28/01/2026
La Repetable y Meritoria Logia Antonio Govín rinde homenaje a nuestro Ilustre y Venerable Hermano José Julian Martí Perez en su aniversario 173 de su natalicio
Hablar de José Martí no es solo evocar a un héroe nacional o a un prócer de la independencia cubano; es, sobre todo, hablar de un hombre que hizo de la dignidad humana el centro de su pensamiento y de su acción. Martí no vivió para el poder, ni escribió para la gloria personal. Vivió y pensó para el hombre, para todos los hombres.
Martí entendió, como pocos, que la verdadera libertad no se impone ni se hereda: se construye desde la conciencia. Por eso su pensamiento no se limitó a la independencia política de los pueblos, sino que se elevó hacia una independencia más profunda: la del espíritu humano. Así lo dejó expresado el Apóstol cuando sentenció que su deseo era que la primera leí de la república de Cuba fuera el Derecho a la Plena Dignidad del Hombre...
Algo que va más allá dé condiciones o preferencias políticas sino que el hombre y su libertad plena es fuente inagotable de progreso y desarrollo social“ y en esa frase late una verdad esencial: no hay libertad sin pensamiento crítico, ni democracia sin hombres capaces de pensar por sí mismos.
Su humanismo no fue abstracto ni teórico. Fue un humanismo activo, comprometido con la justicia social, con el respeto al otro, con la diversidad de ideas y de culturas. Martí defendió la democracia no como una simple forma de gobierno, sino como una ética de convivencia, donde cada ser humano tiene derecho a expresarse, a disentir y a ser escuchado sin temor.
En tiempos de dogmas y fanatismos, Martí alzó su voz a favor del libre pensar. Rechazó toda forma de tiranía, ya viniera del poder político, del pensamiento único o de la ignorancia. Para él, la libertad de expresión no era un privilegio, sino una necesidad moral: callar al hombre es negarle su condición humana.
Martí nos enseñó que la palabra debe servir para unir y no para oprimir