de actuar buscó 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝘀 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 capaces de sobrevivir a la represión.
Fue entonces cuando el método masónico, sin convertirse jamás en revolución, se transformó en 𝗮𝗿𝗾𝘂𝗶𝘁𝗲𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶ó𝗻 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲.

Por todas partes, entre Europa, América y Asia, surgieron sociedades secretas de liberación nacional.

Cambiaron los nombres, los símbolos exteriores, los contextos políticos.
Pero la estructura profunda era la misma.
Tres elementos, siempre recurrentes:
𝗱𝗶𝘀𝗰𝗿𝗲𝗰𝗶ó𝗻, para proteger a hombres e ideas;
𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼, para no estar solos en un mundo hostil;
un 𝗶𝗱𝗲𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗺ú𝗻, radical para la época:
la libertad como derecho del hombre, no concesión del poder.
Pero había algo aún más decisivo.

En el siglo XIX el mundo era vasto, lento, fragmentado.
La información viajaba mal: interceptada, censurada, manipulada.

Y sin embargo, las ideas circulaban.
Porque existía una 𝗿𝗲𝗱 𝗶𝗻𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲.
Las Logias masónicas eran nodos de conexión dispersos en puertos, capitales y ciudades comerciales.

Un Hermano en viaje nunca estaba verdaderamente solo: encontraba acogida, escucha, confianza.

No hacían falta documentos oficiales.
Bastaban una palabra reconocida, un gesto, un signo discreto.
Así viajaban noticias, libros prohibidos, hombres perseguidos, cartas, instrucciones.
No por obediencia a un centro oculto, sino por 𝗹𝗲𝗮𝗹𝘁𝗮𝗱 𝗮 𝘂𝗻 𝗶𝗱𝗲𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝗴𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮.

La Masonería no dirigía las revoluciones.
Pero impedía que las conciencias quedaran aisladas.
En un siglo de fronteras rígidas e imperios cerrados, fue uno de los pocos 𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀.

Un vínculo silencioso que mantenía unido al mundo mientras buscaba una nueva forma.

De esa matriz nacieron confraternidades patrióticas, órdenes secretas, asociaciones iniciáticas laicas.

Algunas prepararon la unidad de una nación.
Otras la liberación de un imperio.
Otras más el nacimiento mismo de un Estado.
La Masonería permaneció a menudo en segundo plano.
Y precisamente por eso fue decisiva.

No hizo la Historia.
Pero hizo posible 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝘀𝘂𝗰𝗲𝗱𝗶𝗲𝗿𝗮.
Hoy vivimos en sociedades que llaman “derechos”
a lo que en otro tiempo era motivo de prisión o de muerte.
Hablamos libremente de constituciones, democracia, libertad de prensa.
Y olvidamos que estas palabras nacieron en el silencio,
protegidas por velos, juramentos, responsabilidades interiores.

El secreto masónico del siglo XIX no fue un vicio ni un capricho.
Fue una 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗵𝗶𝘀𝘁ó𝗿𝗶𝗰𝗮.
Aquellas Logias fueron los pulmones a través de los cuales el mundo moderno aprendió de nuevo a respirar.
Y quizá la verdadera provocación sea esta:
no preguntarnos si la libertad necesitaba realmente del secreto entonces, sino si 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗵𝗼𝘆 𝘀𝗲𝗿í𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮ú𝗻 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝘂𝘀𝘁𝗼𝗱𝗶𝗮𝗿 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝘁𝗮𝗻 𝗽𝗿𝗲𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼
sin exhibirlo, banalizarlo o traicionarlo.

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- Notas de profundización

En Italia, la 𝗖𝗮𝗿𝗯𝗼𝗻𝗲𝗿í𝗮 adoptó estructuras compartimentadas y ritualidad inspirada en el método masónico para operar bajo ocupación extranjera.
La Carbonería tomó el secreto masónico y lo convirtió en trinchera.

En los Balcanes, la 𝗙𝗶𝗹𝗶𝗸í 𝗘𝘁𝗲𝗿í𝗮 proporcionó a la revolución griega una estructura iniciática capaz de coordinar hombres y acciones contra el Imperio Otomano.

𝗟𝗮 𝗝𝗼𝘃𝗲𝗻 𝗜𝘁𝗮𝗹𝗶𝗮 tradujo la ética masónica en pedagogía política, haciendo de la educación moral el fundamento de la acción nacional.

En el Caribe, 𝗟𝗮 𝗧𝗿𝗶𝗻𝗶𝘁𝗮𝗿𝗶𝗮 utilizó una estructura ternaria simbólica para preparar la independencia de la República Dominicana:
la estructura de tres permitía que nadie pudiera traicionar a más de dos personas.

En Sudamérica, la 𝗟𝗼𝗴𝗶𝗮 𝗟𝗮𝘂𝘁𝗮𝗿𝗼 operó como red patriótica secreta para coordinar la independencia de Argentina, Chile y Perú.

En Asia, el 𝗞𝗮𝘁𝗶𝗽𝘂𝗻𝗮𝗻 adoptó rituales iniciáticos inspirados en la Masonería para forjar al hombre libre frente al dominio colonial.

𝗤𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮̀ 𝗮𝘃𝗲𝘃𝗮 𝗕𝗶𝘀𝗼𝗴𝗻𝗼 𝗱𝗶 𝗦𝗲𝗴𝗿𝗲𝘁𝗼

𝘓𝘢 𝘔𝘢𝘴𝘴𝘰𝘯𝘦𝘳𝘪𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘦 𝘤𝘳𝘰𝘨𝘪𝘰𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘪 𝘮𝘰𝘵𝘪 𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘵𝘢𝘳𝘪

C’è stato un tempo, l’Ottocento, in cui le idee erano più pericolose delle armi.

Non perché distruggessero, ma perché 𝘁𝗿𝗮𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝘃𝗮𝗻𝗼.

Parlare di costituzione, di sovranità popolare, di uguaglianza davanti alla legge significava sfidare troni, imperi, poteri religiosi e civili.

La repressione non colpiva solo chi agiva, ma chi 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝘃𝗮.

In quel contesto storico, la libertà non poteva nascere nelle piazze.
Aveva bisogno di 𝘁𝗲𝗺𝗽𝗼, di 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗲𝘇𝗶𝗼𝗻𝗲, di 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝘇𝗶𝗼..

La Loggia Massonica fu uno di quei luoghi rari.

Non una centrale rivoluzionaria, non una cabina di regia politica, ma un 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝘁𝗼𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗶𝗲𝗿𝗼.
Uno spazio protetto dove uomini diversi per ceto, lingua e fede potevano incontrarsi come eguali, educarsi al limite, al dialogo, alla responsabilità.

La Massoneria non nacque per abbattere regimi.
Nacque per 𝗹𝗮𝘃𝗼𝗿𝗮𝗿𝗲 𝘀𝘂𝗹𝗹’𝘂𝗼𝗺𝗼.
Sulla sua capacità di governare sé stesso prima di pretendere di governare il mondo.

E tuttavia, quando quelle idee, ormai mature, dovettero camminare nel mondo profano, accadde qualcosa di naturale.
Chi sentiva il dovere di agire cercò 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗲 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗲 capaci di sopravvivere alla repressione.

Fu allora che il metodo massonico, senza mai diventare rivoluzione, divenne 𝗮𝗿𝗰𝗵𝗶𝘁𝗲𝘁𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗿𝗶𝘃𝗼𝗹𝘂𝘇𝗶𝗼𝗻𝗲 𝗽𝗼𝘀𝘀𝗶𝗯𝗶𝗹𝗲.

Ovunque, tra Europa, Americhe e Asia, sorsero società segrete di liberazione nazionale.

Cambiarono i nomi, i simboli esteriori, i contesti politici.
Ma la struttura profonda era la stessa.

Tre elementi, sempre ricorrenti:

𝗱𝗶𝘀𝗰𝗿𝗲𝘇𝗶𝗼𝗻𝗲, per proteggere uomini e idee;

𝗿𝗶𝗰𝗼𝗻𝗼𝘀𝗰𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼, per non essere soli in un mondo ostile;

un 𝗶𝗱𝗲𝗮𝗹𝗲 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗲, radicale per l’epoca:
la libertà come diritto dell’uomo, non concessione del potere.

Ma c’era qualcosa di ancora più decisivo.

Nell’Ottocento il mondo era vasto, lento, frammentato.

Le informazioni viaggiavano male: intercettate, censurate, manipolate.

Eppure, le idee circolavano.
Perché esisteva una 𝗿𝗲𝘁𝗲 𝗶𝗻𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗶𝗹𝗲.

Le Logge massoniche erano nodi di collegamento disseminati nei porti, nelle capitali, nelle città commerciali.
Un Fratello in viaggio non era mai davvero solo: trovava accoglienza, ascolto, fiducia.
Non servivano documenti ufficiali.
Bastavano una parola riconosciuta, un gesto, un segno discreto.

Così viaggiavano notizie, libri proibiti, uomini in fuga, lettere, istruzioni.
Non per obbedienza a un centro occulto, ma per 𝗹𝗲𝗮𝗹𝘁𝗮̀ 𝗮 𝘂𝗻’𝗶𝗱𝗲𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝘃𝗶𝘀𝗮 𝗱𝗶 𝗱𝗶𝗴𝗻𝗶𝘁𝗮̀ 𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮.

La Massoneria non dirigeva le rivoluzioni.
Ma impediva che le coscienze restassero isolate.

In un secolo di confini rigidi e imperi chiusi, fu uno dei pochi 𝘀𝗽𝗮𝘇𝗶 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝘇𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶.
Un collante silenzioso che teneva insieme il mondo mentre cercava una nuova forma.

Da quella matrice nacquero confraternite patriottiche, ordini segreti, associazioni iniziatiche laiche.
Alcune prepararono l’unità di una nazione.
Altre la liberazione da un impero.
Altre ancora la nascita stessa di uno Stato.

La Massoneria rimase spesso sullo sfondo.
E proprio per questo fu decisiva.

Non fece la Storia.
Ma rese possibile 𝗰𝗵𝗲 𝗹𝗮 𝗦𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗮𝗰𝗰𝗮𝗱𝗲𝘀𝘀𝗲.

Oggi viviamo in società che chiamano “diritti”
ciò che un tempo era motivo di prigione o di morte.

Parliamo liberamente di costituzioni, democrazia, libertà di stampa.
E dimentichiamo che queste parole sono nate nel silenzio,
protette da veli, giuramenti, responsabilità interiori.

Il segreto massonico dell’Ottocento non fu un vizio né un capriccio.
Fu una 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝘀𝗶𝘁𝗮̀ 𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗰𝗮

Quelle Logge furono i polmoni attraverso cui il mondo moderno imparò di nuovo a respirare.

E forse la vera provocazione è questa:
non chiederci se la libertà avesse davvero bisogno di segreto allora, ma se 𝗻𝗼𝗶 𝗼𝗴𝗴𝗶 𝘀𝗮𝗿𝗲𝗺𝗺𝗼 𝗮𝗻𝗰𝗼𝗿𝗮 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶 𝗱𝗶 𝗰𝘂𝘀𝘁𝗼𝗱𝗶𝗿𝗲 𝗾𝘂𝗮𝗹𝗰𝗼𝘀𝗮 𝗱𝗶 𝗰𝗼𝘀𝗶̀ 𝗽𝗿𝗲𝘇𝗶𝗼𝘀𝗼
senza esibirlo, banalizzarlo o tradirlo.

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Note di approfondimento

In Italia, 𝗹𝗮 𝗖𝗮𝗿𝗯𝗼𝗻𝗲𝗿𝗶𝗮 adottò strutture compartimentate e ritualità ispirate al metodo massonico per operare sotto occupazione straniera.
La Carboneria prese il segreto massonico e lo rese una trincea.

Nei Balcani, 𝗹𝗮 𝗙𝗶𝗹𝗶𝗸𝗶́ 𝗘𝘁𝗲𝗿𝗶́𝗮 fornì alla rivoluzione greca una struttura iniziatica capace di coordinare uomini e azioni contro l’Impero Ottomano.

𝗟𝗮 𝗚𝗶𝗼𝘃𝗶𝗻𝗲 𝗜𝘁𝗮𝗹𝗶𝗮 tradusse l’etica massonica in pedagogia politica, facendo dell’educazione morale il fondamento dell’azione nazionale.

Nei Caraibi, 𝗟𝗮 𝗧𝗿𝗶𝗻𝗶𝘁𝗮𝗿𝗶𝗮 usò una struttura ternaria simbolica per preparare l’indipendenza della Repubblica Dominicana:
la struttura a tre serviva a far sì che nessuno potesse tradire più di due persone.

In Sud America, 𝗹𝗮 𝗟𝗼𝗴𝗶𝗮 𝗟𝗮𝘂𝘁𝗮𝗿𝗼 operò come rete patriottica segreta per coordinare l’indipendenza di Argentina, Cile e Perù.

In Asia, 𝗶𝗹 𝗞𝗮𝘁𝗶𝗽𝘂𝗻𝗮𝗻 adottò rituali iniziatici ispirati alla Massoneria per forgiare l’uomo libero contro il dominio coloniale.

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@2026 Massoneria per Profani - MG






Leo Taxil: Anatomía de una mistificación antimasonaA finales del siglo XIX, en una Europa atravesada por conflictos polí...
24/02/2026

Leo Taxil: Anatomía de una mistificación antimasona

A finales del siglo XIX, en una Europa atravesada por conflictos políticos y obsesiones con las sociedades secretas, toma forma una de las construcciones polémicas más duraderas contra la Masonería.
El autor es Leo Taxil (seudónimo de Marie-Joseph Jogand-Pagès).

Periodista brillante e inicialmente anticlerical, Taxil fue iniciado en la Masonería en 1881, en la logia Le Temple de l’Honneur Français, pero fue expulsado por indignidad tras pocos meses, sin haber superado jamás el grado de Aprendiz.
Esta expulsión constituyó con toda probabilidad un resorte psicológico decisivo para la posterior “venganza” literaria.

En la década de 1880 anuncia una clamorosa conversión al catolicismo.
No se trata solo de fe, sino de un reposicionamiento estratégico.
Taxil intercepta a un público ya hostil a la Francmasonería, proporcionándole exactamente lo que deseaba: la “prueba” del satanismo masónico.

El éxito es tal que Taxil es acogido y apoyado en altos ambientes eclesiásticos, presentándose como testigo privilegiado contra los “hijos de la viuda”, en plena sintonía con el clima antimasonico promovido durante el pontificado del papa León XIII.

En sus obras (Les Mystères de la Franc-Maçonnerie, Le Diable au XIXe siècle), Taxil inventa el Palladismo: una orden secreta satánica que dirigiría las logias del mundo.

Para hacer atractivo lo falso, mezcla ocultismo y pseudotecnología. Uno de los elementos más paradójicos es el llamado “Teléfono de Lucifer”, una línea directa entre los jefes del Palladismo y el In****no:

«Satanás tiene a sus electricistas en las entrañas de la tierra… A través de un aparato telefónico de oro, conectado a cables que corren invisibles bajo los océanos, el Gran Maestro de Charleston se comunica directamente con las potencias infernales, recibiendo órdenes cotidianas del príncipe de las tinieblas en persona.»
(Leo Taxil, Le Diable au XIXe siècle – síntesis)

El núcleo emocional es Diana Vaughan, supuesta sacerdotisa luciferina arrepentida.
En realidad, Diana Vaughan nunca existió: es un personaje literario construido también utilizando figuras reales del entorno de Taxil.

Junto a ella, Taxil inventa una correspondencia secreta entre Albert Pike y Giuseppe Mazzini.
Aquí nace el mito de Lucifer como divinidad masónica, una mentira que golpea duramente también a Adriano Lemmi, Gran Maestro del Grande Oriente d’Italia, acusado de presidir ritos demoníacos.

El 19 de abril de 1897, en París, Taxil convoca una conferencia de prensa y confiesa:

«Diana Vaughan nunca existió, los documentos son falsos, todo el edificio es una mistificación. Os he engañado durante doce años…»

No fue arrepentimiento, sino un último acto de egocentrismo.
Taxil salió de la sala entre los gritos de los presentes, protegido por la policía.

Conclusión
Leo Taxil no es importante por lo que “reveló”, sino por lo que demostró:
que un falso puede nacer sin pruebas, crecer gracias a la autoridad de quienes quieren creerlo y sobrevivir incluso a su propia desmentida.

Estudiar a Taxil no significa defender a la Masonería, sino aprender a reconocer el mecanismo de la falsedad.

Una lección que, en la época de las fake news, sigue siendo dramáticamente actual.

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Fuentes

Leo Taxil, Le Diable au XIXe siècle (1892–1895)

Leo Taxil, Les Mystères de la Franc-Maçonnerie

Informes de la conferencia pública de París, 19 de abril de 1897

Artículos de la prensa francesa de la época (Le Figaro, Le Temps, La Libre Parole)

J. M. Roberts, The Mythology of the Secret Societies

Massimo Introvigne, estudios sobre el taxilismo y la antimasonería católica

Pierre-André Taguieff, Los falsos complots

René Le Forestier, investigaciones sobre masonería y antimasonería en Francia

Archivos del Grande Oriente d’Italia (Mazzini, Lemmi)

Estudios críticos sobre la correspondencia apócrifa Pike–Mazzini

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Las palabras tienen un autor,
el sentido pertenece a quien está dispuesto a acogerlo.
Compartir citando es respeto.
Copiar sin citar es profanación.

𝗟𝗲𝗼 𝗧𝗮𝘅𝗶𝗹: 𝗔𝗻𝗮𝘁𝗼𝗺𝗶𝗮 𝗱𝗶 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗶𝘀𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝘇𝗶𝗼𝗻𝗲 𝗮𝗻𝘁𝗶𝗺𝗮𝘀𝘀𝗼𝗻𝗶𝗰𝗮

Alla fine dell’Ottocento, in un’Europa attraversata da conflitti politici e ossessioni per le società segrete, prende forma una delle più durature costruzioni polemiche contro la Massoneria.
L’autore è 𝗟𝗲𝗼 𝗧𝗮𝘅𝗶𝗹 (pseudonimo di Marie-Joseph Jogand-Pagès).

Giornalista brillante e inizialmente anticlericale, Taxil fu iniziato in Massoneria nel 1881, nella loggia Le Temple de l’Honneur Français, ma ne 𝗳𝘂 𝗲𝘀𝗽𝘂𝗹𝘀𝗼 𝗽𝗲𝗿 𝗶𝗻𝗱𝗲𝗴𝗻𝗶𝘁𝗮̀ dopo pochi mesi, senza mai superare il grado di Apprendista.
Questa espulsione costituì con ogni probabilità una 𝗺𝗼𝗹𝗹𝗮 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝘃𝗮 𝗽𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝘂𝗰𝗰𝗲𝘀𝘀𝗶𝘃𝗮 “𝘃𝗲𝗻𝗱𝗲𝘁𝘁𝗮” 𝗹𝗲𝘁𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮.

Negli anni Ottanta dell'Ottocento, annuncia una clamorosa conversione al cattolicesimo.
Non è solo fede, ma un 𝗿𝗶𝗽𝗼𝘀𝗶𝘇𝗶𝗼𝗻𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗰𝗼.
Taxil intercetta un pubblico già ostile alla Libera Muratoria, fornendo esattamente ciò che desiderava: la “prova” del satanismo massonico.

Il successo è tale che Taxil viene accolto e sostenuto in 𝗮𝗹𝘁𝗶 𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗶 𝗲𝗰𝗰𝗹𝗲𝘀𝗶𝗮𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶, presentandosi come testimone privilegiato contro i “figli della vedova”, in piena sintonia con il clima antimassonico promosso sotto il pontificato di Papa Leone XIII.

Nelle sue opere (Les Mystères de la Franc-Maçonnerie, Le Diable au XIXe siècle), 𝗧𝗮𝘅𝗶𝗹 𝗶𝗻𝘃𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗶𝗹 𝗣𝗮𝗹𝗹𝗮𝗱𝗶𝘀𝗺𝗼: un ordine segreto satanico che dirigerebbe le logge mondiali.

Per rendere il falso appetibile, mescola occultismo e pseudotecnologia. Uno degli elementi più paradossali è il cosiddetto “𝗧𝗲𝗹𝗲𝗳𝗼𝗻𝗼 𝗱𝗶 𝗟𝘂𝗰𝗶𝗳𝗲𝗿𝗼”, una linea diretta tra i capi del Palladismo e l’Inferno:

«𝑆𝑎𝑡𝑎𝑛𝑎 ℎ𝑎 𝑖 𝑠𝑢𝑜𝑖 𝑒𝑙𝑒𝑡𝑡𝑟𝑖𝑐𝑖𝑠𝑡𝑖 𝑛𝑒𝑙𝑙𝑒 𝑣𝑖𝑠𝑐𝑒𝑟𝑒 𝑑𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑎… 𝐴𝑡𝑡𝑟𝑎𝑣𝑒𝑟𝑠𝑜 𝑢𝑛 𝑎𝑝𝑝𝑎𝑟𝑒𝑐𝑐ℎ𝑖𝑜 𝑡𝑒𝑙𝑒𝑓𝑜𝑛𝑖𝑐𝑜 𝑑’𝑜𝑟𝑜, 𝑐𝑜𝑙𝑙𝑒𝑔𝑎𝑡𝑜 𝑎 𝑓𝑖𝑙𝑖 𝑐ℎ𝑒 𝑐𝑜𝑟𝑟𝑜𝑛𝑜 𝑖𝑛𝑣𝑖𝑠𝑖𝑏𝑖𝑙𝑖 𝑠𝑜𝑡𝑡𝑜 𝑔𝑙𝑖 𝑜𝑐𝑒𝑎𝑛𝑖, 𝑖𝑙 𝐺𝑟𝑎𝑛 𝑀𝑎𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑖 𝐶ℎ𝑎𝑟𝑙𝑒𝑠𝑡𝑜𝑛 𝑐𝑜𝑚𝑢𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑡𝑡𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑒 𝑝𝑜𝑡𝑒𝑛𝑧𝑒 𝑖𝑛𝑓𝑒𝑟𝑛𝑎𝑙𝑖, 𝑟𝑖𝑐𝑒𝑣𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑜𝑟𝑑𝑖𝑛𝑖 𝑞𝑢𝑜𝑡𝑖𝑑𝑖𝑎𝑛𝑖 𝑑𝑎𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑛𝑐𝑖𝑝𝑒 𝑑𝑒𝑙𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑒𝑏𝑟𝑒 𝑖𝑛 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑎.»
(Leo Taxil, Le Diable au XIXe siècle - sintesi).

Il fulcro emotivo è 𝗗𝗶𝗮𝗻𝗮 𝗩𝗮𝘂𝗴𝗵𝗮𝗻, presunta sacerdotessa luciferina pentita.
In realtà, Diana Vaughan 𝗻𝗼𝗻 𝗲̀ 𝗺𝗮𝗶 𝗲𝘀𝗶𝘀𝘁𝗶𝘁𝗮: è un personaggio letterario costruito anche utilizzando figure reali dell’entourage di Taxil.

Accanto a lei, Taxil inventa una corrispondenza segreta tra 𝗔𝗹𝗯𝗲𝗿𝘁 𝗣𝗶𝗸𝗲 𝗲 𝗚𝗶𝘂𝘀𝗲𝗽𝗽𝗲 𝗠𝗮𝘇𝘇𝗶𝗻𝗶.
È qui che nasce il mito di Lucifero come divinità massonica, una menzogna che colpisce duramente anche 𝗔𝗱𝗿𝗶𝗮𝗻𝗼 𝗟𝗲𝗺𝗺𝗶, Gran Maestro del Grande Oriente d’Italia, accusato di presenziare a riti demoniaci.

𝗜𝗹 𝟭𝟵 𝗮𝗽𝗿𝗶𝗹𝗲 𝟭𝟴𝟵𝟳, a Parigi, Taxil convoca una conferenza stampa e confessa:

«𝑫𝒊𝒂𝒏𝒂 𝑽𝒂𝒖𝒈𝒉𝒂𝒏 𝒏𝒐𝒏 𝒆̀ 𝒎𝒂𝒊 𝒆𝒔𝒊𝒔𝒕𝒊𝒕𝒂, 𝑖 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑖 𝑠𝑜𝑛𝑜 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑖, 𝑙’𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑜 𝑖𝑚𝑝𝑖𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑒̀ 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑧𝑖𝑜𝑛𝑒. 𝑉𝑖 ℎ𝑜 𝑖𝑛𝑔𝑎𝑛𝑛𝑎𝑡𝑖 𝑝𝑒𝑟 𝑑𝑜𝑑𝑖𝑐𝑖 𝑎𝑛𝑛𝑖…»

Non fu pentimento, ma 𝘂𝗻 𝘂𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝗮𝘁𝘁𝗼 𝗱𝗶 𝗲𝗴𝗼𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗶𝘀𝗺𝗼.
Taxil uscì dalla sala tra le urla dei presenti, protetto dalla polizia.

𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲
Leo Taxil non è importante per ciò che ha “rivelato”, ma per ciò che ha dimostrato:
che un falso può nascere senza prove, crescere grazie all’autorità di chi vuole crederci e 𝘀𝗼𝗽𝗿𝗮𝘃𝘃𝗶𝘃𝗲𝗿𝗲 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗮𝗹𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗿𝗶𝗮 𝘀𝗺𝗲𝗻𝘁𝗶𝘁𝗮.

Studiare Taxil non significa difendere la Massoneria, ma imparare a 𝗿𝗶𝗰𝗼𝗻𝗼𝘀𝗰𝗲𝗿𝗲 𝗶𝗹 𝗺𝗲𝗰𝗰𝗮𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗳𝗮𝗹𝘀𝗼.

Una lezione che, nell’epoca delle fake news, resta drammaticamente attuale.

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Fonti

- Leo Taxil, Le Diable au XIXe siècle (1892–1895)
- Leo Taxil, Les Mystères de la Franc-Maçonnerie
- Resoconti della conferenza pubblica di Parigi, 19 aprile 1897
- Articoli della stampa francese dell’epoca (Le Figaro, Le Temps, La Libre Parole)
- J. M. Roberts, The Mythology of the Secret Societies
- Massimo Introvigne, studi sul taxilismo e sull’antimassoneria cattolica
- Pierre-André Taguieff, I falsi complotti
- René Le Forestier, ricerche su Massoneria e antimassoneria in Francia
- Archivi del Grande Oriente d’Italia (Mazzini, Lemmi)
- Studi critici sulla corrispondenza apocrifa Pike–Mazzini

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𝐿𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑜𝑙𝑒 ℎ𝑎𝑛𝑛𝑜 𝑢𝑛 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑟𝑒,
𝑖𝑙 𝑠𝑒𝑛𝑠𝑜 𝑎𝑝𝑝𝑎𝑟𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑎 𝑐ℎ𝑖 𝑒̀ 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑎𝑑 𝑎𝑐𝑐𝑜𝑔𝑙𝑖𝑒𝑟𝑙𝑜.
𝐶𝑜𝑛𝑑𝑖𝑣𝑖𝑑𝑒𝑟𝑒 𝑐𝑖𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑒̀ 𝑟𝑖𝑠𝑝𝑒𝑡𝑡𝑜.
𝐶𝑜𝑝𝑖𝑎𝑟𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑧𝑎 𝑐𝑖𝑡𝑎𝑟𝑒 𝑒̀ 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑎𝑛𝑎𝑧𝑖𝑜𝑛𝑒.





23/12/2025
20/10/2025

Como parte de los actos de celebración de nuestro 167 aniversario: La Gran Logia de la República Dominicana de Libres y Aceptados Masones, Inc. tiene el honor de invitar al publico general a la Conferencia Magistral "Masones en Nuestros Procesos Historicos" a cargo de nuestro Gran Historiador, el Dr. Robert Espinal Luna, acompañados del Dr. Augusto Bravo, presidente de nuestro Gran Tribunal y el Dr. Jose Guerrero, Director del Museo Nacional de Historia y Geografia.

Lugar:
Hora: 7:30 p.m.

Logia Nueva Jerusalén Nro. 58 - Sosúa Logia Esperanza

COMUNICADO OFICIALCon profunda emoción y bajo los más altos ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, la Respetable L...
28/04/2025

COMUNICADO OFICIAL

Con profunda emoción y bajo los más altos ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, la Respetable Logia Nueva Jerusalén No. 58 del Oriente de Sosúa celebró, el domingo 27 de abril de 2025, la solemne consagración de su augusto Templo Masónico.

La ceremonia fue presidida por una distinguida delegación del Gran Consejo de la Gran Logia de la República Dominicana, encabezada por el Muy Respetable Gran Maestro, y honrada con la presencia del Ilustre y Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º, así como de distinguidos representantes de varias logias hermanas.

Este magno evento, colmado de símbolos y de significado espiritual, reafirma nuestro compromiso inquebrantable con los principios que rigen nuestra augusta institución.

Finalizados los trabajos solemnes, los Hermanos presentes compartieron un ágape fraternal, en el cual la alegría, la unión y la fraternidad brillaron con fuerza renovada.

La Luz sigue expandiéndose en nuestro Oriente, iluminando el sendero de la Verdad y la Virtud.

Los Principios de la Masonería: Evolución Histórica entre Libertad, Hermandad y Mejoramiento PersonalLa Masonería es un ...
12/11/2024

Los Principios de la Masonería:
Evolución Histórica entre Libertad, Hermandad y Mejoramiento Personal

La Masonería es un camino de crecimiento personal y de servicio a la comunidad, fundamentado en principios que han acompañado y guiado a sus miembros a lo largo del tiempo.
En el siglo XIX, la Masonería tuvo un rol profundamente operativo, llevando por el mundo los vientos de libertad y democracia. Los masones de esa época, inspirados por los ideales de justicia, igualdad y autodeterminación, participaron activamente en movimientos de independencia y reforma social.
Figuras como Gregorio Luperón y Juan Pablo Duarte, masones y patriotas dominicanos, encarnaron estos ideales, luchando por la libertad y la soberanía de la República Dominicana y convirtiéndose en símbolos de la causa democrática.

Hoy en día, la misión de la Masonería ha evolucionado hacia un enfoque mayor en el mejoramiento personal como base para contribuir a una sociedad más justa y armoniosa.
El camino masónico se centra en el desarrollo moral y espiritual de sus miembros, fomentando el crecimiento interior y el compromiso por el bien común.

1. Desarrollo personal y moral: A través de símbolos y rituales, la Masonería promueve el mejoramiento moral, valorando virtudes como la verdad, justicia, hermandad e integridad.

2. Búsqueda de la verdad: Alienta un camino de conocimiento y comprensión profunda, promoviendo la reflexión sobre la condición humana.

3. Beneficencia y servicio a la comunidad: Los masones participan en obras de caridad y voluntariado para contribuir al bienestar de la sociedad.

4. Unidad y hermandad universal: La Masonería se basa en la unión entre personas de diversas culturas, religiones y orígenes, promoviendo el concepto de hermandad universal.

5. Confidencialidad, respeto y libertad de confrontación: La confidencialidad masónica no es solo una forma de protección, sino un acto de respeto hacia los símbolos y hacia los hermanos. Cualquier asunto discutido en logia permanece dentro de sus paredes, permitiendo un ambiente donde cada uno puede expresarse libremente, con la certeza de ser escuchado y respetado. La Logia se convierte así en un espacio único, donde el libre y respetuoso intercambio de ideas entre hermanos es alentado y protegido. Esta libertad de confrontación, basada en la confianza, permite a cada masón crecer a través del diálogo y la apertura hacia las ideas de los demás.

La Masonería de hoy, manteniendo el respeto por el pasado y sus ideales, se propone como un instrumento de mejoramiento personal. Desde la óptica masónica, el crecimiento individual de cada hermano contribuye naturalmente al mejoramiento de la sociedad.
[MG]

28/10/2024

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