14/02/2024
Tercer lugar:
El amor y la amistad son sentimientos universales que comienzan desde el preciso instante en que nos amamos a sí mismas y luego podemos ser feliz y hacer estremecer de alegría a todo lo que nos rodea, sobre todo a los hijos. Es cultivar, cuidar y valorar cada detalles que a los ojos humanos son invisibles. Es ese catalizador que nos mueve a latir por y para la vida, por nuestra tierra, nuestra maestra, nuestro vecino, nuestro barrio, escuela, ciudad y por cada personita que se sube a nuestro tren cuando viajamos por ella y sufrimos con ella y la perdonamos y nos levantamos con ella en cada obstáculo que no son más que lecciones y solo es posible distinguir cuando el Amor habita entre nosotros. El amor en todas sus manifestaciones es vida: la esencia de todo ser humano. “ El hombre no muere cuando cesa de existir sino cuando cesa de amor” " Amor es respeto, merecimiento y esperanza fina” “ El amor, madre, a la patria no es el amor rídiculo a la Tierra, ni a la hierba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca.”
Poemas:
Poema 20 de Pablo Neruda
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Mírame Madre y por tu amor no llores de José Martí
Si me quieres, quiéreme entera de Dulce María Loynaz
Canciones:
Comienzo y final de una verde primavera de Pablo Milanés